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Economía pobreza | INDEC |

¿Se sostiene la baja de la pobreza?: las mediciones del Indec en el centro de la polémica

La baja de la pobreza -que se redujo en el segundo semestre de 2025 y tuvo una caída de 13,5 puntos desde 2023- volvió a reabrir la polémica sobre las mediciones del Indec.

¿Es real que se sostenga la baja de la pobreza? Según el Indec, en el segundo semestre de 2025 se redujo al 28,2% frente al 41,7% en igual período de 2023, una caída de 13,5 puntos -marcando el nivel más bajo en siete años-, lo cual volvió a reabrir la polémica sobre las mediciones del organismo nacional.

A nivel nacional equivale a 6 millones de pobres menos, ubicando el total de 13,4 millones de personas en esta situación, y a casi 3 millones de personas en situación de indigencia.

¿Por qué esta polémica con el Indec?

La Consultora LCG explica que “la línea de pobreza, definida por la canasta básica total, utiliza los ponderadores de gasto de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2004/05, y por tanto no refleja cambios en los patrones de consumo (con mayor participación de servicios que de bienes, particularmente alimentos) ni en los precios relativos de los últimos años.

Esta falta de actualización genera una subestimación de la línea de pobreza, efecto que estuvo en discusión desde la no actualización del índice de inflación minorista en febrero”.

INDEC
La línea de pobreza, definida por la canasta básica total, utiliza los ponderadores de gasto de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2004/05.

La línea de pobreza, definida por la canasta básica total, utiliza los ponderadores de gasto de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2004/05.

El especialista Leopoldo Tornarolli ( Magister en Economía de la Universidad Nacional de La Plata) agrega que “entre 2do semestre 2023 y 2do semestre 2025 la economía creció un 3.0% según el EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica).

Sería algo menos de 2.0% per cápita. En ese lapso la pobreza cayó de 13.5 puntos (de 41.7% a 28.2%)”. Y pregunta: “ ¿Qué explica esa diferencia? Complejo atribuir magnitudes, puede ser que el sector hogares de la economía haya evolucionado un poco mejor que el resto de los sectores institucionales, pero llama un poco la atención la brecha.”

Tornarolli dice que su explicación va por dos lados:

  1. Los precios de las canastas de pobreza subieron menos que la inflación, eso da un par de puntitos de baja extra de pobreza.
  2. La brecha (ingresos EPH/ingresos registros administrativos) bajó desde mediados de 2024. Y esa brecha es un indicador posible de subreporte: venía creciendo la brecha en el tiempo, pero cambió la tendencia en los últimos semestres. O la EPH capta ahora mejor los ingresos reales, o las fuentes administrativas ahora son más imprecisas.

Subestimación de la canasta de pobreza

En la misma línea, el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas sostiene que “los datos sobre pobreza e indigencia presentados por el Indec mueven a duda. Las diferencias, más que importantes, que aparecen entre la evolución de los ingresos medidos por la Encuesta Permanente de Hogares y lo que surge de fuentes alternativas, nos permite suponer que hay una clara sobreestimación de los ingresos de la población considerada”.

Así sostiene que “la resistencia oficial a actualizar la metodología de medición del índice de precios del consumidor lleva, lógicamente, a una subestimación de la canasta de pobreza. Por ende, la sobreestimación de los ingresos y la subestimación de la canasta, indica que el número presentado subestima la realidad en no menos de cuatro puntos".

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Casi 3 millones de personas están en situación de indigencia en todo el páis, según el Indec.

Casi 3 millones de personas están en situación de indigencia en todo el páis, según el Indec.

Con casi 3 meses corridos de este primer semestre de 2026, la inflación estancada en torno al 3% mensual, salarios formales con paritarias homologadas con aumentos por debajo de estos porcentajes (implicando caída real de los salarios) y la actividaddebilitada en sectores intensivos en trabajo, LCG dice que pondrían un freno en el descenso de la tasa de pobreza.

Además, el ascenso de la tasa de desocupación en el cuarto trimestre de 2025 en conjunto con mayor tasa de sobreocupación y mayor demanda de empleo por subocupación marcarían la necesidad de mayores ingresos para no caer en la condición de pobreza.

La Fundación Mediterránea plantea que “en los últimos meses de 2025 y comienzos de 2026 los ingresos comienzan a evolucionar por debajo de la inflación. En este sentido, bajo el supuesto de un incremento salarial del 3% en febrero de 2026, en línea con la evolución del IPC general y considerando que el último dato oficial disponible corresponde a enero, se tiene que los salarios del sector privado registrado crecieron un 32,3% entre febrero de 2025 y febrero de 2026.

Este aumento se ubica por debajo de la inflación general (36,2%) y considerablemente por detrás del aumento en los precios de los alimentos (40,4%) y de la canasta básica alimentaria (42,1%) en el mismo periodo.

Al ampliar la mirada, los salarios totales muestran una dinámica algo más favorable, con un crecimiento del 37,8%, aunque igualmente insuficiente para acompañar el encarecimiento de los bienes esenciales.

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