La Maratón Santa Fe-Coronda ya forma parte de las páginas doradas de la competencia que atrae a todos los nadadores del mundo. Pedro Bisconti, quien formó parte ede la transmisión de AIRE de Santa Fe, dio su análisis de lo que fue la fiesta del río.
Alessio Occhipinti volvió a escribir su nombre en la historia grande de la Maratón Acuática Internacional Santa Fe-Coronda. El nadador italiano, oriundo de Roma, se consagró ganador de la 48ª edición al tocar el pontón de llegada con un tiempo de 8 horas, 42 minutos y 59 segundos, logrando así su segundo triunfo consecutivo en "la más linda del mundo".
El día después de la Maratón Santa Fe-Coronda: el análisis de Pedro Bisconti.
Maiquel Torcatt / Aire Digital
El recorrido, la clave que rompió la carrera
En el análisis posterior a la competencia, Pedro Bisconti fue contundente: los cambios en el trazado incidieron de manera directa en el desarrollo de la prueba. La ausencia del vado y la modificación en sectores clave como la Cortada de Sauce transformaron la maratón en una carrera “lineal”, donde el grupo principal se rompió mucho antes de lo habitual.
Según explicó, el tramo del río Salado, con varios kilómetros de corriente en contra, fue determinante. Allí se produjo el primer gran quiebre del pelotón: el desgaste castigó a quienes tiraban del grupo y dejó en evidencia quiénes tenían resto físico y lectura estratégica. “Cuando salieron del Salado, ya sabíamos que de ocho iban a quedar cuatro o cinco”, señaló Bisconti, anticipando un desenlace que luego se confirmó en el agua.
Estrategia, ritmo y eficiencia: por qué ganaron los que ganaron
Otro de los puntos centrales del análisis fue la inteligencia de carrera. Bisconti remarcó cómo algunos nadadores supieron aprovechar los momentos de corriente a favor para cambiar el ritmo y seleccionar el grupo. Allí se destacaron los italianos y el santafesino Martín Carrizo, quienes lograron despegarse temprano y sostener la diferencia.
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La eficiencia técnica fue otro factor decisivo. El ganador, con menos ciclos de brazada por minuto y mayor velocidad, logró un ahorro energético clave en una competencia de casi 60 kilómetros. “En ocho horas, esa diferencia de brazadas es enorme. Es combustible que no gastás y te permite definir cuando otros ya están al límite”, explicó.
El desgaste extremo y la importancia de la hidratación
La charla también dejó en claro que la Santa Fe-Coronda es una prueba de supervivencia física y mental. Bisconti detalló las dificultades que atraviesan los nadadores: descomposturas, vómitos, deshidratación y golpes de calor. Incluso reveló que el ganador vomitó durante la carrera, una situación que obliga a modificar rápidamente la estrategia de hidratación para evitar riesgos mayores.
La ingesta cada 15 minutos, la rapidez al alimentarse y el entrenamiento específico para hacerlo sin perder ritmo fueron comparados con una parada en boxes de Fórmula 1: segundos que, en una carrera tan larga, pueden transformarse en metros irrecuperables.
Una maratón que volvió a ser de la gente
Más allá de lo deportivo, Bisconti y Mino coincidieron en que esta edición marcó el regreso definitivo de la maratón al corazón de la gente. La masiva presencia de público en la costa, la cantidad de embarcaciones y el clima festivo a lo largo de todo el recorrido fueron señales claras de una competencia que recuperó visibilidad y sentido de pertenencia.
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“La gente se volvió a enterar, se volvió a interesar y se volvió a quedar mirando la carrera durante horas”, destacaron. La difusión previa, el trabajo de los medios y la transmisión detallada, explicando técnica, estrategia y esfuerzo, ayudaron a que el público se sienta parte de la prueba.
Organización y seguridad, un punto alto
En el balance final, hubo un reconocimiento unánime a la organización. No hubo abandonos ni accidentes, algo poco habitual en una competencia de estas características. La logística de Prefectura, el trabajo sanitario y la coordinación a lo largo de todo el recorrido fueron calificados como “impecables”.
“La maratón cuidó al deportista de punta a punta”, resumió Bisconti, destacando que este año se respetaron los espacios en el río y se priorizó la seguridad por sobre todo.
La Santa Fe-Coronda, por encima de los nombres
Finalmente, el análisis dejó una reflexión que atraviesa a la prueba desde hace décadas: la Santa Fe-Coronda está por encima de las figuras. Aunque ya no lleguen las grandes potencias internacionales de otros tiempos, la carrera sigue siendo única por su escenario, su gente y la emoción que genera.
“La Coronda supera a los nadadores, supera a los nombres propios. Es un espectáculo que se sostiene por su historia, su paisaje y su público”, concluyó Bisconti, en un cierre que sintetiza lo que dejó una edición que volvió a poner a la maratón en lo más alto.