Comenzó a jugar en Colón, lo dirigió Antonio Mohamed y hoy triunfa como DT: sueña con volver al Sabalero

Se formó en las inferiores de Colón, compartió plantel con futbolistas que dejaron su huella y encontró en la dirección técnica una nueva oportunidad después de una lesión que puso fin a su carrera.

Comenzó a jugar en Colón, lo dirigió Antonio Mohamed y hoy triunfa como DT.

Comenzó a jugar en Colón, lo dirigió Antonio Mohamed y hoy triunfa como DT.

La vida en el fútbol puede llevar a recorrer caminos impensados. Juan Manuel Leroyer lo sabe bien. El exjugador de Colón encontró en Bolivia una nueva oportunidad para desarrollar su carrera, esta vez desde el banco de suplentes.

A los 35 años, está al frente de Universitario de Sucre (la comparan con Rosario Central), una institución histórica del fútbol boliviano con la ilusión de devolverla a la máxima categoría y un sueño que mantiene intacto: dirigir algún día al equipo del que es hincha desde chico, Colón.

Juan Manuel Leroyer, ex jugador de Colón.

Juan Manuel Leroyer, ex jugador de Colón.

Juan Manuel Leroyer, el ex Colón que triunfa como DT en Bolivia

Su historia con el Sabalero comenzó cuando tenía apenas 11 años. Durante ocho temporadas, atravesó las divisiones inferiores del club, se formó como futbolista y compartió sus primeros pasos con jugadores que luego tuvieron sus propias carreras profesionales. Sin embargo, cuando llegó el momento de buscar un lugar en Primera División, entendió que debía tomar otro rumbo.

“Colón fue mi casa durante una etapa muy importante de mi vida. Me fui buscando oportunidades, pero el sentido de pertenencia por el club nunca se pierde”, recordó el ex defensor.

Ocho años en Colón y compañeros que dejaron su huella

Juan Manuel Leroyer nació futbolísticamente en las inferiores rojinegras. Categoría 1991, llegó al club a los 11 años y permaneció hasta los 19. En ese recorrido compartió muchos años con jugadores como el Cabezón Castillo, Federico Jourdan, Jonathan Bauman, Martín Comachi y Mauro Bustamante, además de otros compañeros con los que conserva el vínculo afectivo.

También tuvo la oportunidad de trabajar con entrenadores que fueron importantes en su formación, entre ellos Javier López, Mario Sciacqua, el Chueco Robledo, el Pato Estcher, Maina y Mauri Chimentín. Ya en su acercamiento al plantel profesional, participó de entrenamientos con Antonio Mohamed, a quien considera uno de los mejores entrenadores del mundo.

La posibilidad de llegar a Primera División, sin embargo, no era sencilla. En aquel momento, Colón contaba con defensores centrales de jerarquía y experiencia en el plantel profesional, una competencia que reducía sus posibilidades de ganarse un lugar.

Por eso, tomó una decisión que marcaría el rumbo de su carrera: pedir el pase y buscar oportunidades en otro lugar. Así, a los 20 años, debutó profesionalmente en Ecuador.

Pero el vínculo con Colón nunca se cortó. Su historia familiar también está atravesada por los colores rojinegros: su padre jugó en el club durante toda la década del 70. El sentido de pertenencia, entonces, va mucho más allá de los años que pasó en las inferiores.

De compartir vestuario con referentes de Ecuador a una anécdota insólita

El recorrido de Juan Manuel Leroyer por el fútbol sudamericano le permitió conocer otras culturas, competir en diferentes escenarios y compartir plantel con futbolistas de extensa trayectoria internacional.

En Ecuador tuvo la posibilidad de coincidir con Edwin Tenorio e Iván Hurtado, dos referentes históricos de la selección de ese país. Mientras él daba sus primeros pasos como profesional, ambos transitaban la parte final de sus carreras.

Más allá de sus antecedentes deportivos, Leroyer destacó el liderazgo, el profesionalismo y la forma en que acompañaban a los jugadores más jóvenes. Una experiencia que, con el tiempo, también le serviría para comprender la importancia de conducir un grupo.

Sin embargo, no todos los recuerdos de aquella etapa están relacionados con el fútbol dentro de la cancha. Entre las anécdotas que conserva, hay una que todavía sobresale por lo insólita.

“Habíamos terminado un partido y estábamos todos bañándonos en el vestuario cuando en un momento ingresa la policía por la fuerza buscando a uno de nuestros compañeros”, relató.

La sorpresa fue generalizada. Nadie entendía qué estaba pasando hasta que los efectivos se llevaron detenido al futbolista, acusado de haber robado una notebook del hotel donde el equipo había concentrado. Según recordó Leroyer, el hecho había quedado registrado en las cámaras de seguridad.

Lo curioso es que aquel compañero, que terminó detenido en medio de una situación que desconcertó a todo el plantel, posteriormente tuvo una extensa trayectoria y representó durante años a la selección de su país.

Una lesión que cambió su destino y lo llevó al banco de suplentes

El paso de futbolista a entrenador no fue una decisión planificada desde el comienzo. A los 28 años, Leroyer recibió un golpe que puso en duda la continuidad de su carrera: no superó una revisión médica por una artrosis avanzada de rodilla.

Después atravesó otras dos situaciones similares y comprendió que su futuro como jugador comenzaba a cerrarse.

“Fue un golpe crítico desde lo anímico, pero también un punto de inflexión”, reconoció. Lejos de alejarse del fútbol, decidió comenzar a estudiar para director técnico y prepararse para una nueva etapa dentro del deporte que siempre había sido parte de su vida.

Mientras avanzaba con su formación, consiguió prolongar su carrera como futbolista en Centroamérica, donde pudo continuar jugando durante algunos años. El año pasado cerró definitivamente esa etapa y en 2026 comenzó a dirigir.

Su primera experiencia llegó en un club modesto de la segunda división boliviana. Poco después, el desafío creció considerablemente: asumió al frente de Universitario de Sucre, una institución con historia, títulos en la máxima categoría y participación en competencias internacionales.

El desafío en Universitario de Sucre y un campeonato que renovó la ilusión

La llegada de Juan Manuel Leroyer a Universitario se produjo en un contexto complicado. El equipo venía de sufrir una derrota por 4-0 como local y atravesaba un momento delicado tanto en lo deportivo como en lo anímico.

El entrenador sabía que tenía poco margen de error. Necesitaba recuperar rápidamente la confianza de sus jugadores y devolverle competitividad a un plantel golpeado.

La respuesta fue positiva. Según contó, el equipo logró revertir la situación y terminó ganando todos los partidos que dirigió en esa etapa, en un proceso que permitió recuperar la identidad, la confianza y la ambición del grupo.

Además, consiguió el campeonato regional de la provincia, una competencia que se disputa paralelamente a la Copa Simón Bolívar, el torneo nacional de ascenso boliviano. Ese título le permite al club asegurar nuevamente su participación en la competencia nacional.

En la Copa Simón Bolívar, en cambio, Universitario quedó afuera de los octavos de final por diferencia de goles en la clasificación. Pese a no alcanzar ese objetivo, Juan Manuel Leroyer hizo un balance positivo del trabajo realizado en poco tiempo.

El gran objetivo de la institución sigue siendo regresar a la máxima categoría del fútbol boliviano. Y el entrenador quiere ser parte de ese proceso.

Por ahora, existen intenciones de continuar el proyecto por ambas partes. Aunque recibió llamados de otros clubes, Leroyer aseguró que Universitario tiene la prioridad mientras aguardan las elecciones previstas para el próximo mes.

El sueño de dirigir a Colón

Mientras construye su camino como entrenador en Bolivia, Leroyer tiene claro cuál es uno de los grandes objetivos de su carrera: regresar a Colón, pero esta vez desde el banco de suplentes.

“Por supuesto. Tengo un sentido de pertenencia muy grande por Colón. Es el club donde crecí, donde me formé y donde pasé una parte fundamental de mi vida”, expresó.

Su deseo también está ligado a la historia familiar. Sus padres tuvieron su propio recorrido en la institución y el sentimiento por el Sabalero forma parte de su identidad.

“Soy una persona de mucha fe y creo firmemente que Dios va a darme la posibilidad de regresar a Colón como entrenador”, sostuvo. De todas maneras, entiende que para alcanzar ese objetivo debe seguir creciendo, sumar experiencia y demostrar su capacidad para conducir instituciones importantes.

“Creo firmemente en la preparación y en la meritocracia. Si algún día sucede, será porque realmente me gané esa oportunidad”, afirmó.

Hoy, con 35 años, Leroyer transita sus primeros pasos como director técnico, después de haber recorrido distintos países y de haber superado una lesión que lo obligó a reinventarse. Su presente está en Bolivia, con Universitario de Sucre como desafío inmediato y la ilusión de devolverlo a Primera División.

Pero hay un lugar al que siempre quiere volver. Aquel club al que llegó cuando era apenas un chico, donde se formó durante ocho años y que sigue ocupando un lugar especial en su vida.

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