Jugó en Colón, tuvo un paso por Europa y ahora se destaca en el periodismo de Santa Fe: "Yo ahí dije: no juego más"
Dejó las canchas por los estudios de comunicación. Fue un delantero que jugó en los mejores equipos de Santa Fe y tuvo la chance de seguir su carrera en Europa.
Jugó en Colón, tuvo un paso por Europa y ahora se destaca en el periodismo de Santa Fe.
Erico Vega nació el 28 de septiembre de 1982 en Santa Fe y tiene 43 años. Pasó de vivir pendiente de una pelota a construir una carrera en el periodismo. En una entrevista con AIRE de Santa Fe, repasó su recorrido por las inferiores de Unión y Colón, su experiencia en Argentino de Rosario, el viaje inesperado y frustrado a Italia y el día en que decidió dejar definitivamente el fútbol para dedicarse a estudiar y trabajar en los medios.
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Tras dejar el fútbol de manera profesional, decidió darle un nuevo rumbo a su vida y se volcó al periodismo, profesión que con el paso de los años terminó convirtiéndose en su principal actividad. En la actualidad conduce en AIRE de Santa Fe. Además tiene segmentos en Telefé.
“Al fútbol arranqué a jugar, creo que desde la panza de mi vieja”, contó Erico Vega al recordar una pasión que lo acompañó desde sus primeros años. “No tenía otra cosa en mi cabeza que jugar a la pelota. Pasaban mis días todo el tiempo con una pelota. No quería saber otra cosa de la vida que no sea jugar al fútbol”.
Su recorrido comenzó en clubes de Santa Fe y luego continuó por Newell's, Sportivo Guadalupe y Unión. Allí vivió una particular situación: siendo hincha de Colón, decidió probarse en el clásico rival y quedó seleccionado.
“Siendo de Colón me fui a probar a Unión y quedé”, recordó. La decisión incluso generó el enojo de Lalo Vega, médico vinculado a Colón. “Mi argumento fue que no quería que piensen que estaba acomodado”, explicó.
Su paso por Unión y la llegada a Colón
En Unión tuvo buenos rendimientos, aunque también atravesó una de sus primeras grandes frustraciones deportivas. El entrenador era Darío Kudelka, quien, según Vega, no le daba oportunidades por una cuestión vinculada a su personalidad y no exclusivamente a lo futbolístico.
“No me ponía no por cuestión futbolística, sino porque no le gustaba mi manera de ser”, relató.
Aquella situación lo llevó a pensar por primera vez en abandonar el fútbol, aunque poco después apareció la posibilidad de probarse en Colón. Tenía 17 o 18 años y realizó una prueba con el plantel profesional, cuando el entrenador era Jorge Fossati.
“Hice un partido ahí con el equipo de Primera y anduve bien y me ficharon, quedé en Colón”, recordó.
Comenzó en la cuarta división y luego tuvo un paso por la Reserva. Sin embargo, reconoce que en aquel momento su cabeza comenzaba a estar en otro lugar.
“Nunca me sentí con chance de estar siendo observado por el entrenador de Primera”, explicó. Y agregó: “Tenía condiciones técnicas como para poder aguantarme ese chirlo, pero por ahí mi cabeza estaba en otro lado y ya no sé si el fútbol era mi prioridad, porque en paralelo había empezado a estudiar”.
El día que decidió dejar el fútbol
Uno de los momentos más importantes de su carrera llegó cuando tuvo que definir su futuro profesional. Mientras él jugaba en AFA, Tito Ramírez se destacaba en la Liga y ambos tuvieron una conversación que Vega recuerda especialmente.
“Le dije: ‘Mirá, si vos hacés más goles que yo en la Liga y yo acá en AFA no hago goles o no me va bien, te van a hacer contrato a vos’. Y fue así”, contó. Rubén "Tito" Ramírez terminó firmando contrato y Vega quedó libre.
“Yo ahí dije: no juego más”, afirmó. Pero la historia todavía tendría un capítulo inesperado.
De quedar libre a un viaje inesperado a Italia
Un mes después de quedar libre de Colón, Lalo Vega volvió a contactarlo. Le contó que tenía la posibilidad de probarse en Argentino de Rosario. “Fui a probarme estando un mes sin hacer nada y me salieron todas, la rompí, anduve bien”, recordó.
El entrenador era Pablo “Pomelo” Marini, quien años después dirigiría a Unión, mientras que su ayudante era el “Pitu” Grioni.
Lo que ocurrió después parece sacado de una película. El partido había sido observado por un grupo empresario que gestionaba el fútbol de Argentino de Rosario y que tenía armado un proyecto para llevar jugadores a Italia.
“Eso fue un sábado, pero pasó algo muy loco”, relató Erico Vega. Al día siguiente recibió un llamado inesperado: “Che loco, no sé qué hiciste, pero mañana te tenés que ir a Italia”.
Uno de los delanteros que tenía previsto viajar se había bajado y Vega apareció como reemplazante. Así, casi sin tiempo para asimilarlo, terminó viajando a Italia.
“Estuve un mes en Italia con la mala suerte de no tener el pasaporte comunitario”, explicó. La situación migratoria terminó siendo determinante. En las categorías en las que buscaban jugar existían restricciones para futbolistas extranjeros y el contexto se volvió muy complicado.
“Se nos hizo cuesta arriba a todos los que fuimos. Creo que de todos los que fuimos quedó solamente uno”, recordó.
Erico Vega regresó a la Argentina y volvió a jugar en Argentino de Rosario, en la Primera C. Sin embargo, aquella experiencia terminó de confirmar una decisión que ya venía madurando.
“No juego más”: la decisión definitiva
A fin de año volvió a hablar con Pablo Marini. El entrenador intentó convencerlo de que continuara porque consideraba que tenía condiciones para hacerlo.
Pero esta vez la respuesta de Vega fue definitiva. “Le dije: ‘No, no juego más’. Y no volví. Tenía que volver para la pretemporada del 2004 y no volví más”, contó.
A partir de allí comenzó otra etapa. Se dedicó a estudiar y tuvo incluso un último paso por el fútbol amateur, jugando en Felicia, en la Liga Esperancina.
Pero mientras se alejaba de la competencia, comenzaba a acercarse cada vez más al periodismo.
Del fútbol al periodismo: cómo comenzó su nueva carrera
El ingreso al periodismo llegó poco después de recibirse. Matías Salord y Javier Valli, periodistas de Santa Fe y vinculados al diario Olé por esos años, lo invitaron inicialmente a acompañarlos a una cobertura. “Yo estaba muy enojado con todo el ambiente del fútbol, no quería saber nada con el fútbol”, reconoció.
Sin embargo, aquella invitación terminó abriendo una puerta. Uno de ellos le propuso quedarse en la redacción y la corresponsalía de Santa Fe del diario. “La verdad que sí, me tengo que insertar de alguna manera en esto”, pensó Vega. Y así comenzó una nueva carrera profesional.
Después de Olé llegó Clarín. Inicialmente estuvo relacionado con la cobertura deportiva, pero poco a poco comenzó a interesarse por otras áreas del periodismo. “Después me gustó mucho más la información general, todo lo que tiene que ver con sucesos, con notas sociales o del ámbito político”, explicó.
Con el tiempo dejó definitivamente el periodismo deportivo. Según recordó, alrededor de 2016 comenzó a alejarse de esa área y en 2018 escribió su última nota deportiva.
“El tren pasa varias veces”
Con los años, Vega cambió su mirada sobre aquellas oportunidades que tuvo como futbolista. Lejos de pensar que perdió una única chance, considera que el fútbol le presentó varias veces la posibilidad de dar el salto.
“En el fútbol hay una frase hecha que dice que el tren pasa de una sola vez. No, el tren pasa varias veces. A mí me pasó varias veces por al lado y no me subí”, reflexionó.
Para Erico Vega, una de las claves estuvo en la madurez. “Claramente no tenía la madurez suficiente como para estar a la altura de las circunstancias. Esto lo analizo ahora, después de tanto tiempo”, sostuvo.
Incluso recordó una jugada puntual de su etapa en Argentino de Rosario: un gol que tuvo en sus pies y que no pudo convertir en un momento en el que sabía que estaba siendo observado.
“Era un gol hecho que yo analizo ahora y eso me podría haber cambiado un poco la mentalidad y dado un plus en materia de madurez y de más convicciones”, explicó.
Una pelota que quedó atrás
A la distancia, Vega reconoce que tenía condiciones para jugar al fútbol. Destaca su técnica, la capacidad para pegarle con las dos piernas y su velocidad, aunque admite que el paso del tiempo también modifica los recuerdos.
“Hoy viendo a la distancia y comparando esta profesión me gusta mucho, me gusta mucho lo que hago”, afirmó.
Y aunque todavía se cruza con personas que le recuerdan cómo jugaba, asegura que eligió abrazar completamente su nueva profesión.
“Abracé tanto esta profesión que no hablo mucho de cuando jugaba”, concluyó.
La pelota, aquella que ocupó prácticamente toda su infancia y juventud, quedó atrás. Pero la experiencia de haber sido futbolista terminó formando parte de una historia que desembocó en otra cancha: la del periodismo.









