jueves 22 de octubre de 2020
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Chino Garcé y su salida de Colón: "Lerche se llenó de soberbia, se la creyó"

El "Chino" reveló algunas de las situaciones que lo llevaron a abandonar la institución sabalera. Sus peleas con Germán Lerche y la desaparición de la virgen, incluidas.

Ariel Garcé defendió durante dos ciclos la camiseta de Colón de Santa Fe. Mejor en la segunda etapa, el “Chino” fue una pieza clave del equipo que supo formar Antonio Mohamed.

Fueron seis años defendiendo la camiseta rojinegra. Seis años que terminaron de manera súbita tras un episodio que el propio Garcé se encargó de aclarar en “Las 100 preguntas” de Diego Borinsky, para La Nación.

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Las que más resaltan son las de su partida del Sabalero, teñida de un escándalo por la desaparición de una figura de una virgen y de cortocircuitos con el presidente de la institución por aquellos años, Germán Lerche.

–¿De Colón te tuviste que ir por el famoso tema de la Virgen?

–Lo de la Virgen fue un detonante más, pero en el fondo me fui porque después de pelear el descenso e ir mejorando con los años, en un momento vi que estábamos para dar el salto de calidad y apuntar a ser campeones. Me senté con el presidente (Lerche) para plantearle que había que cambiar ciertas cosas para dar ese paso, como el cuerpo médico, por ejemplo, tipos que estaban hacía 30 años en el club por acomodo, como pasa en tantos clubes. Habíamos perdido a dos o tres jugadores por diagnósticos errados. O por ahí llegábamos a Buenos Aires y no había comida en el hotel. Le planteé eso a Lerche y no le gustó nada.

–¿Qué te contestó?

–Le recordé que al asumir, él mismo me había dicho que no sabía nada de fútbol. Y que alguna vez le tuve que prestar plata para solucionar cuestiones del plantel. "A mí no me interesa ganar más plata, quiero ser campeón", le dejé en claro. Pero Lerche se llenó de soberbia, se la creyó, quizás porque se había acercado a Grondona, tenía un cargo en la Selección y se creía el más capanga por viajar con Messi en el avión. "Esto va a seguir todo igual", me dijo. "Listo, yo me voy", le contesté. Unos meses antes había pasado lo de la Virgen, ya venía medio pesado el tema. Di una nota y vaticiné lo que iba a pasar en el club. No me dejó jugar el último partido contra Banfield y me fui a despedir de mis compañeros al vestuario.

garce

–¿A la Virgen la rompieron porque creían que traía mala suerte?

Esa Virgen tenía cierta fama y el plantel la había empezado a mirar con desconfianza. Después de perder un clásico con Unión ya todos empezaron a preguntar: cuándo, cuándo, cuándo la sacamos, y entonces decidimos retirarla, restaurarla, porque estaba medio dañada, y ponerla en otro lugar, en el predio, por ejemplo. La verdad, si querés verla desde la espiritualidad, no da para poner una virgen en la tribuna de un estadio. Si bien no era el capitán, lo era el Bichi (Fuertes), yo manejaba bastante al grupo, y además estaba lesionado, entonces me hice cargo. Contacté a un restaurador y les di unas directivas a unos muchachos para que la lleven. El problema es que se les rompió en el traslado.

–¿Cómo siguió?

–Los locos estos me llamaron, desesperados. Les dije: "Háganla desaparecer que consigo otra". Hablé con un escultor de Córdoba para que hiciera una igual. Jamás imaginé que se generaría semejante escándalo, la gente se puso loca, se metió la iglesia, aparecieron carteles de "Garcé hereje", todo era desconcierto. "Muchachos, yo firmo que me hago responsable de esto", le aclaré al plantel. No me gustó la actitud de muchos compañeros que se abrieron de gambas, me decepcionaron, me di cuenta de que como grupo no estábamos bien y ahí empecé a sentir que tenía que irme. Y le conté al presidente lo que pasó. En síntesis: la cagada mía fue confiar en gente que no debía y que rompió la Virgen. Porque nuestra idea original era restaurarla y cambiarla de lugar, pero lo hicimos de modo algo inconsciente. Empecé a tener toda la prensa en contra, sobre todo del grupo Vila, que estaba enfrentado con Grondona y aprovechaba para pegarle al club de Lerche. Así que en esos medios tenía notas en contra todos los días.

–¿Qué sentiste que en tu último partido como futbolista, con Atlético Rafaela, le ganaran el desempate por el descenso a Colón?

Fue horrible, durísimo, porque es un club al que le di un montón durante cinco años y además tengo amigos fanas de Colón. Encima mis compañeros me levantaron en andas, era mi último partido, parecía demasiado.

Así fue como contó Garcé lo que desembocó en su salida de Colón, un club al que le dio mucho y viceversa.