No fue una pelea más. Fue el cierre —posiblemente definitivo— de una carrera marcada por la épica, el sacrificio y la superación constante. Incluso en esta última presentación, Maravilla volvió a demostrar su esencia: peleó lesionado, sufrió arriba del ring, pero aun así se llevó el triunfo.
Una despedida a lo Maravilla: ganar pese al dolor
La imagen final resume a la perfección lo que fue su carrera. Martínez subió al cuadrilátero con serios problemas físicos: una rodilla izquierda luxada y la derecha dañada. Aun así, no dudó en enfrentar el desafío y cerrar su historia como siempre lo hizo, peleando.
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“El último mes lo pasé muy mal con la rodilla izquierda, no pude volver a colocarla bien. Sufrí mucho. La derecha la tengo rota, pero acá estoy”, confesó tras la pelea, dejando en claro el nivel de exigencia que atravesó para llegar a este combate.
Lejos de restarle mérito a su rival, también destacó el trabajo de Ryske: “Los dos mostramos un poco lo que somos. Él con su fuerza, sin retroceder, y yo intentando esquivar. Fue una pelea linda”, analizó, con el respeto que siempre lo caracterizó dentro y fuera del ring.
Cuando llegó la pregunta inevitable sobre su retiro, su respuesta fue tan sincera como ambigua. “Calculo que sí. Hoy me duele mucho el cuerpo… pero capaz en un mes se me pasa y aparece una exhibición. Aunque esto es distinto, acá nos pegamos de verdad. Al boxeo no se juega”, lanzó.
Más allá del resultado, la noche tuvo un tono emotivo. Antes de retirarse, Maravilla dejó una reflexión que trascendió lo deportivo y apuntó directo a quienes ven en el boxeo una salida o una pasión.
“El boxeo no te va a traicionar. Te pueden traicionar las personas o la vida, pero el boxeo no. Refugiate en el deporte y vas a ver cómo cambia tu vida”, expresó, en una despedida cargada de significado.
El legado de Sergio Martínez en el boxeo
Nacido en Quilmes, Sergio Martínez construyó una carrera extraordinaria que lo llevó desde el amateurismo hasta la cima del boxeo mundial. Su explosión definitiva llegó en 2010, cuando venció a Kelly Pavlik en Atlantic City y se consagró campeón mundial, posicionándose entre los mejores libra por libra del planeta.
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Ese mismo año protagonizó uno de los nocauts más impactantes de la historia reciente: el zurdazo con el que fulminó a Paul Williams, elegido como el KO del año por la revista The Ring, que también lo distinguió como el mejor boxeador del mundo en esa temporada.
Otra de sus noches inolvidables fue en 2012, cuando dominó a Julio César Chávez Jr. en Las Vegas, pese a sufrir una fractura en la mano durante la pelea. Fue una demostración de carácter que consolidó su legado.
Su carrera profesional había cerrado oficialmente en 2015 con un récord de 51 victorias, tres derrotas y dos empates. Sin embargo, su regreso años después volvió a encender la llama del público. Y ahora, con 51 años, volvió a hacerlo: ganó y se fue como siempre, con el brazo en alto.