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Salvador Dalí y Gala: la máxima expresión del surrealismo

Salvador Dalí y Gala fueron mucho más que una historia de amor. Trascendieron a través del lienzo y la inspiración, consagrándose como el genio loco y la musa.

Excéntrico, estrafalario, narcisista, polémico, son algunas de los adjetivos que podrían definir a uno de los pintores más controvertidos del siglo XX. Hablar de Salvador Dalí conlleva a hablar de su gran amor, Elena Diakanova, más conocida como Gala.

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Dalí, Gala y el surrealismo alocado y fantástico

Durante el período de entreguerras en la ciudad de París, mientras se concentraba gran parte del movimiento surrealista y donde sus obras se comparaban con las de Miró o Picasso, Dalí presentó la película “Un perro andaluz”, junto con Buñuel, que lo llevó a la fama por su excéntrica escenografía. Dentro de este grupo, en el que había sido aceptado, se encontraban personalidades como Breton, Tzara y Éluard.

En ese contexto, fue invitado al pueblo de Cadaqués a pasar unas vacaciones sin saber que allí encontraría una de sus mayores inspiraciones: la esposa de Éluard. Salvador fue impactado por la imagen de Gala con su aspecto andrógino, sus ojos oscuros, la nariz aguileña y la personalidad avasallante.

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Hasta ese momento, la figura de sus sueños era una utopía. Dalí había buscado por toda la capital francesa a la mujer que había imaginado, la que se aparecía con forma de jovencita o niña, con formas muy definidas y una espalda precisa. Tal era la obsesión que él mismo la bautizó ‘Galushka’. Finalmente, la encontraría en Gala y consecuentemente, se convertiría en su compañera, apoyo y musa.

Por aquel entonces, Salvador tenía 25 años y Gala diez más. Pero la edad no fue un impedimento, ya que cuando él la veía le provocaba unos ataques de risa descontrolados que sólo ella descifraba. Con el valor suficiente le declaró su amor, y prematuramente ella afirmó: "Nunca nos separaremos". Gala ofrece para Dalí el espacio creativo que siempre había necesitado y el pintor le reconoce. A lo largo de más de cincuenta años juntos fueron el "genio loco" y la "musa", y de esa pareja surgieron innumerables obras.

Por ello es que contar su historia de amor significa a su vez hablar de sexualidad heterodoxa, dinero, surrealismo y de una etapa entre guerras y postguerra que marcó a la humanidad y dio lugar a un movimiento muy trascendente en la pintura, la escultura, la literatura, y que aún impacta en estos tiempos por la creatividad sin límites.

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El surrealismo daliniano: de dónde surgía la inspiración

Salvador Dalí tomó conscientemente las fuentes más clásicas del conocimiento pictórico occidental; estudió y aprendió con los grandes maestros de la época moderna, quienes hacían hincapié en la precisión del detalle y la representación del espacio; estudió a los grandes pintores italianos; y finalmente, se mantuvo muy cerca de los artistas que innovaban en artes visuales.

Utilizó la luz para precisar las formas y así crear espacios irreales. Se permitió deformar objetos y personajes para recrear, asociar y establecer relaciones imposibles gracias a su notable técnica en el dibujo. Recurrió al paisaje como una escenario vacío pero le añadió sus insólitas e inquietantes visiones.

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Así fue que logró sus mejores cuadros como fruto de la aplicación del llamado "método paranoico- crítico", que Dalí definió como "un sistema espontáneo de conocimiento irracional, basado en la asociación interpretativo-crítica de los fenómenos delirantes". Dicha metodología, según sus palabras, producían un alejamiento de la realidad física a favor de la realidad mental, todo ello gracias al uso controlado de la alucinación y el sueño, con lo cual los objetos de la vida cotidiana se convierten en iconos de deseos y temores del ser humano. Pero la mentalidad de este genio no sólo se limitó a lo pictórico sino que diseñó una gran cantidad de objetos decorativos y esculturas.

Gala como musa en el surrealismo daliniano

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"Sueño causado por el revoloteo de una abeja en torno a una granada, minutos antes de despertar" es un óleo sobre lienzo pintado en 1944. Para realizarlo Dalí se inspiró en un sueño que le contó Gala.

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"Galarina" fue realizado entre 1955 y 1945. Fue el primer cuadro donde Salvador Dalí hizo referencia a su casamiento con Gala, pintándole la alianza.

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"Leda atómica" fue realizado entre 1947 y 1949. Surge como inspiración en la mitología griega, donde Dalí ve a Gala como "Leda".

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"Dalí de espaldas pintando a Gala" (1972-1973). Plantea varios espacios para captar la ilusión de una pintura tridimensional.

La relación de Gala y Dalí fue especular, compleja y rara. Ella no solo fue una modelo pasiva, su musa, a la que él disfrazaba y proponía lo que quería subrayar en su obra. También Gala fue su agente y se encargaba de la administración de sus ganancias, porque Salvador era una persona totalmente ajena a lo especulativo del dinero.

Gala fallece en 1982 y el pintor cae en una profunda depresión, que se veía afectada por el parkinson. Dos años más tarde sufre quemaduras graves por el incendio en el castillo de Púbol -que había sido un regalo a su esposa en 1970- y se traslada a vivir a la Torre Galatea del Museo Teatro de Figueres, donde permanece hasta su muerte el 23 de enero de 1989.