En marzo de 1987, The Cure pisó por primera vez suelo argentino. Por aquellos días, la banda inglesa dominaba al mundo con su disco The Head On The Door (1985). El look dark de su líder, el cantante y guitarrista Robert Smith, con sus cabellos parados, sus labios rojos y su palidez, influyó en miles de jóvenes. No faltaron los sobretodos negros y borceguíes. Post punk en un claro coqueteo con el rock gótico. Aquello que debió ser un "éxtasis de dark" se transformó en dos noches atravesadas por el fervor... pero también por la violencia.
La noche del martes 17 de marzo de 1987, los miembros de The Cure estaban en los vestuarios de la cancha de Ferro, ubicados debajo del campo de juego, esperando salir a tocar. Tomaban vino, comían algo, conversaban amablemente. No había jeringas ni histeria. Era sólo otro show en el culo del mundo, una nueva escala en el largo viaje de una banda de rock en su momento de gloria. Para el público argentino era un acontecimiento único: un grupo anglo que llegaba a un estadio local en su pico artístico y popular. "De pronto empezamos a escuchar un griterío infernal", recuerda Fabián Couto, encargado de acompañar a los Cure de sol a sol en Buenos Aires.
"Para saber qué estaba ocurriendo corrí la tapa de acero, la que cubre la entrada del túnel por donde salen los jugadores; del otro lado había corridas y la gente gritaba. Justo cuando voy a cerrar esa compuerta, veo a centímetros de mi nariz cómo un fierro atravesaba la tapa. Era tal el caos que, más allá de tratar de proteger a los Cure, yo tampoco sabía qué decirles. Fue como encontrarte de golpe en el medio de un tifón."
En ese momento, Daniel Grinbank –productor de aquellos shows históricos– ordenó sacar a la banda al escenario. "Nunca vi a músicos con tanto miedo antes de salir a tocar", recuerda Couto, en algún momento periodista gastronómico y mánager de Mimi Maura. "Les insistí mucho que la única forma en que la cosa volviera a su curso normal era que la gente escuchara los primeros acordes. Creo que Robert Smith se plantó frente a sus compañeros y les dijo «hay que salir a tocar»." Cuando salió a la noche de Caballito y se dispuso a sacudir las primeras notas de "Shake Dog Shake", Smith no terminó de entender qué pasaba ahí abajo. Después anotaría en su diario de viaje: "Afuera, el campo no tiene nada que envidiarle al centro de Beirut".
"Boys Don't Cry", "Killing an Arab", "A Forest", "In Between Days" y "Close to Me" eran algunos de los éxitos que sonaban en las radios, con sus respectivos videos con rotación en la MTV. La banda se había formado en 1976, en Crawley, como otros tantos grupos, alentados por el punk. Robert Smith(voz) , Michael Dempsey (bajo) y Lol Tolhurst (batería) -el grupo tendría varios cambios de formación- comenzaron a tocar en pequeños escenarios. En mayo de 1979, The Cure publicó su primer disco de estudio, Three Imaginary Boys. Luego llegarían los impecables Seventeen seconds y Faith.
Después de la salida del oscuro Pornography (1982), el grupo coqueteó con el pop en el disco Japanese Whispers, con temas como "Let´s Go To Bed", "The Walk" y "The Lovecats". En cambio, con el disco The Top (1984) fue donde Robert Smith se interesó por la neopsicodelia, pasando por distintos estados de ánimos: en la movida "The Caterpillar" o los gritos de desesperación en "Shake Dog Shake".
The Head On The Door, sexto trabajo de estudio, se transformaría en uno de los esenciales de The Cure.
Reportes de aquellos shows
"Poco después de las 20, una corriente bastante agresiva se fue apiñando ante las puertas de entrada, evidentemente careciendo de los boletos que lo habilitaran para ingresar. Se convirtió en una corriente incontrolable que ya nada pudo hacer. Nada resistió el peso de la multitud", describió una nota publicada en el diario Crónica, con el título "El rock no tiene 'cure': batalla".
"Voltearon alambrados, se arrojaron desde las tribunas y plateas. La custodia provista de enormes palos y perros fue prácticamente pasada por encima, estimándose que muchos contusos se produjeron en esos instantes en que la tragedia estuvo rondando el estadio de Ferro", agregó el artículo. También informó que alrededor de 30 personas resultaron heridas de distinta gravedad.
El diario La Razón resaltó los momentos de violencia que se vivió antes del primer show. "Vestidos de civil, a su vez, los agentes de seguridad repartieron gomazos cuanto pudieron. Partieron tres ambulancias con heridos graves y murió un perro dóberman. Además hubo ocho detenidos. La policía furiosa, esperaba en las puertas del estadio con los brazos cruzados. La orden había sido de entrar". Hasta el productor Daniel Grinbank subió al escenario para pedir tranquilidad. "Un cacho de madurez. Estas son las cosas que luego utiliza la prensa amarilla para boicotear los recitales de rock".
Más allá de la violencia, el grupo cumplió con sus shows. The Cure repasó su trayectoria, donde no faltaron varios de sus himnos: “In Between Days”, “ Three Imaginary Boys”, “Killing an Arab”, “Kyoto Song” y “Boys Don’t Cry”. “Es una síntesis de la música que desde Inglaterra viene abriendo cerebros con fantasía, originalidad y revalorización del lado oscuro de la individualidad a miles de oyentes y músicos del mundo occidental”, publicó el diario Clarín, el 19 de marzo sobre los recitales de la banda inglesa.
Por su parte, La Razón tituló: “The Cure hizo temblar… el alma de los pibes porteños”. “Noche cálida de marzo. Más de 30 mil chicos reunidos en la cancha de Ferro para ver a sus ídolos, un grupo post punk que creó grandes expectativas con sus presentaciones en Buenos Aires… The Cure pasó por la Argentina con su manto desgarrado, su actitud exitosa y su corazón sangrante”.
Grupo soporte: La Sobrecarga
En aquellas dos noches, La Sobrecarga, un grupo oriundo de Trenque Lauquen, fue soporte. “Tengo pocas imágenes de aquellos shows. Recuerdo que fue una tarde muy linda para probar sonido. Fue un placer tocar junto a The Cure. Los hechos de violencia no los presencié mucho porque estaba en el camarín. Recuerdo como en un video una gran cantidad de ambulancias trasladando a la gente”, recordó a La Viola Gustavo Collado, baterista de la banda.
“A nosotros el público nos trató bien, a ellos le tiraron de todo. The Cure tocó muy bien y con mucha valentía. La verdad, que aguantaron mucho ya que era para irse. La banda llegó a la Argentina en su mejor momento”, destacó.
También estuvo el cantante y guitarrista Richard Coleman, quien por aquellos días estaba en Fricción. "Fui a las dos fechas. No me acuerdo mucho, si que nos corrió una patota. Estaba con una chica y nos iban a pasar por arriba", contó. "Me gustaba la banda, pero cuando llegaron ya no los escuchaba mucho. Sí me emocionó verlos por primera vez sobre el escenario, pero no me tocó una fibra muy especial. Yo ya estaba en otra. Terminé de escuchar la primera etapa con The Head The Door. Después busqué los discos oscuros", agregó el músico a La Viola.
"Una de las cosas que más me impactaron al llegar a Buenos Aires fue la forma en la que nos trataron en el aeropuerto", confesó Robert Smith, en la revista Pelo, tres meses después de su visita al país.
"Comprendo que tengan que hacer su trabajo, pero eso no justifica la brutalidad ni la prepotencia. Cuando llegamos al auto, había gente por todas partes; realmente no se nos ocurrió que que podíamos ser tan populares. Si tuviera que definir a Buenos Aires, diría que es la típica 'gran ciudad': una turbia conjunción de estilos donde se fusionan lo viejo con lo nuevo pero, en el caso de Buenos Aires lo curioso es que ambos parecerían haberse quedado a mitad de camino".
Después de 26 años, en abril de 2013, The Cure regresó al país con un show memorable en River. Pero aquella primera visita quedó en la historia.
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