Con un equipo completamente alternativo, Colón encontró en la desfachatez de Brian Farioli el camino para llegar al arco defendido por Cristian Luchetti. Un once titular conformado por jugadores que no suelen jugar la mayoría de minutos provoca que se vean desajustes lógicos por la falta de entendimiento dentro de la cancha. Por eso es que la figura del juvenil sabalero afloró y le dio frescura al encuentro.
Leer más► Víctor Galíndez: el símbolo del coraje criollo que fue vencido por los autos y la velocidad
Más allá de la poca química en el campo, los dirigidos por Pablo Lavallén fueron quienes tuvieron las chances más claras de cara al arco de Atlético Tucumán. La movilidad de Tomás Chancalay y Mauro Da Luz también produjo desajustes defensivos en el Decano que no podía agarrar la pelota y cuando retrocedía lo hacía mal.
El trámite era parejo más allá de una mejor imagen por parte del local, aunque sobre el final del primer tiempo esa paridad se rompió. En una jugada cargada de imprecisiones, un pelotazo desde la derecha le terminó quedando en el sector izquierdo del área a Augusto Lotti que definió de zurda para vencer a Ignacio Chicco y poner en ventaja a su equipo.
El gol no reflejaba en el marcador la igualdad en el campo de juego, por lo que Colón terminó yendo al descanso en desventaja. Para el complemento debía encontrar mayor entendimiento entre los jugadores para conseguir la igualdad rápida y aspirar a quedarse con los tres puntos.
Segundo tiempo:
La segunda parte siguió mostrando cosas de la inicial. Colón iba al frente desordenado (pero igual inquietaba a Lucchetti) y el Decano intentaba cubrir todo el ancho del campo para no dejar que el Sabalero llegue con facilidad a su arco.
Ese orden en mitad de cancha le permitiría recuperar en la zona media y con tres toques llegar al segundo tanto en el partido en apenas cinco minutos del complemento. Lotti, de pocas pero grandes intervenciones en el juego, lanzó un centro desde la izquierda que terminó quedando frente a Javier Toledo que no tuvo que hacer otra cosa que poner su pie derecho para empujar a gol. Si el 1-0 era inmerecido, la diferencia por dos lo era aún más, pero el Decano fue eficaz y por eso justificaba su victoria parcial.
La polémica se hizo presente con el tanto de Toledo porque Chicco reclamó con furia al árbitro Baliño una mano de Leandro Díaz previa al gol. Las imágenes televisivas iban a demostrar que el '1' sabalero estaba en lo cierto.
La final de la Copa Sudamericana mantuvo como distraído a todo el mundo Colón. En esas semanas aguardando al 9 de noviembre, el plantel Sabalero no demostró regularidad y perdió en varias canchas oportunidades y puntos que en otro momento los necesitará. La final en Asunción hizo pasar desapercibido (por ahora) el no poder cortar la racha negativa de visitante, quedar eliminados en Copa Argentina y ahora perder como locales para quedarse sin la buena marca de no registrar derrotas en el “Brigadier López” durante un largo tiempo. Desde aquella derrota con Patronato en la primera fecha del campeonato específicamente.
La final ante Independiente del Valle fue un bálsamo para no sufrir en un semestre en que se sabía que el Sabalero debía arrastrarse por el fango, luchar cada centímetro para no sufrir el mismo destino que hace poco tiempo. Ahora, el partido ante los ecuatorianos ya pasa a ser una necesidad.
El plantel y cuerpo técnico de Colón deberá dejar sangre, sudor y lágrimas en Asunción para amortiguar el golpe de las últimas decepciones y de las que podrían llegar.
Temas
Te puede interesar





