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Si tenés bananas maduras, no las tires: 3 postres proteicos y saludables que podés hacer en casa sin complicaciones
Estas opciones son ideales para disfrutar después de las comidas, sin azúcar agregada.
Si tenés bananas maduras, no las tires: 3 postres proteicos y saludables que podés hacer en casa sin complicaciones.
Las bananas maduras suelen quedar olvidadas en la frutera cuando la cáscara empieza a oscurecerse y la pulpa se vuelve más blanda. Sin embargo, en lugar de tirarlas, se pueden aprovechar para preparar postres caseros, fáciles y nutritivos, sin necesidad de recurrir a recetas complicadas ni a ingredientes difíciles de conseguir.
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Gracias a su textura y su dulzor natural, las bananas maduras funcionan muy bien en preparaciones dulces y permiten reducir la cantidad de azúcar agregada. Además, combinadas con ingredientes ricos en proteínas, como el queso cottage, el yogur griego o los huevos, sirven como base para elaborar distintas alternativas que pueden incorporarse a una alimentación equilibrada.
1. Brownies de banana y cacao: una opción sin harina tradicional
Los brownies de banana y cacao son una alternativa para quienes buscan un postre chocolatoso y fácil de preparar. La fruta aporta humedad y dulzor, mientras que los huevos contribuyen con proteínas y ayudan a darle estructura a la preparación.
Ingredientes
2 bananas maduras.
2 huevos.
2 cucharadas de cacao amargo sin azúcar.
2 cucharadas de mantequilla de maní natural, opcional.
Preparación
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Precalentá el horno a 180 °C.
Pisá las bananas con un tenedor hasta obtener un puré sin trozos grandes.
Agregá los huevos y el cacao amargo. Si querés una textura más cremosa, incorporá también la mantequilla de maní.
Mezclá bien hasta integrar todos los ingredientes.
Volcá la preparación en un molde pequeño, previamente aceitado o cubierto con papel manteca.
Horneá durante aproximadamente 15 a 20 minutos, hasta que los bordes estén firmes y el centro haya comenzado a cuajar.
Dejá enfriar antes de cortar en porciones.
El resultado es un brownie húmedo, con sabor intenso a chocolate y dulzor proveniente principalmente de la banana. Para mantener la receta sencilla, no hace falta agregar azúcar ni harina.
2. Helado proteico de banana: cremoso y sin azúcar agregada
El helado casero de banana es una de las formas más prácticas de aprovechar la fruta madura. Al congelarla y procesarla, se obtiene una textura cremosa que recuerda a la de un helado tradicional. Si se combina con yogur griego natural, también se puede aumentar el aporte de proteínas.
Ingredientes
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2 bananas maduras.
150 gramos de yogur griego natural sin azúcar.
1 cucharadita de esencia de vainilla.
1 cucharadita de cacao amargo, opcional.
Preparación
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Pelá las bananas, cortalas en rodajas y distribuilas en un recipiente o una bandeja.
Llevalas al freezer durante al menos tres horas, hasta que estén completamente congeladas.
Colocá las rodajas en una procesadora o licuadora potente.
Agregá el yogur griego y la esencia de vainilla.
Procesá hasta conseguir una mezcla cremosa. Si querés una versión de chocolate, incorporá el cacao amargo.
Serví inmediatamente para obtener una consistencia similar a la de un helado blando. Si preferís que quede más firme, dejalo unos minutos adicionales en el freezer.
Una de las ventajas de esta receta es que no necesita crema de leche ni azúcar agregada. La banana aporta dulzor y el yogur suma proteínas, aunque la cantidad final dependerá del producto elegido y de las proporciones utilizadas.
Para darle otra textura, se pueden agregar nueces picadas o almendras por encima justo antes de servir.
3. Pancakes de banana y huevo: un postre rápido con proteínas
Los pancakes de banana son una alternativa sencilla para preparar algo dulce sin recurrir a mezclas comerciales. Se hacen con pocos ingredientes, no necesitan azúcar agregada y pueden servirse como postre, desayuno o merienda.
Ingredientes
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1 banana madura.
2 huevos.
3 cucharadas de avena.
1 cucharadita de canela en polvo, opcional.
Preparación
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Pisá la banana con un tenedor hasta formar un puré.
Agregá los huevos y mezclá hasta integrar.
Incorporá la avena y, si te gusta, la canela.
Calentá una sartén antiadherente a fuego bajo y agregá unas gotas de aceite si es necesario.
Colocá pequeñas porciones de la mezcla y cociná durante dos o tres minutos, hasta que la base esté firme.
Dalas vuelta con cuidado y cociná del otro lado durante uno o dos minutos más, hasta que estén completamente cocidas.
Serví los pancakes solos o acompañados con rodajas de banana, fruta fresca o una cucharada de yogur griego natural.
Los huevos aportan proteínas de buena calidad, mientras que la avena suma fibra. La banana, por su parte, ayuda a darle humedad y dulzor a la preparación.
Para que los pancakes no se rompan al darlos vuelta, conviene hacerlos pequeños y esperar a que los bordes estén firmes antes de moverlos.




