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Los cocineros coinciden sobre el huevo frito: "La clara debe quedar bien cocida y la yema cremosa"
Cada cocinero tiene su truco, pero todos coinciden en el punto justo: la clave está en el control del calor y la frescura del huevo.
Preparar un huevo frito parece una tarea simple, pero lograr que la clara quede bien cocida y la yema conserve esa textura cremosa que tanto gusta requiere algo más que suerte. Los principales cocineros coinciden: el secreto está en la temperatura, el tiempo y la calidad del huevo.
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El chef español Dani García explicó que su objetivo es conseguir una clara crujiente y bien cocida, mientras la yema se mantiene protegida y líquida. Para eso, parte de un huevo muy fresco y utiliza abundante aceite caliente. Según García, la frescura es fundamental porque ayuda a que la clara envuelva mejor la yema y no se desparrame en la sartén.
El truco de Dani García y el punto justo del aceite
García fue claro sobre el resultado que busca: “El secreto para el mejor huevo frito del mundo es que la yema debe quedar envuelta dentro de la clara”. Para lograrlo, recomienda mantener el aceite a unos 180 °C, lo que permite una cocción rápida y pareja. Así, la clara se cocina por completo y la yema queda en su punto justo.
Las técnicas de Maldonado y Vallejo-Nágera para un huevo frito clásico
El chef Carlos Maldonado, ganador de MasterChef 3 y responsable del restaurante Raíces, también apuesta por el aceite bien caliente, entre 170 y 180 °C. Su toque personal está en la sal: primero espolvorea sal fina sobre la clara antes de cocinar y, al final, agrega sal gruesa sobre la yema.
Por su parte, la cocinera Samantha Vallejo-Nágera propone un método distinto para evitar dar vuelta el huevo. Su truco es agregar un chorrito de agua y tapar la sartén durante unos segundos. El vapor cocina la parte superior de la clara sin afectar la cremosidad de la yema.
El consejo de los Cocineros Argentinos y el resultado final
Desde Cocineros Argentinos recomiendan cocinar la clara hasta que quede dorada y, si es necesario, llevar aceite caliente sobre las zonas que todavía no están listas. El objetivo es siempre el mismo: una clara completamente cocida y una yema líquida en el centro.
Aunque cada chef tiene su técnica, todos buscan el mismo resultado: un huevo frito con la clara bien hecha y la yema cremosa. La diferencia está en cómo controlan el calor y en los pequeños trucos que aplican para lograr el punto perfecto.





