Adiós al horno: cómo hacer unas papas aplastadas crocantes
Una receta fácil, rápida y con ese toque de bar que todos quieren en casa.
Papas chicas, aceite, sal y lo que tengas a mano para condimentar.
¿Quién dijo que para comer papas crocantes hay que prender el horno y esperar una eternidad? Las papas aplastadas en sartén son la solución perfecta para cuando pinta el antojo y no hay ganas de complicarse.
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No hay secretos raros ni ingredientes imposibles. Solo papas chicas, aceite, sal y lo que tengas a mano para condimentar. El resto es puro disfrute.
El paso a paso (sin vueltas)
- Herví las papas (con cáscara, sí, así quedan mejor) hasta que estén tiernas.
- Sacalas, ponelas sobre una tabla y aplastalas con cariño. No hace falta romperlas del todo, solo que queden chatitas.
- Calentá aceite en una sartén. Cuando esté bien caliente, mandá las papas y dejalas quietas. El secreto es no apurarlas: que se doren bien de un lado, después del otro.
- Sal, pimienta, pimentón, ajo en polvo, lo que te guste. Tirales arriba y listo.
¿Querés ir un paso más allá? Sumales un poco de queso, alguna salsa casera o comelas así, solas, que ya son un golazo.
¿Por qué todos hablan de las papas aplastadas?
Porque son crocantes por fuera, cremosas por dentro y se hacen en minutos. No hay que prender el horno, no hay que esperar. Son la guarnición ideal para cualquier comida o la estrella de la picada.
Además, son baratas, rendidoras y tienen ese gustito a “comida de bar” que nunca falla.
Animate a romper la rutina
La próxima vez que tengas papas en casa, probá esta receta. No falla y te saca de apuro. Y si te animás, inventá tus propias versiones: con hierbas, con limón, con lo que tengas.
Las papas aplastadas en sartén llegaron para quedarse. Y sí, vas a querer hacerlas una y otra vez.





