El 28 de enero de 1986, el transbordador espacial Challenger explotó mientras despegaba hacia el espacio con 7 tripulantes, entre ellos una maestra de Ciencias Sociales. La tragedia fue registrada en vivo por las cámaras de todo el mundo. El evento consternó a millones de personas.
Ahora, un grupo de investigadores que realizaba un documental en el fondo del Atlántico, hallaron restos de la gran nave. La noticia fue anunciada por el Centro Espacial Kennedy de la Nasa el pasado jueves 10 de noviembre del 2022.
La tragedia del Challenger fue uno de los peores accidentes en la historia de la astronáutica y el primero tan grave que sufrió la Nasa desde el incendio que acabó con las vidas de los tripulantes del Apolo 1, el 27 de enero de 1967.
"Por supuesto, las emociones vuelven, ¿verdad?'', comentó Michael Ciannilli, un gerente de la Nasa que confirmó la autenticidad de los restos hallados el jueves. Cuando vio el video dijo que su corazón "dio un vuelco" y lo llevó "de regreso a 1986... y a lo que todos vivimos como nación''. Es una de las piezas más grandes del Challenger encontradas tras el accidente, según Ciannilli, y el primer remanente descubierto desde que dos fragmentos del ala izquierda emergieron en una costa en 1996.
Los buzos de un documental de televisión vieron la pieza por primera vez en marzo mientras buscaban los restos de un avión de la Segunda Guerra Mundial. La Nasa verificó a través de un video hace unos meses que la pieza era parte del transbordador que se hizo pedazos poco después del despegue el 28 de enero de 1986. Los siete a bordo murieron, incluida la primera maestra con destino al espacio, Christa McAuliffe. Esta docente iba a impartir una clase desde el espacio y el día del despegue del transbordador había cientos de estudiantes viéndola.
La pieza hallada del Challenger en el fondo del océano mide más de 4,5 metros por 4,5 metros. "Es probable que sea más grande porque una parte está cubierta de arena. Debido a que hay mosaicos térmicos cuadrados en la pieza, se cree que proviene del vientre del transbordador", dijo Ciannilli.
El fragmento permanece en el fondo del océano frente a la costa de Florida, cerca de Cabo Cañaveral, mientras la Nasa determina el siguiente paso. Sigue siendo propiedad del gobierno de Estados Unidos. Las familias de los siete tripulantes ya fueron notificadas.
¿Qué pasó con el transbordador espacial Challenger?
Los transbordadores espaciales se componían principalmente por tres partes bien diferenciadas. El transbordador en sí, el tanque de combustible naranja, y dos cohetes aceleradores más pequeños en cada lado llamados boosters. “Estos cohetes están formados por segmentos unidos por juntas de goma”, explicó a AIRE el experto en vuelos espaciales Diego Córdova, autor de Huellas en la Luna. Y siguió: “Estos anillos de goma se contraían demasiado con el frío y se dilataban mucho con el calor. Ese día, el 28 de enero de 1986, si bien era en Florida, las temperaturas eran inusualmente bajas y las juntas de goma de esos aceleradores se habían contraído demasiado”.
Esos cohetes contenían combustible sólido. “Cuando despegaba el transbordador, se empezaba a quemar combustible adentro y se formaba como una especie de viruta metálica que tapaba los orificios de esa goma contraída”, contó Córdova que agregó que hasta el accidente del Challenger todo venía saliendo bien.
Una vez que esos cohetes se separaban del transbordador, el lanzamiento continuaba normalmente y la misión también. Al igual que con el Columbia, la Nasa terminó normalizando una acción riesgosa.
“Aquellos días previos al despegue del Challenger las temperaturas fueron bajo cero. Los anillos de goma se contrajeron demasiado y la viruta no llegó a sellar esos orificios. Entonces salió una especie de lengua de fuego por allí y los boosters empezaron a vibrar hasta golpear el tanque que estaba repleto de combustible”, contó el investigador argentino sobre la falla del Challenger.
Sin embargo, aclaró un detalle importante: “Cuando el cohete lateral golpea el tanque de combustible hace tambalear al transbordador y a la velocidad que iba, más que explotar, en realidad se desintegró por haber perdido la aerodinámica como pasó con el Columbia después”, reveló.
“El transbordador tenía que despegar de una manera muy particular, con una inclinación determinada. Si no despegaba de esa manera, al chocar con la atmósfera se desintegraba y eso es lo que pasó. De hecho, la cabina salió entera con los siete tripulantes y se supone que durante unos segundos estuvieron con vida aunque seguramente no habrán entendido nada de qué fue lo que pasaba en esos vertiginosos momentos. Se supone que el fallecimiento fue por impacto en el agua.A la velocidad a la que iban era imposible que sobrevivieran”, dijo.
Lo que se observa en los videos como una explosión es en realidad un fogonazo generado por el derrame de combustible. “Como fue al poquito tiempo de despegar el combustible estaba íntegro y se combustionó. Se desintegró por pegarle de una manera no aerodinámica a las capas de la atmósfera, donde estaba en ese momento”, agregó el especialista.
Durante los primeros minutos después del accidente, el director de rescate de lanzamiento de la Nasa inició los procedimientos de recuperación, ordenando que los barcos utilizados por la agencia espacial para recuperar los cohetes aceleradores sólidos acudieran al punto donde la nave había impactado con el agua. El 1 de mayo de ese año ya se había encontrado una parte suficiente del cohete acelerador sólido derecho para determinar la causa original del accidente, y se puso fin a las operaciones de rescate principales.
Los restos identificados de la tripulación fueron devueltos a sus familias el 29 de abril de 1986. Dick Scobee y Michael J. Smith fueron enterrados por sus familias en el Cementerio Nacional de Arlington. El teniente coronel Ellison Onizuka fue enterrado en el Cementerio Nacional Conmemorativo del Pacífico de Honolulu (Hawaii).
Los restos no identificados fueron enterrados conjuntamente en el Monumento al Transbordador Espacial Challenger de Arlington el 20 de mayo de 1986.






