Todo empezó cuando el 11 de febrero del 2015, SpaceX lanzó al espacio un cohete con la sonda espacial de la Nasa Deep Space Climate Observatory (Observatorio de Clima de Espacio Profundo), un satélite climático y de observación terrestre, a la región del Sol, para controlar condiciones de variación de viento solar, proporcionar alertas tempranas sobre eyecciones de masa coronal acercándose y observar fenómenos terrestres.
Una vez cumplida su misión, el plan de SpaceX era que la etapa superior del cohete, que es la que pone en el espacio a los satélites y naves, regresara en dirección a la Tierra y se quemara en la atmósfera ya que no tenía la suficiente potencia para escapar de la gravedad del planeta. Pero esto no sucedió y, de acuerdo a los cálculos, esta parte del cohete, que tiene 14 metros de largo y pesa casi 4 toneladas, se dirige hacia la Luna, a una velocidad de 9.360 kilómetros por hora.
Los expertos prevén que el cohete impacte en el hemisferio oculto de la Luna el próximo 4 de marzo del 2022. Debido al tamaño del cohete y a la velocidad a la que se aproxima, se espera que el choque genere un nuevo cráter en esta región de la Luna, que sería de 19 metros de diámetro.
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Será un espectáculo. Pero, como ocurrirá del lado oculto de la Luna para la Tierra, no podrá verse.
¿Se contamina el espacio?
El astrónomo y director del Planetario de La Plata, Diego Bagú, señaló en AIRE que "el error" en este tipo de eventos tiene que ver con el "contaminar con material biológico otros lugares del Sistema Solar", ya que esto "sería una complicación a futuro para poder estudiar posible existencia de vida en otras regiones, que no sea por contaminación de la Tierra".
Y explicó: "Si bien esta etapa del cohete nunca se esteriliza, es decir que no estaba esterilizada, no lleva carga biológica en sí misma y hace siete años que está en el espacio". Afortunadamente "el peligro de contaminación biológica en esta ocasión es prácticamente nulo. No existe", afirmó.
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El impacto de esta etapa del cohete en la Luna no generará más que un cráter, y se descarta cualquier otro riesgo de alteración en el satélite natural de la Tierra.







