La Teoría de la Relatividad de Albert Einstein puso en entendimiento cómo funciona la gravedad. Antes de él, la humanidad pensaba que la gravedad era una fuerza, que funcionaba utilizando las leyes de Isaac Newton. Una vez que Einstein comenzó a observar ciertos fenómenos que no calzaban con la teoría newtoniana, empezó a describir la gravedad de una manera distinta: en 1914 postuló que la gravedad no era una fuerza sino una distorsión del espacio-tiempo y que se siente como si fuese una fuerza. Este hallazgo revolucionó el campo de la física.
Tiempo después, el físico, matemático y astrónomo alemán Karl Schwarzschild predijo que, si se tomaban las ecuaciones de Einstein y se llevaba al extremo una concentración de masa muy grande, se tenían que producir unos objetos exóticos que denominó agujeros negros.
Qué son los agujeros negros
Los agujeros negros que se crean con masas similares a la del Sol (1.989 × 10^30 kg) nacen de la muerte de estrellas masivas. "Las estrellas como el Sol son bastante pequeñas. Existen estrellas que tienen hasta 100 veces más masa que el Sol. Estas estrellas supermasivas, cuando mueren, explotan en Supernovas. Pero la parte interior de esas estrellas colapsan hasta el interior. Tanta masa junta genera un agujero negro. Estos son los agujeros negros normales", explicó a Aire Digital el astrónomo David Rebolledo, del observatorio Alma (Atacama Large Millimeter/Submillimeter Array) de Chile, que forma parte de la red de ocho telescopios que integran el Telescopio de Horizonte de Eventos (EHT, Event Horizon Telescope) que logró tomar la primera foto de un agujero negro que fue revelada el 10 de abril del 2019.
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Para que se genere un agujero negro, la concentración de la masa tiene que llegar a niveles de tamaño muy chicos. Por ejemplo, si al Sol lo aplastamos hasta que quede del tamaño de una ciudad, se forma un agujero negro. Si a la Tierra la aplastamos hasta que quede del tamaño de una canica, se forma un agujero negro.
"Los agujeros negros son objetos muy compactos, por lo tanto, no se pueden detectar. Están muy lejos. No tenemos la capacidad para detectarlos. No podemos ver su brillo porque son negros justamente. Ni siquiera la luz escapa del campo gravitatorio", contó el experto.
También están los agujeros negros supermasivos, que son unos monstruos gravitatorios. "Tienen la masa de miles de millones de soles. Es como si colapsaras miles de millones de soles. Los astrónomos pensamos que son super comunes. Están en el centro de las galaxias. La Vía Láctea tiene en el centro un agujero negro supermasivo (de varios millones de masas solares), que es más chico que el de M87 que se observó en el 2019. El tamaño en el que colapsan es mucho más grande que el de un agujero negro normal", dijo Rebolledo. Por eso pudieron detectarlo.
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El agujero negro detectado por Alma es como una dona. "La parte iluminada de la rosquilla es el gas y polvo orbitando a velocidades impresionantes alrededor del agujero negro. Ese gas se calienta a millones de grados. Eso emite una luz muy fuerte. Cuando llega a la Tierra puede observarla Alma", explicó.
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