Origen de la vida: el insólito hallazgo en un motel de 80 dólares que cambia lo que sabemos de las plantas

Un insólito laboratorio improvisado en un motel reveló dos microbios clave para entender el origen de las plantas. Conocé el hallazgo científico.

En una habitación de motel de 80 dólares, un descubrimiento podría dar pistas sobre los orígenes de la vida.  

En una habitación de motel de 80 dólares, un descubrimiento podría dar pistas sobre los orígenes de la vida.

 

Un proyecto científico que arrancó de la forma más insólita —en una habitación de motel de 80 dólares con frascos de agua salobre sobre las mesas de luz— terminó aportando respuestas fundamentales sobre el origen de las plantas.

Un equipo de biólogos liderado por la investigadora Julia Van Etten descubrió dos nuevas especies de Paulinella, un microbio unicelular escamoso que conserva la huella viva de cómo la naturaleza logró transformar bacterias en verdaderas fábricas de energía solar.

El estudio, publicado en el Journal of Phycology, no solo eleva a seis el total mundial de especies fotosintéticas conocidas de este género, sino que ofrece una ventana inédita a una de las transiciones evolutivas más profundas en la historia de la Tierra.

La investigadora Julia Van Etten lideró el hallazgo de dos nuevas especies del género fotosintético Paulinella.

La investigadora Julia Van Etten lideró el hallazgo de dos nuevas especies del género fotosintético Paulinella.

¿Qué es Paulinella y por qué es clave para entender el origen de las plantas?

Si pensás en cualquier vegetal del planeta —desde una secuoya gigante hasta el pasto del jardín—, tenés que saber que todos comparten un mismo antepasado.

Hace unos 1.500 millones de años, un organismo unicelular engulló a una cianobacteria fotosintética. En lugar de digerirla, ambos organismos establecieron una relación simbiótica permanente: la bacteria se convirtió en un orgánulo (el plastidio o cloroplasto), dando lugar al origen de las plantas complejas.

Este evento, conocido en biología como endosimbiosis primaria, se consideró durante más de un siglo como un milagro evolutivo irrepetible. Sin embargo, en 2005 los científicos confirmaron que la naturaleza logró este mismo "truco" una segunda vez: ocurrió en el género Paulinella hace apenas 100 millones de años, un parpadeo en la escala de tiempo geológico.

A diferencia de los vegetales tradicionales, cuyos rastros moleculares originales se borraron tras más de un milenio de evolución, en Paulinella el proceso de integración fotosintética todavía está en marcha. Sus orgánulos fotosintéticos, llamados cromatóforos, aún conservan gran parte del ADN de la bacteria original. Como señala Angela Oliverio, bióloga de la Universidad de Syracuse, este microbio representa el único caso conocido en el que podemos observar una "instantánea" a mitad de camino del proceso que hizo florecer a nuestro planeta.

La bióloga Angela Oliverio sostiene frascos con muestras de estudio en su laboratorio de la Universidad de Syracuse.

La bióloga Angela Oliverio sostiene frascos con muestras de estudio en su laboratorio de la Universidad de Syracuse.

¿Cómo fue el hallazgo de las nuevas especies que aclara el origen de las plantas?

El camino hacia este descubrimiento estuvo marcado por la tenacidad y la autogestión frente a la incertidumbre. En la primavera de 2025, tras un congelamiento temporal de los fondos de la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) de Estados Unidos dispuesto por la administración Trump, varios investigadores al inicio de sus carreras vieron amenazadas sus becas.

Ante la falta de presupuesto, Julia Van Etten (por entonces becaria en la Institución Oceanográfica de Woods Hole) convirtió una habitación de motel en Nags Head, Carolina del Norte, en un laboratorio científico itinerante. Junto a Andrew Willoughby, biólogo de la Universidad de Duke, y John Burns, investigador del Laboratorio Bigelow de Ciencias Oceánicas en Maine, montaron microscopios sobre las mesas de noche y recolectaron muestras en baldes cargados de vegetación de pantano.

Para manipular los microorganismos, Burns diseñó instrumentos caseros: superpegó cerdas de cepillo de dientes a lápices de madera para mover especímenes y utilizó pipetas de succión bucal a la vieja escuela. Al examinar los ejemplares bajo el lente, Willoughby notó una diferencia morfológica crítica:

  • Especies de libre flotación: presentan una estructura más corta y se desplazan libremente en el agua.
  • Especies adheridas: son más alargadas y se fijan a los tallos de la vegetación acuática.

Asimismo, la disposición helicoidal de las escamas exteriores mostraba patrones opuestos en cada tipo. La posterior secuenciación genética realizada en Corea del Sur por el biólogo evolutivo Hwan Su Yoon, de la Universidad Sungkyunkwan, confirmó de manera definitiva que se trataba de dos especies completamente desconocidas para la ciencia.

El microorganismo unicelular Paulinella conserva en su interior las claves sobre la evolución de las plantas en la Tierra.

El microorganismo unicelular Paulinella conserva en su interior las claves sobre la evolución de las plantas en la Tierra.

¿Qué enseña este descubrimiento sobre el origen de las plantas y la vida en el universo?

Estudiar Paulinella permite decodificar la compleja coreografía molecular mediante la cual dos seres independientes terminan fusionados en una sola forma de vida. A medida que se descubren y comparan más especies de este género, los biólogos obtienen valiosas herramientas conceptuales para:

  • Ingeniería biológica: diseñar organismos fotosintéticos sintéticos en laboratorio replicando el intercambio de genes entre célula huésped y orgánulo.

  • Astrobiología:comprender cómo podría desarrollarse vida compleja en otros planetas. Según Sergio Muñoz-Gómez, biólogo evolutivo de la Universidad de Purdue, si existiera vida fotosintética fuera de la Tierra, es muy probable que haya surgido mediante procesos simbióticos similares a este.

Lo que empezó con muestras analizadas en el sofá de una casa y una expedición autofinanciada en un motel terminó aportando datos invaluables para reconstruir el origen de las plantas, demostrando que la curiosidad y la pasión científica pueden responder a las preguntas más grandes sobre la vida en el cosmos.

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