En el 2019, un equipo de astrónomos y químicos detectó sal común de mesa en una región del Universo que puede verse a simple vista: la Nebulosa de Orión, ubicada cerquita de las famosas "Tres Marías". La sal fue hallada en el disco de una estrella joven, algo nuevo en ese entonces para la astronomía, ya que el cloruro de sodio había sido detectado antes en estrellas viejas o moribundas. Esta noticia le sirvió a los expertos para continuar estudiando las características químicas de los procesos de formación estelar.
La observación fue hecha con el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (Alma), un radiotelescopio ubicado en Atacama, Chile. La estrella en donde se halló la sal se llama Orión Source I. Es una estrella joven y masiva que habita en una nube de polvo, detrás de la Nebulosa de Orión, a 1.500 años luz de la Tierra. El director del estudio se llama Adam Ginsburg y su artículo fue publicado en el 2019 en The Astrophysical Journal.
Brett McGuire, coautor del artículo, calificó el hallazgo como "sorprendente y emocionante". Y explicó que en el estudio se ven "cerca de 60 transiciones diferentes de moléculas como el cloruro de sodio y el cloruro de potasio provenientes del disco" de la estrella.
Sal común en "Las Tres Marías"
La región del espacio en donde se halló la sal de cocinar es la de la Nebulosa de Orión, entre las famosas "Tres Marías". "La nebulosa se deja ver a simple vista como un manchoncito brillante en el medio de las tres estrellas, en el Cinturón de Orión", explica la astrónoma argentina Gloria Dubner en su libro "Supernovas".
"Los astrónomos creen que ese delgado anillo salino que rodea a una estrella muy joven, a unos 1.500 años luz de la Tierra, podría contener 1.000 trillones de kilos de sal (un 1 seguido de 21 ceros), algo así como la masa de todos los océanos de la Tierra", cuenta. El anillo es azulado y está formado por cristales de cloruro de sodio. Se lo descubrió en una región donde hay una activa formación de estrellas nuevas.
Los astrónomos creen que los granos de sal pueden haber sido evaporados por ondas de choque luego de que la estrella y el disco experimentaran una brusca aceleración debido a un encuentro cercano o colisión con otra estrella.






