Mirando hacia el cielo nocturno justo antes del amanecer o después del anochecer, es posible ver una tenue columna de luz que se extiende desde el horizonte. Ese resplandor luminoso es la luz zodiacal, o la luz solar reflejada hacia la Tierra por una nube de diminutas partículas de polvo que orbitan alrededor del Sol.
¿No eran los asteroides?
Los astrónomos han pensado durante mucho tiempo que el polvo es llevado al interior del sistema solar por algunas familias de asteroides y cometas que se aventuran desde lejos.
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Pero un instrumento a bordo de la nave espacial Juno detectó por casualidad partículas de polvo que chocaban contra la nave espacial durante su viaje desde la Tierra a Júpiter. Los impactos proporcionaron pistas importantes sobre el origen y la evolución orbital del polvo, resolviendo algunas misteriosas variaciones de la luz zodiacal.
Los científicos de la misión sostienen que el polvo expulsado al espacio por las tormentas de polvo de Marte, traspasando su atmósfera, están alimentando este polvo responsable de la luz zodiacal.
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Determinaron que la nube de polvo termina en la Tierra porque la gravedad absorbe todo el polvo que se acerca. "Ese es el polvo que vemos como luz zodiacal", dijo en un comunicado John Leif Jorgensen, profesor de la Universidad Técnica de Dinamarca y autor principal del estudio, que se publica en Geophysical Research: Planets.




