Los sorprendentes fósiles hallados en Santa Fe y la región litoraleña que ayudan a entender el cambio climático
El paleontólogo Raúl Vezzosi, investigador asistente del Conicet y profesor de la UADER, repasó en Santa Siesta los descubrimientos más importantes realizados en la región. Desde fósiles escaneados con tecnología odontológica hasta especies que modifican lo que se sabía sobre la fauna prehistórica del Litoral.
Miembro anterior de una tortuga gigante de tierra hallada en el río Salado hace algunos años, que está siendo investigado en la actualidad.
La paleontología sigue aportando pistas fundamentales para reconstruir la historia natural de Santa Fe y comprender cómo cambiaron los ambientes a lo largo del tiempo. En el bloque Santa Ciencia del programa Santa Siesta, el investigador asistente del Conicet y profesor de Paleontología de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UADER, Raúl Vezzosi, repasó algunos de los descubrimientos más relevantes realizados recientemente en la región.
Te podría interesar
Entre las novedades se destacan el registro de una mulita gigante hallada en la laguna Melincué, restos fósiles de un ñandú con características similares al choique patagónico y avances en el estudio de tortugas terrestres gigantes que habitaron la provincia hace más de 100.000 años.
Pero además, los investigadores incorporaron una herramienta inédita para este tipo de estudios: un escáner dental utilizado habitualmente en odontología.
LEER MÁS ► CONICET vuelve a explorar el Mar Argentino: ¿cuándo empieza?
Un escáner dental al servicio de la paleontología
Durante el Congreso Argentino de Paleontología realizado en Paraná, el equipo presentó avances de una investigación desarrollada junto a Mariano Márcico, egresado de la Universidad Nacional del Litoral y próximo becario doctoral.
Gracias al préstamo de un escáner dental perteneciente a una clínica odontológica de Nogoyá, los investigadores pudieron obtener modelos tridimensionales de distintos fósiles.
"Lo que hicimos fue escanear los fósiles para tener imágenes en tres dimensiones", explicó Vezzosi durante la entrevista.
La tecnología permitió digitalizar materiales provenientes de distintas colecciones científicas, entre ellos una mandíbula de un lagarto overo hallada en el río Salado, el cráneo fósil de un dorado y restos de un delfín de agua dulce.
Hasta ahora, estos estudios se realizaban mediante observaciones anatómicas tradicionales, fotografías, mediciones y análisis microscópicos. La incorporación de herramientas digitales abre nuevas posibilidades para comparar estructuras, preservar información y compartir los hallazgos con otros investigadores.
La mulita gigante que apareció en Melincué
Uno de los descubrimientos más llamativos fue el hallazgo de un ejemplar prácticamente completo de Eutatus, una especie extinta de armadillo emparentada con el actual tatú carreta.
El fósil apareció durante la última gran sequía registrada en la región, cuando el descenso del nivel del agua dejó expuestos afloramientos sedimentarios que habitualmente permanecen ocultos.
"Se encontró gran parte del caparazón, el cráneo completo y parte de la cola", detalló Vezzosi.
LEER MÁS ► Encontraste fósiles o restos antiguos en Santa Fe: qué hacer y cómo dar aviso
El ejemplar tendría entre 50.000 y 100.000 años de antigüedad y permitió describir estructuras que hasta el momento eran desconocidas para la especie, como determinadas placas presentes en la cabeza y la cola.
Además del valor paleontológico, el hallazgo aporta información clave para reconstruir los ambientes del pasado y comprender cómo respondieron las especies a los cambios climáticos.
Un ñandú con rasgos del choique patagónico
Otro de los trabajos recientemente aceptados para su publicación en la revista científica Historical Biology analiza restos fósiles hallados en Corrientes que corresponden a la pata de un ñandú de aproximadamente 50.000 años de antigüedad.
La investigación sugiere que, además del ñandú común que hoy habita la región, habría convivido en el nordeste argentino un ave con fuertes afinidades morfológicas con el choique patagónico y puneño.
"Estamos empezando a completar el rompecabezas histórico de cómo se relacionaban y transitaban estas especies por América del Sur", sostuvo el investigador.
El hallazgo permite repensar la distribución geográfica de estas aves y aporta datos útiles para comprender la capacidad de adaptación de distintas especies frente a cambios ambientales.
Las tortugas gigantes que habitaron Santa Fe
Entre los materiales que actualmente estudia el equipo también aparecen restos de tortugas terrestres gigantes encontrados en el río Salado.
Se trata de fósiles recuperados hace más de una década y conservados en el Museo Provincial de Ciencias Naturales Florentino Ameghino, que recién ahora comienzan a ser analizados en profundidad.
"Estamos tratando de ver por qué eran tan gigantes estas tortugas de tierra y por qué tenían estos tamaños tan abismales", indicó Vezzosi.
Según explicó, los sedimentos donde fueron hallados tienen una antigüedad cercana a los 100.000 años y podrían corresponder a ejemplares incluso más grandes que las actuales tortugas de Galápagos.
Fósiles para entender el futuro
Más allá del interés que despiertan estos descubrimientos, Vezzosi remarcó que el estudio del pasado tiene aplicaciones concretas para el presente.
Los registros fósiles permiten reconstruir antiguas dinámicas fluviales, detectar variaciones ambientales y aportar evidencia para la planificación territorial y los estudios de impacto ambiental.
"Tenemos que seguir investigando y generando conocimiento para estar atentos a estos cambios", afirmó.
En ese sentido, advirtió que conocer cómo evolucionaron los paisajes santafesinos ayuda a anticipar escenarios futuros en un contexto marcado por el aumento de las temperaturas y la modificación de los regímenes hídricos.
Ciencia con recursos limitados
Consultado sobre la actualidad del sistema científico, Vezzosi reconoció las dificultades que atraviesan los equipos de investigación ante la reducción del financiamiento nacional.
"La situación está complicada, estamos peleando con capa y espada, pero seguimos haciendo ciencia porque es lo que nos mueve", expresó.
Y concluyó: "Es importante que la sociedad vea que con la plata de sus impuestos se genera conocimiento que después puede servir para tomar decisiones, prevenir problemas y mejorar la calidad de vida de todos".







