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Ciencia |

Escalofriante: el extraño fenómeno por el cual una cabeza cortada sigue consciente

La muerte y el supuesto regreso a la vida ha sido un misterio desde los comienzos de la historia de la humanidad ¿Cómo se explica que haya personas que relaten los momentos en los que su corazón se detuvo por un paro cardíaco o que incluso, hayan mostrado gestos con sus rostros una vez que fueron decapitados? Un informe de BBC Mundo indagó al respecto.

Redacción Aire Digital

Cuando Charlotte Corday, la asesina del político francés Jean-Paul Marat, fue ejecutada por guillotina en 1793, un hombre llamado François le Gros supuestamente levantó la cabeza y abofeteó ambas mejillas.

Los espectadores afirmaron que la cara de Corday adoptó una expresión de enojo y sus mejillas se sonrojaron. El relato es escalofriante.

Lejos de ser una excepción, existen distintos reportes a lo largo de la historia de cabezas cortadas que parecen haber mostrado signos de conciencia.

Por ejemplo, al parecer la entonces esposa del rey Enrique XVIII de Inglaterra, Ana Bolena, trató de hablar después de ser decapitada.

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Pero, ¿son estas historias falsas o hay evidencia científica de que la cabeza puede permanecer consciente después de haber sido separada del cuerpo?

En los últimos años, el plan de realizar el llamado primer trasplante de cabeza humana del mundo ha despertado gran interés.

De llevarse a cabo, lo cual cada vez parece más improbable, el trasplante empujaría los múltiples límites de la ciencia.

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La más obvia es si la cabeza (y su contenido) puede sobrevivir tras ser removida del cuerpo y por cuánto tiempo.

El rey fue ejecutado en una guillotina instalada en la plaza de la Concordia de París, en enero de 1793. Siglo XVIII. Museo Carnavalet, París.
El rey fue ejecutado en una guillotina instalada en la plaza de la Concordia de París, en enero de 1793. Siglo XVIII. Museo Carnavalet, París.

El cerebro y todas las estructuras que dependen de él necesitan oxígeno para funcionar (el cerebro consume 20% de todo el oxígeno utilizado en el cuerpo).

Una vez que se cortan los vasos sanguíneos en el cuello, el suministro de oxígeno se detiene.

Cualquiera que sea la cantidad de oxígeno disponible en la sangre y tejidos después del golpe fatal, seguramente estará allí para ser usado, pero no durará por mucho tiempo.

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Por ende, los tejidos o estructuras aún adheridas a la cabeza, como los músculos para abrir y cerrar los ojos o la boca, podrían tener la capacidad para moverse, porque los nervios que suministran esos músculos aún estarían conectados a la fuente de oxígeno.

Las cabezas de los animales pueden sobrevivir mucho más tiempo.

En 2014, por ejemplo, se informó que un chef en China falleció tras ser mordido por una serpiente venenosa a la cual le había cortado la cabeza 20 minutos antes.

Desde hace un tiempo esta área de investigación se ha centrado en saber de qué son conscientes las personas que sufren experiencias cercanas a la muerte durante dicho episodio.

Hay personas que han sufrido un ataque cardíaco y pueden describir lo que sucedía en ese momento y la habitación que los rodeaba, mientras eran reanimados.

Esto sugiere que, si bien es posible que su corazón no esté latiendo, su cerebro ciertamente está consciente de lo que pasa alrededor, a pesar de no mostrar ninguno de los signos clínicos de consciencia.

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Otros estudios han registrado la presencia de actividad en el cerebro 30 minutos después de que el corazón haya dejado de latir.

Se trata de las llamadas ondas cerebrales delta, las cuales también se ven a menudo en las etapas de sueño y relajación.

Incluso hay investigaciones recientes que han demostrado que esas ondas posteriores a la muerte terminan con una ola final de actividad que recorre el cerebro minutos después de que el corazón termina de latir, lo que se denomina despolarización propagada.

En humanos estas ondas son lo suficientemente grandes como para ser detectadas por un electroencefalograma, un dispositivo que mide la actividad eléctrica en el cerebro.

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Estudios en otros organismos han sugerido que incluso 48 a 96 horas después de la muerte, los genes todavía se expresan y hay actividad, y que, en algunos casos, hasta aumenta en cantidad.

Es necesario investigar más y comprender mejor a los seres humanos para establecer realmente qué es esa actividad que se detecta después de la muerte y cómo esta se relaciona con la función y actividad consciente frente a la inconsciente.

Nota de Redacción: en esta noticia se utilizó información de BBC Mundo

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