Los restos rojos de una estrella que murió hace mucho tiempo y que muestran el destino del Sol

Foto: los restos rojos de una estrella que murió hace mucho tiempo y que será el destino del Sol

El Observatorio Europeo Sur publicó la imagen de una estrella roja muerta hace mucho tiempo. El fenómeno es impresionante ya que muchas de las estrellas que vemos en el cielo se encuentran en el mismo estado, muertas, pero no nos hemos enterado aún.


Redacción Aire Digital

La nube rojiza de gas se llama Abell 24 y está situada en la constelación de Canis Minor. Es un objeto conocido como nebulosa planetaria, una emisión de gas y polvo creada cuando una estrella muere y lanza sus capas exteriores al espacio.

Las estrellas que vemos en el cielo llegan con su luz a la Tierra muchos años más tarde. Es decir, cuando miramos al cielo vemos el estado de una estrella como era hace millones de años, su imagen vieja, no como se encuentran en el presente ya que la información que recibimos de ellas viaja a la velocidad de la luz y eso, a escalas galácticas, demora en llegar hasta acá.

Al encender una lámpara de luz en una habitación, la velocidad de la luz es tan rápida (3000.000 k/s) que apenas podemos percibir su viaje por el espacio y la habitación se ilumina de inmediato. Pero en el espacio, la luz tarda en llegar porque las distancias son mucho mayores. Es así como la luz de una estrella llega hacia nosotros tan tarde. Para ese entonces, una estrella que estando viva envió su luz a la Tierra para que la veamos posiblemente ya esté muerta. Así es que cuando miramos al cielo vemos una imagen vieja del universo.

El caso de esta imagen que capturó el observatorio europeo en uno de ellos. Es una estrella que murió hace muchos años y los humanos disponemos de muchas imágenes como ésta. Además, es así como será el destino del Sol, nuestra estrella principal.

La gigante roja, el futuro del Sol

Una estrella similar al Sol pasa la mayor parte de su vida convirtiendo hidrógeno en helio en su núcleo. En sus años crepusculares, la estrella se queda sin combustible y se desequilibra; ya no puede resistir el aplastamiento que la gravedad genera hacia su interior y el núcleo empieza a colapsar.

La temperatura del núcleo aumenta drásticamente mientras que las capas externas, más frías, se expanden, haciendo que toda la estrella se transforme en una gigante roja.

Cuando el Sol comience a transformarse en gigante roja se expandirá hasta envolver completamente los planetas interiores y a la Tierra, aumentando su radio actual en ¡más de 250 veces! Entonces, los fuertes vientos expulsarán las capas gaseosas exteriores de la estrella, formando una envoltura de gas que se expandirá por la inmensidad del espacio.

Finalmente, la menguante atmósfera de la gigante roja dejará al descubierto el remanente luminoso de su núcleo, que emitirá una fuerte radiación ultravioleta e ionizará el gas circundante. Esta imagen muestra el nebuloso y débil resplandor de una despedida estelar: el brillante remanente de una estrella muerta hace tiempo.

En el 2018, un equipo internacional de astrónomos de la Universidad de Mánchester (Reino Unido) logró predecir que tras la expulsión de la envoltura, las estrellas se calientan tres veces más de lo que se creía, por lo que una estrella como el Sol, considerada pequeña a nivel astronómico, logrará formar una nebulosa planetaria brillante.

La muerte del Sol

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