El gel argentino que busca reparar el corazón tras un infarto: cómo funciona y cuándo podría probarse en humanos

Un equipo argentino desarrolló un hidrogel que, probado en animales, logró reducir el daño cardíaco tras un infarto y mejorar la función del corazón.

La Dra. Daniela Olea, Biotecnóloga y Co-fundadora de AMNOVA Biotech, la empresa que desarrolló un gel inyectable que ayuda a reparar el tejido cardíaco dañado después de un infarto. 

La Dra. Daniela Olea, Biotecnóloga y Co-fundadora de AMNOVA Biotech, la empresa que desarrolló un gel inyectable que ayuda a reparar el tejido cardíaco dañado después de un infarto. 

Un equipo de científicos argentinos desarrolló un hidrogel inyectable con propiedades regenerativas que, en pruebas realizadas en animales, logró reducir la lesión cardíaca y mejorar la función del corazón. El proyecto todavía se encuentra en etapa experimental y sus creadores esperan avanzar hacia ensayos clínicos en pacientes.

La entrevista completa a la doctora Daniela Olea, biotecnóloga, investigadora independiente del CONICET:

El desarrollo surgió en el Laboratorio de Medicina Regenerativa Cardiovascular de la Universidad Favaloro y el CONICET, a partir de una investigación que busca encontrar nuevas estrategias para reparar el tejido cardíaco que queda dañado después de un infarto.

La doctora Daniela Olea, biotecnóloga, investigadora independiente del CONICET y directora del laboratorio, explicó en diálogo con AIRE, en el programa Ahora Vengo Sábado, que el equipo trabaja con un hidrogel basado en las propiedades regenerativas de la membrana amniótica. Los primeros resultados obtenidos en modelos animales fueron alentadores, aunque todavía resta completar una serie de etapas antes de que pueda probarse en personas.

Qué ocurre en el corazón después de un infarto

Cuando una persona sufre un infarto, una o más arterias del corazón se obstruyen. Como consecuencia, la sangre deja de llegar a una determinada zona del músculo cardíaco y las células que dependen de esa irrigación quedan sin oxígeno ni nutrientes y mueren.

Ese tejido muerto es reemplazado por una matriz fibrótica, un tejido duro que no puede contraerse como lo hace normalmente el músculo cardíaco. Esa transformación puede afectar la capacidad del corazón para funcionar correctamente.

Por eso, una de las claves frente a un infarto es actuar rápidamente. Existen tratamientos como la angioplastia con colocación de stent o las cirugías de bypass, que buscan recuperar la circulación sanguínea y salvar la mayor cantidad posible de células cardíacas.

Sin embargo, no todos los pacientes llegan a tiempo para acceder a esas terapias. Es justamente en ese escenario donde los investigadores imaginan una posible aplicación para el nuevo hidrogel: actuar sobre el tejido que ya quedó dañado y tratar de mejorar su funcionamiento.

Un infarto es la muerte de tejido en un órgano por falta de sangre y oxígeno.

Un infarto es la muerte de tejido en un órgano por falta de sangre y oxígeno.

Un gel que busca generar "bypass naturales"

El objetivo del desarrollo no es reemplazar las terapias que actualmente se utilizan para tratar un infarto, sino complementarlas y potenciarlas.

Olea explicó que el hidrogel apunta a actuar mediante distintos mecanismos. Por un lado, busca favorecer la irrigación de las zonas que quedaron sin suficiente llegada de sangre, generando lo que los investigadores describen como una especie de "bypass natural". Por otro, intenta modificar la matriz fibrótica que queda después del infarto para hacerla más flexible y permitir que pueda ser repoblada por células viables.

"Creemos que las terapias que hoy se aplican son las que existen y que son muy buenas, pero que no es suficiente", explicó la investigadora durante la entrevista con AIRE. La diferencia estaría en que el nuevo desarrollo apunta a reparar el tejido que ya murió, algo que actualmente no puede lograrse con los tratamientos disponibles.

La propuesta podría utilizarse, si supera todas las etapas necesarias, durante una cirugía de bypass o mediante un procedimiento de cateterismo. En el primer caso, el gel podría aplicarse sobre aquellas zonas donde no resulta posible realizar un bypass convencional y, en el segundo, podría inyectarse en el corazón a través de un catéter.

El médico argentino René Favaloro desarrolló y estandarizó la técnica del bypass aortocoronario (cirugía de revascularización miocárdica) en 1967 en la Cleveland Clinic, en Estados Unidos. 

El médico argentino René Favaloro desarrolló y estandarizó la técnica del bypass aortocoronario (cirugía de revascularización miocárdica) en 1967 en la Cleveland Clinic, en Estados Unidos.

De qué está hecho el hidrogel

Una de las particularidades del desarrollo es que se trata de un hidrogel libre de células. Su composición incluye componentes provenientes de la membrana amniótica, una capa muy fina de la placenta que está en contacto con el líquido amniótico durante el embarazo.

La materia prima proviene de placentas donadas voluntariamente por mujeres después del parto. El Banco de Tejidos de Membrana Amniótica procesa ese material y, mediante un procedimiento de descelularización, elimina las células del tejido.

Esto permite obtener una membrana que conserva componentes con propiedades regenerativas. Según explicó Olea, este tipo de tejido ya tiene aplicaciones médicas: se utiliza en hospitales para tratar heridas complejas, úlceras y también en oftalmología.

Al ser un desarrollo libre de células, uno de los objetivos es evitar problemas relacionados con el rechazo inmunológico. El equipo busca aprovechar las proteínas y moléculas presentes en la membrana amniótica para generar un entorno que favorezca la reparación del tejido cardíaco.

Una investigación que comenzó hace tres años

El proyecto comenzó hace aproximadamente dos años y medio o tres años, cuando Pilar Ferrer se incorporó al laboratorio de Olea para realizar su tesis doctoral.

A partir de allí, el equipo comenzó a buscar alternativas para la regeneración cardíaca y estableció una colaboración con Mariano y Alejandro Berra, vinculados al Banco de Tejidos de Membrana Amniótica.

De ese trabajo surgió además Abnova Biotech, una startup biotecnológica creada por Olea, Ferrer, Mariano y Alejandro Berra, cuyo objetivo principal es desarrollar el producto y conseguir llevarlo eventualmente a la práctica clínica.

La investigación forma parte de una línea de trabajo que tiene una relación directa con una de las ideas que impulsó René Favaloro: conseguir que el corazón pueda generar sus propios "bypass" naturales.

Olea contó que esa concepción estaba presente en su grupo de investigación desde hace años y que su mentor, Alberto Crottogini, había recibido de Favaloro esa inquietud como parte de la búsqueda de nuevas alternativas para la medicina cardiovascular.

René Gerónimo Favaloro fue un médico, inventor, científico, educador y cardiocirujano argentino, reconocido mundialmente por haber desarrollado el baipás coronario con empleo de la vena safena magna.

René Gerónimo Favaloro fue un médico, inventor, científico, educador y cardiocirujano argentino, reconocido mundialmente por haber desarrollado el baipás coronario con empleo de la vena safena magna.

Qué resultados obtuvieron hasta ahora

El hidrogel ya fue probado en animales y los resultados obtenidos hasta el momento fueron alentadores. Según explicó Olea, el tratamiento permitió reducir la lesión cardíaca y mejorar la función del corazón.

Actualmente, el equipo trabaja en una nueva versión del hidrogel con el objetivo de optimizar sus propiedades y conseguir mejores resultados en los estudios preclínicos.

La investigadora remarcó que el desarrollo todavía no puede utilizarse en pacientes. De hecho, después de que la investigación comenzara a viralizarse, recibieron mensajes de personas interesadas en participar de eventuales ensayos clínicos.

"Estamos en una etapa experimental en animales", aclaró Olea, y señaló que todavía falta completar distintos estudios antes de llegar a una instancia de prueba en humanos.

Cuándo podría probarse en personas

El camino hacia un tratamiento disponible para pacientes todavía es largo. El equipo espera completar durante este año la etapa preclínica y demostrar la eficacia del nuevo producto en un modelo que permita avanzar hacia la clínica.

Después deberán realizarse todos los estudios y trámites regulatorios necesarios para demostrar que el hidrogel es seguro, determinar la dosis adecuada y cumplir con los requisitos de los organismos correspondientes.

Si consiguen avanzar con esas etapas y obtener las inversiones necesarias, Olea estimó que podrían comenzar un ensayo clínico de fase 1 hacia fines de 2027 o comienzos de 2028. La primera etapa estaría enfocada en un grupo reducido de pacientes y, en principio, se analizaría su utilización durante cirugías de bypass.

A partir de allí todavía quedarían varias fases de investigación. La científica estimó que el desarrollo completo de una terapia de estas características podría demandar entre cinco y ocho años.

"Es un trayecto largo, muy costoso", señaló Olea, quien destacó la importancia de conseguir inversiones para poder continuar con los estudios.

Ciencia argentina para reparar un corazón después de un infarto

El proyecto combina investigación científica, medicina regenerativa y biotecnología con un objetivo ambicioso: encontrar una herramienta que permita reparar parte del daño que actualmente queda en el corazón después de un infarto.

Para Olea, además, el desarrollo es una muestra del trabajo que realizan investigadores argentinos en distintos campos. La científica, que lleva 22 años vinculada a la Universidad Favaloro, destacó que existen numerosos equipos que trabajan en proyectos de investigación que muchas veces no llegan a tener visibilidad pública.

El hidrogel todavía está lejos de convertirse en un tratamiento disponible para pacientes, pero los resultados preclínicos abrieron una posibilidad que hasta ahora la medicina no puede ofrecer: intervenir sobre el tejido cardíaco que quedó dañado y buscar que ese corazón pueda recuperar parte de su capacidad de funcionamiento.

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