Durante semanas, las redes se llenaron de teorías conspirativas sobre el cometa interestelar 3I/ATLAS, el tercer visitante conocido que llega desde fuera del sistema solar. Algunos llegaron a afirmar que podría ser una nave alienígena. Pero un nuevo hallazgo de astrónomos sudafricanos y suecos parece dejarlo todo claro: el objeto emite una señal de radio asociada al radical hidroxilo (OH), una molécula que sólo se forma de manera natural cuando el hielo del agua se evapora al acercarse al Sol.
Detectan una señal de radio en el cometa 3I/ATLAS y confirman su origen natural
El 24 de octubre de 2025, el radiotelescopio MeerKAT, ubicado en el Cabo Norte de Sudáfrica, registró líneas de absorción a 1665 y 1667 MHz, exactamente las frecuencias típicas del radical OH. Esto indica que el cometa está liberando gases volátiles, en especial agua, al calentarse por la radiación solar.
Estas frecuencias encajan con lo esperado en un cometa activo y, según el comunicado de The Astronomer’s Telegram, son “totalmente consistentes con la población de radicales OH prevista para su velocidad heliocéntrica”. En otras palabras: no hay nada artificial en la señal.
Antes de esta detección, el equipo había intentado captar emisiones el 20 y 28 de septiembre, pero sin éxito. Fue recién cuando el cometa se acercó más al Sol que el OH comenzó a absorber parte de la radiación de fondo, lo que permitió registrar la señal.
Los datos reunidos hasta ahora para 3I/ATLAS encajan con las propiedades físicas esperadas de un cometa helado.
Qué es el radical OH y por qué importa
El radical hidroxilo (OH) está compuesto por un átomo de oxígeno y otro de hidrógeno, con un electrón libre. En la Tierra, cumple un papel clave en la atmósfera: reacciona con contaminantes y controla la cantidad de metano, uno de los gases de efecto invernadero más potentes.
En el espacio, el OH se genera cuando la radiación ultravioleta del Sol rompe moléculas de agua (HO) presentes en el hielo de los cometas. Cuando esto ocurre, esas moléculas absorben o emiten energía en frecuencias de radio muy específicas, que los radiotelescopios pueden detectar.
En el caso de 3I/ATLAS, el OH confirmó que el cometa posee una coma —una envoltura gaseosa que rodea al núcleo— rica en vapor de agua, tal como se observa en los cometas del sistema solar.
El valor científico del descubrimiento
El cometa 3I/ATLAS proviene del espacio interestelar, es decir, de otra estrella. Su paso por nuestro sistema solar es una oportunidad única para estudiar de qué están hechos los cuerpos que se formaron en otras regiones de la galaxia.
La detección del radical OH no sólo confirma su naturaleza natural, sino que también permite comparar su composición con la de los cometas locales, ayudando a entender si los procesos químicos del agua y los compuestos orgánicos son universales.
El hallazgo fue celebrado por la South African Radio Astronomy Observatory (SARAO), responsable del telescopio MeerKAT, que forma parte del futuro proyecto SKA (Square Kilometre Array), el radiotelescopio más grande del mundo.
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El 3I/ATLAS es un objeto interestelar descubierto desde el pasado 1 de julio y ha desatado múltiples especulaciones debido a su excentricidad.
¿Y qué dicen los científicos más polémicos?
El astrofísico Avi Loeb, profesor de Harvard conocido por haber planteado que el objeto interestelar ‘Oumuamua podría haber sido una nave, reaccionó al descubrimiento. En su blog oficial reconoció que “la detección de OH en 3I/ATLAS confirma que estamos ante un cometa activo y natural”, aunque insistió en que se sigan monitoreando las emisiones en otras bandas de frecuencia.
Loeb también recordó que semanas antes había alentado a observatorios como MeerKAT a buscar señales de radio del objeto, por la coincidencia entre su trayectoria y ciertas anomalías en mediciones pasadas. Sin embargo, admitió que no se ha registrado ningún tipo de emisión artificial, sólo absorción natural de OH.
Las próximas etapas de observación del 3I/ATLAS
El cometa alcanzó su perihelio (punto más cercano al Sol) el 29 de octubre de 2025, momento en el que se volvió más brillante y activo.
Según Loeb y otros investigadores, el 16 de marzo de 2026 pasará a unos 53 millones de kilómetros de Júpiter. En esa fecha, la sonda Juno de la NASA aprovechará su antena dipolo para intentar detectar posibles emisiones de baja frecuencia (entre 50 Hz y 40 MHz).
Además, astrónomos de varios observatorios planean continuar midiendo su brillo y actividad, ya que podría volverse visible con telescopios medianos durante las próximas semanas.
Por qué el hallazgo importa más allá de las conspiraciones
El caso de 3I/ATLAS se volvió viral por teorías que mezclaban astronomía, ufología y redes sociales. Muchos recordaron el famoso ‘Oumuamua’ y las especulaciones de que sería una sonda alienígena. Pero en este caso, la evidencia observacional es contundente:
- El comportamiento del cometa es idéntico al de otros cuerpos helados del sistema solar.
- La señal detectada coincide exactamente con el patrón del radical OH.
- No hay indicios de emisiones controladas o artificiales.
El hallazgo de la señal de radio del radical OH en el cometa 3I/ATLAS descarta las teorías conspirativas y confirma que este visitante interestelar se comporta como un cometa común y corriente, aunque provenga de otro sistema estelar.



