El martes por la noche, efectivos de la Brigada de Explosivos de la Unidad Regional I detuvieron al ladrón depravado que entró a una casa del barrio Santa Rita de la ciudad de Santa Fe e intentó abusar de una nena de 11 años. Pero la captura no habría sido posible sin la pesquisa minuciosa de Maia, la madre de la menor, que recibió un dato a través de redes sociales, comenzó a rastrear a este hombre hasta que logró dar con él para que su hija lo reconozca y luego se contactó con la Policía para que lo arresten. En una charla con AIRE, la mujer relató, paso a paso, cómo logró la detención del delincuente, un hecho que le devolvió la paz a la familia.
"El lunes a la noche una persona me mandó un mensaje a Facebook porque yo había publicado la ropa de él. Me preguntó si mi nena lo reconocería si lo veía y le dije que sí", empezó contando la mamá que, tras ese contacto virtual, arregló para encontrarse el martes a la mañana personalmente con la persona le aportó el dato y la llevó hasta el lugar donde vivía este hombre.
En el lugar señalado no encontraron a nadie, en ese momento, pero más tarde se acercaron a una esquina puntual en el norte de la ciudad que este sujeto solía frecuentar. Allí localizaron –sin acercarse– a una mujer, pareja del hombre sospechoso del intento de abuso, pero él no apareció. Volvieron al domicilio señalado, pero no tuvieron suerte, tampoco ahí lograron dar con el delincuente.
Pero lejos de darse por vencida, Maia continuó buscando pistas que la lleven hasta este hombre. Fue hasta el domicilio de otra persona relacionada con él para ver si podía encontrar algún dato, un nombre, una foto que le permitiera a su hija identificarlo, pero tampoco fue posible: en esa casa tampoco había nadie.
Entonces volvió a la avenida, junto a su mamá y a su hija, a quien le puso un buzo con capucha para que el ladrón no pueda reconocerla fácilmente. Se quedaron en el cantero central esperando y un tiempo después apareció la pareja de este hombre. "Mi mamá (la abuela de la menor) se cruzó a hablar con ella, le dijo que quería que le limpien un terreno, que si él podía ir, y ella le dijo que él ya venía. Al ratito lo vemos que venía caminando", relató Maia.
En ese momento, la abuela se acercó hacia el hombre junto con su nieta, que caminaba unos pasos más atrás, escondida debajo de la capucha. "Cuando volvieron hacia mí, mi hija me dice 'Má, no estoy segura, la remera sí es, pero no le vi bien la cara'. Fuimos de vuelta, él se acercó bien a nosotros, caminamos media cuadra más y nos quedamos ahí paradas y llamamos al 911", siguió contando.
A los pocos minutos, la Policía se hizo presente en el lugar y atrapó al delincuente. "Cuando lo agarraron me quise acercar para hablarle, pero no me dejaron", explicó la mujer, cuya intención era preguntarle por qué hizo lo que hizo, "porque desde que él hizo eso, ella no duerme. Anoche fue la primera noche que ella durmió tranquila y yo también, porque ahora sé que está adentro, no tengo miedo de estar en mi casa".
Lo que siguió para esta mujer junto a su hija fue una recorrida por dependencias policiales que incluyó la Comisaría 8°, la Subcomisaría 14° y la Comisaría de la Mujer. Ahora, lo que Maia necesita es que alguien le brinde asistencia psicológica a su hija que quedó muy afectada por la situación: "Necesito ayuda porque estos días ella no dormía, lloraba, el ratito que dormía se sobresaltaba, hablaba dormida, decía 'dejame, dejame', se sentaba en la cama y se quedaba mirando a la nada... Hasta el día de hoy no obtuve respuesta de nadie para obtener un turno con un psicólogo para ella", relató sobre las noches previas a la detención del ladrón.
Cómo fue el robo e intento de abuso en barrio Santa Rita
El jueves 30 de marzo, cerca de las 2.30 de la madrugada, el depravado sexual irrumpió en una vivienda de Pasaje Aguiar y Combatientes de Malvinas. Tras romper el vidrio de una puerta trasera, logró ingresar a la casa y fue hasta la habitación en donde dormía la menor de 11 años.
Allí la abordó, le tapó la boca e intentó sacarle sus prendas, pero tras el grito desesperado de la víctima, los padres se despertaron y sorprendieron al violador que escapó de la vivienda. Sin embargo, en el camino dejó algunas prendas de vestir.
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"Escuchamos un grito y cuando fuimos a su cuarto nos dijo que había un hombre desnudo que le tapó la boca. Le dijo que se desnudara y que no grite" relató en su momento a AIRE la madre de la menor, quien además aclaró que el delincuente se llevó del lugar, celulares, una riñonera y dinero en efectivo.
Casi una semana después, la mujer recibió un mensaje por la red social Facebook, en el cual una persona le brindó datos sobre dónde se encontraba el hombre que había querido abusar de su hija.
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