La cantante y actriz Cecilia Milone dio una dura opinión sobre la situación que rodea al conductor Jey Mammon y al productor Marcelo Corazza, ambos vinculados a denuncia por abuso sexual de menores.
"Bienvenidas sean las cosas que se destapen", aseguró la mujer de Nito Artaza en diálogo con Agarrate Catalina, el ciclo que conduce Catalina Dlugi por La Once Diez. En ese contexto, Cecilia Milone fue consultada sobre su impresión respecto al escándalo desatado. Por esa razón, aseveró: "Con los ojos abiertos, pero en el fondo te quedas con la boca cerrada, lo viví directamente con Anita Co por lo de Darthés".
Siguiendo con el actor brasileño, la actriz recordó: "Yo con este señor compartí una gira de un año, lo quería, hasta me da culpa. Con Fabián -Gianola- también le decía te quiero".
De esta manera, demostró todo lo que tuvo que atravesar en primera persona, acercándose a lo que están viviendo quienes acusaron a Jey Mammon y Marcelo Corazza.
Cecilia Milone remarcó: "Celebramos que se hable, estos señores son unos monstruos. No sé qué le pasa a esta gente, es muy doloroso. Acá no hay discusión, nos equivocamos cuando decimos conmigo tenía cariño, esas frases no van más". Así, dejó en evidencia su opinión sobre estos individuos después de las graves acusaciones que recibieron y se puso en la vereda de enfrente.
Quién es Lucas Benvenuto, el joven que denunció a varios famosos y desbarató una red de pedofilia
Lucas Benvenuto es víctima de uno de los casos de pedofilia más aberrantes del país y en 2020 se animó a contar su historia en una entrevista con Infobae. Tras la detención de Marcelo Corazza, primer ganador de Gran Hermano, volvió a aparecer en A La Tarde y, al dar su testimonio, denunció públicamente a Jey Mammón por abuso sexual.
La vida de Lucas no fue nada fácil: a los cuatro años fue víctima de abusos intrafamiliares y a sus 11 años fue corrompido por un miembro de la banda de los “boy lovers” que giraba alrededor del psicólogo Jorge Corsi.
En su caso, él era hijo de una mujer adicta, por lo que tenía poca contención y control en su hogar, y fue a través de un chat de Messenger que lo contactaron con promesas atractivas para un niño que desconocía qué estaba bien y qué estaba mal.
A sus 12 años fue secuestrado por un hombre que lo mantuvo encerrado en el depósito de una librería en Buenos Aires, donde permaneció por nueve meses hasta que logró escapar.
Esta persona no solo abusaba sexualmente de él, sino que lo filmaba y luego vendía los videos de las violaciones al exterior, según pudo saber tiempo después.
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