Mauro Icardi sorprendió a sus seguidores de Instagram con una foto de altísimo voltaje que involucra a Wanda Nara. Se trata de una imagen que le tomó después de tener sexo, donde se la ve recostada en la cama boca abajo y con apenas una tanga negra.
La postal no tardó en hacer reaccionar a sus seguidores, que lo insultaron y le repitieron que era una marioneta de la mediática. Cansado de este tipo de comentarios, decidió borrarla, pero ya era tarde: todos la habían replicado en Twitter.
El jugador del Galatasaray también eliminó el sentido posteo por el décimo aniversario. “Ella, mi mujer, mi único amor, mi reina en este reino de la vida, la madre de mis hijas. Te amo. 10 años de amor en los cuales tuvimos que pasar millones de cosas hermosas, otras no tan buenas, luchar contra la envidia, la mala onda, los insultos, bajar a muchos ‘payasito/as’ que se quisieron subir a este tren que solo nosotros sabemos cuanto costó, cuánto entregamos de nosotros mismos para tener y ser lo que hoy en día somos. ¡Te amo, y te amaré toda mi vida mi reina hermosa!”, escribió.
Parece que a Wanda no le gustó tanto romanticismo y le puso un freno, ya que en octubre del año pasado le había pedido el divorcio porque estaba completamente convencida de separarse.
“No le gusta la idea de que le quite la atención a la familia. Hace poco le expresé a Mauro mi deseo de volver al trabajo y no le gustó. Esto no significa descuidar a mis hijos. Mauro entrena solo dos horas al día, el resto del tiempo está en casa. Él puede ayudarme, ¿no?”, sostuvo ante Vanity Fair sobre los motivos que la llevaron a tomar esa decisión.
Y agregó: “Cada dos por tres lo intenta. Me dijo: ‘No me rindo’. Pero yo sé que si nos volvemos a juntar, y en dos meses le cuento de una nueva oferta de trabajo, estaremos de nuevo en el mismo punto de partida”.
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