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Inspirar e incentivar a los equipos de trabajo: ¿cómo ser un líder que motiva a sus colaboradores?

El rol de los directores que incentivan la creatividad en los equipos de trabajo es fundamental. Los líderes que no son capaces de inspirar y estimular procesos creativos serán responsables de que sus negocios se estanquen y de que sus talentos busquen otros espacios de trabajo.

Los procesos creativos que tienen lugar en los equipos de trabajo no son obra de un momento de iluminación divina o sobrenatural sino que tienen que ver con el ejercicio constante de pensar formas novedosas de trabajar y con responder de maneras distintas a los problemas de siempre. La innovación surge de la productividad, el ensayo, la prueba y el error, pero nunca de seguir haciendo las cosas como hasta el momento.

Propiciar esos espacios creativos es tarea de los líderes, quienes deben dar el espacio para que sus colaboradores puedan hacer nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos para dar lugar a soluciones originales. Y eso, se puede lograr habilitando situaciones que permitan romper con hacer siempre lo mismo para que un individuo trabaje en sí mismo y bucee hasta que pueda encontrar nuevas ideas -relacionadas a su parte cognitiva- y nuevas formas de relacionarse-vinculadas a la personalidad.

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Un buen líder es capaz de obtener el máximo potencial de cada uno de los integrantes de sus equipos.

Un buen líder es capaz de obtener el máximo potencial de cada uno de los integrantes de sus equipos.

Por eso, “un CEO tiene que tener la cabeza abierta para poder innovar, ser permeable a nuevas ideas y desafíos, ser receptivo con sus colaboradores y tener un equipo con su misma mentalidad”, dice Ernesto Fernandez Machado, CEO de Grupo Ceta. Y en ese sentido destaca que, “la clave está en poder hacer que el equipo se exprese, que vea tendencias permanentemente en otros países, incluso en otros negocios, para entrecruzar ideas y generar sinergia”.

Sobre los roles que juega cada colaborador en el proceso de innovación, Cristina Oneto (CEO y co funder de Talentum) sostiene que “no existen los todólogos: están quienes tienen las nuevas ideas, quienes las pulen, quienes las incrementan y quienes las implementan; también están aquellos que buscan inversores y capitales, y quienes desde capital humano eligen a las mejores personas para lograr que esa innovación disruptiva cambie el mindset del mercado”.

Diferentes etapas y distintas competencias

La innovación, como todo proceso complejo, tiene etapas y requiere de diferentes competencias personales y motivaciones por parte de los equipos que la llevan adelante. “Lo que tenemos que abordar en una primera instancia con respecto a la innovación, es la comprensión de los distintos roles que se juegan en el proceso creativo”, relata Cristina Oneto, quien realiza evaluaciones de potencial humano para ver en qué roles se sienten más cómodos los colaboradores de una compañía, en cuáles ya han actuado y en cuáles creen que se sentirían más efectivos de cara a un nuevo proceso para innovar.

“Hay una mirada nueva en las organizaciones exponenciales y es que está permitido trabajar a partir de un imaginario que parte de un imposible. Este pensamiento extraordinario está permitido y tiene que tener un lugar en los nuevos negocios”, concluye.

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Más allá del día a día, los equipos deben apuntar a objetivos de mediano y largo plazo.

Más allá del día a día, los equipos deben apuntar a objetivos de mediano y largo plazo.

Para el CEO de CETA, “lo fundamental no es solo el día a día, sino poder conformar un equipo que esté mirando objetivos a futuro, más allá del embudo de lo operativo”. No obstante, inclusive en las contingencias diarias “hay que habilitar lugares y espacios innovadores y poner en agenda esas prácticas y evaluar qué procesos se pueden optimizar”.

La competencia de la innovación se vuelve más relevante porque el contexto cambió y en consecuencia los clientes, y en ese aspecto “quienes trabajamos en la oferta de servicios, sobre todo, debemos visitar al cliente y escucharlo, no sólo para reuniones relacionadas con las ventas sino para ver que necesita en relación a nuevas propuestas”, explica Fernández Machado.

La escucha “tiene que ser atenta para ver, a partir de allí, con qué estrategias podemos mejorar los procesos y de esa manera fidelizar aún más al cliente”, cuenta. Y esto es porque la materialización de la innovación se da tanto en las pequeñas como en las grandes iniciativas.

Innovar no es solo un concepto

La innovación, en este sentido, debe ser una forma de hacer las cosas para que sea cierto y no solo un concepto. Innovar es salir de la zona de confort, lo que significa inevitablemente crecer, adaptarse y progresar. El mundo actual de los negocios parece, afortunadamente, haber comprendido la relevancia de hacerlo y por eso, son cada vez más las empresas que se animan a desafiar el status-quo, para expandirse hacia otras formas de hacer las cosas.

En ese proceso de transformación hacia adelante, el propósito de una compañía, es clave.

“Yo creo que no sólo hay que proclamarlo, sino tenerlo como una meta y creer verdaderamente en él; un propósito que, más allá de hacer crecer la compañía -algo por lo que todos trabajamos diariamente, por supuesto- tiene que emparentarse con dejar una huella en las comunidades y desde allí, mirando ese propósito, tener una visión, que será ya más a largo plazo, los equipos pueden ver más allá en el horizonte y buscar alternativas de cambio”, concluye Fernández Machado.

La creatividad motiva, inspira y reúne a una tribu de trabajo y aquéllos que lleven la delantera en este tema obtendrán mejores resultados. Un líder debe ocuparse de desarrollar las competencias de adaptabilidad, flexibilidad, autogestión, autonomía y tolerancia a la presión y todo aquel que se precie de ser creativo debería tener al menos unas cuántas de esas cualidades y saber volcarlas en sus equipos generando situaciones donde puedan ser desarrolladas, dando paso al aprendizaje de la creatividad. En fin, aquél líder que la apague, bloquee o no la incentive, está muy lejos de lo que necesitan los negocios actuales y los talentos, sobre todo los jóvenes.

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