El 3 de noviembre de 1950, la Selección derrotó en la final 64-50 a los Estados Unidos en un colmado Luna Park y se alzó con la única –a la fecha– corona en este deporte. Pero, por los crónicos desencuentros que tanto daño le hicieron al país, esta Generación Dorada fue condenada al olvido por el régimen militar instaurado en 1955 al considerar que representaba algunos “principios propagandísticos” del gobierno peronista derrocado, y ¡la suspendieron de por vida!