En el centro del debate social desde la crisis de quemas de las islas del Delta del Paraná de 2020/2021 y con un intrincado recorrido político que aún no desembocó en la sanción de una ley específica para su protección, los humedales se han convertido en un eje de discusión que supera ampliamente la frontera del ambientalismo y tiene que ver con el o los modelos de (mal) desarrollo desplegados en la región.
Con la idea de presentar los avances del último año y medio en materia del inventario de humedales de Santa Fe, un grupo de funcionarios provinciales del ministerio de Ambiente y Cambio Climático, académicos de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) como Carlos Ramonell y de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) como Patricia Kandus, e integrantes de la Fundación Humedales estuvieron esta semana en el Acuario del Río Paraná en Rosario.
Para la ministra de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe, Érika Gonnet, el inventario es “una construcción permanente y colaborativa” muy compleja y lenta desde lo técnico, pero fundamental para poder mejorar las estrategias de ordenamiento territorial.
Hoja de ruta
Los funcionarios y académicos presentaron los avances técnicos del Inventario Provincial de Humedales, un proceso que se lleva adelante con el ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación. ¿Por qué es importante contar con un inventario de humedales? Según explicaron, es clave para tener un conocimiento “claro y preciso” sobre esos ecosistemas, lo que a su vez debería ayudar a tomar mejores decisiones para su conservación y uso sostenible.
Los inventarios son instrumentos que ofrecen información actualizada, precisa y georreferenciada sobre la extensión, variedad, características, funciones ecológicas, servicios ecosistémicos y estado de conservación de los humedales. Ambiente Nación trabaja con una metodología que implica cuatro niveles: nivel 1: regiones de humedales; nivel 2: sistema de paisajes de humedales; nivel 3: unidades de paisaje de humedales; y nivel 4: unidades de humedal.
Clara Mitchell, directora provincial de Conservación y Regeneración de la cartera ambiental, explicó que el inventario se inscribe dentro del programa Regenera Santa Fe, que trabaja sobre ejes como la ampliación del Parque Nacional Islas de Santa Fe (que ya cuenta con media sanción en la Legislatura provincial) y la incorporación de nuevas áreas naturales protegidas, como el proyecto de reserva hídrica en la zona de los Bajos Submeridionales y una iniciativa para sumar áreas de conservación en el sitio Ramsar Jaaukanigás, en el extremo noreste de la Bota.
“Este proyecto empezó en febrero de 2021, es transdisciplinario y queremos que sea colaborativo. No es fácil desde lo técnico, no existe una receta única y nuestro territorio tiene una enorme biodiversidad”, dijo la funcionaria, para quien la idea de construir una herramienta que además de ser sólida desde lo técnico “sirva para usos educativos y para mejorar la gestión del territorio”.
Un corredor azul
Además de los ministerios y las universidades, la Fundación Humedales -que trabaja desde principios de los ’90 en la protección de estos ecosistemas- aporta conocimiento técnico y capacidad de gestión para ampliar y fortalecer este proceso. Gastón Fulquet es el coordinador del programa Corredor Azul de esa fundación, que desde hace 4 años trabaja en articulación con otros actores sociales en torno a la conservación y cuidado de los ríos Paraguay/Paraná.
“Los humedales son grandes proveedores de beneficios para toda la sociedad y la construcción de un inventario ayuda a consolidar una herramienta de gestión para las políticas públicas, que a su vez contribuye a avanzar con un ordenamiento territorial”, dijo el especialista.
Desde Fundación Humedales se sumaron al proceso de inventario de Santa Fe, en un consorcio del cual también participan los ministerios de Ambiente provincial y nacional y la facultad de Ciencias Hídricas de la UNL, con un equipo del cual forma parte el geólogo e investigador Carlos Ramonell.
La voz de la academia
Ramonell, que participa del proyecto junto a un equipo de profesionales de esa universidad, detalló que la planicie de inundación del río Paraná en la provincia de Santa Fe (caracterizada por la presencia de lagunas de Reconquista hacia el sur) tiene una extensión de unos 12 mil kilómetros cuadrados, aproximadamente el 9 % de la superficie total provincial.
“El río Paraná es el sistema de paisaje de humedal más heterogéneo, dinámico y biodiverso de la provincia de Santa Fe. Es un ambiente muy aprovechado, con muchísimos usos antrópicos y una regulación de su uso deficitaria”, puntualizó el especialista, para quien por todas estas razones y a pesar de la robustez de sus parámetros naturales “se trata de un ecosistema muy frágil que precisa protección”.




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