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El cambio climático genera más pobreza y pérdidas económicas en Argentina

Sequías e inundaciones son el mayor riesgo para Argentina, cuya economía está atada al clima. Los detalles del informe del Banco Mundial difundido hace pocas semanas.

“Es urgente que se tomen medidas de adaptación al cambio climático en Argentina”. La frase, en tono imperativo, no viene de una organización socioambiental sino derecho desde el Banco Mundial, que en un detallado informe difundido hace pocas semanas señala el riesgo económico que la crisis ecológica significa para un país cuya economía depende fuertemente del clima, como Argentina.

El trabajo “Impactos de las crisis climáticas en la pobreza y la macroeconomía en la Argentina” explica que los eventos extremos como inundaciones y sequías son los principales riesgos climáticos que enfrenta el país. “Desde 1980, la cantidad de eventos pluviales extremos se ha triplicado, y recientemente se han producido fenómenos severos que ponen de relieve la necesidad de mejorar la gestión del riesgo”, señala el informe.

Desastres ambientales graves que ha sufrido el planeta
Eventos extremos como inundaciones y sequías son los principales riesgos climáticos.

Eventos extremos como inundaciones y sequías son los principales riesgos climáticos.

“Las inundaciones han provocado pérdidas económicas por 22.500 millones de dólares desde 1980 y el 58% de todas las pérdidas económicas causadas por desastres naturales entre 1966 y 20152.

La provincia de Santa Fe, con 800 kilómetros de costa sobre el Paraná y un perfil económico netamente atado a lo agropecuario, es una región particularmente sensible a escenarios climáticos cuya variabilidad es cada vez más difícil de predecir y anticipar, y tanto la actual sequía como la bajante histórica del río son un ejemplo en tiempo real.

Escenarios alarmantes

El trabajo del Banco Mundial recuerda que, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), es probable que para fines de siglo las precipitaciones en la zona noreste del país se incrementen, mientras que en la región meridional las precipitaciones promedio podrían reducirse. “Para fines de siglo, la frecuencia de los eventos de precipitaciones extremas aumentará, aunque es probable que la magnitud de los cambios a corto plazo sea moderada”.

Esta variabilidad de los patrones climáticos genera impactos directos e inmediatos sobre la producción agrícola y altera las infraestructuras (cursos de agua, producción de energía hidroeléctrica, rutas y ferrocarriles. A eso hay que sumarle los efectos del calor en la salud.

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El Banco Mundial advirtió sobre el riesgo económico que genera la crisis ecológica. 

El Banco Mundial advirtió sobre el riesgo económico que genera la crisis ecológica.

Impactos en Santa Fe

Desde el Banco Mundial calcularon que las pérdidas anuales promedio por inundaciones están entre los 500 y 1400 millones de dólares y se concentran en tres provincias: Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Si la frecuencia de las inundaciones se duplica (como pronostican los escenarios de riesgo medio), estas pérdidas pueden escalar hasta un 125%.

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En las provincias agropecuarias la actividad económica depende en gran medida de las perturbaciones que afecten al sector: según los expertos del organismo internacional, una caída de 10 puntos en la producción agrícola implica una caída de 0,7 puntos en el producto provincial. “La alta volatilidad de la producción agropecuaria contribuye a este alto impacto promedio”, destacaron.

Inundaciones y bajantes

La ubicación geográfica de Santa Fe también implica riesgos: “una inundación que solía producirse cada 100 años en la cuenca del Paraná, podría producirse cada 50 a 75 años para fines de siglo”, dice el trabajo.

Desde el Banco Mundial graficaron que las pérdidas de activos causadas por inundaciones se concentran en la región noreste y en la región pampeana con Buenos Aires a la cabeza y luego Santa Fe. “El escenario medio para el Paraná sugiere que, para fines de siglo, la frecuencia de las inundaciones se habrá duplicado, y este resultado sugiere que las pérdidas anuales promedio de bienestar podrían oscilar entre 1.300 millones y 13.000 millones de dólares”.

Sequias, pésimo negocio

Tanto el exceso como el déficit de agua son problemas graves para la economía y el bienestar social. Por eso, los eventos climáticos que afectan la producción agropecuaria tienen efectos negativos sobre la estabilidad macroeconómica ya que impacta en las exportaciones y en el crecimiento. Perturbaciones que a su vez ejercen presión sobre el tipo de cambio y afectan la estabilidad financiera.

Medio ambiente
El exceso y el déficit de agua son problemas graves para la economía y el bienestar social.

El exceso y el déficit de agua son problemas graves para la economía y el bienestar social.

La mayoría de los cultivos enfrentarán pérdidas de rendimientos anuales en 2050 en la mayoría de los escenarios climáticos: “los cultivos de girasol son más resilientes a cambios futuros que el trigo, el maíz o la soja”. En algunos casos, las pérdidas de rendimiento del maíz y del trigo podrían alcanzar el 80 %.

Los expertos del Banco Mundial señalaron que una de las consecuencias de la reducción de la producción agrícola es la contracción de los ingresos por impuestos, tanto provinciales como nacionales. “En el ámbito provincial hay efectos en especial sobre ingresos brutos”.

Respuestas urgentes, se buscan

Para los analistas “surge con claridad que es necesario contar con planes de adaptación al cambio climático por sectores para la agricultura argentina”, ya que los impactos macroeconómicos de las sequías “han resultado ser muy costosos” y podrían serlo mucho más “si las sequías inducidas por el cambio climático reducen los rendimientos agrícolas más severamente y con más frecuencia que en el pasado”.

Sin planes de adaptación el escenario es escalofriante y el PIB podría caer hasta un 5% en 2050 y los ingresos fiscales podrían caer un 10%. “Será necesario aplicar estrategias de adaptación en el sector agropecuario y lograr un gran aumento de los posibles rendimientos agrícolas para compensar los impactos del cambio climático”, concluyeron.