Se suele escuchar que la miel, el jarabe de arce o la azúcar morena son elecciones más saludables que el azúcar blanca común pero, ¿qué dice la evidencia científica?
La miel o el jarabe de arce pueden contener trazas de nutrientes, pero su impacto metabólico es muy similar al del azúcar refinada.
Según análisis de expertos de Harvard Health, “una vez que los azúcares añadidos entran al organismo, el que sean miel, jarabe o sacarosa común apenas cambia el impacto metabólico”.
Algunos azúcares son mejores que otros: qué dice la ciencia
Aunque opciones como la miel o el jarabe de arce contienen trazas de minerales o compuestos bioactivos, esto no significa que sean inmunes a los riesgos de un consumo excesivo. Por ejemplo, un análisis de Columbia Doctors indica que aunque la miel tiene un índice glucémico ligeramente menor, “en el cuerpo se procesa de forma muy similar al azúcar refinada.”
Entonces, ¿qué diferencia hay realmente? La clave está en la cantidad. Las directrices de salud, como las de American Heart Association, recomiendan limitar el consumo de azúcares añadidos porque “aportan calorías vacías y cero nutrientes esenciales”.
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La moderación en el consumo de azúcares añadidos importa más que el origen o tipo específico.
Si bien uno podría pensar “usar miel en lugar de azúcar me da ventaja”, en la práctica la ventaja es marginal — y depende más del contexto general de dieta y actividad física que del tipo de azúcar específico.
Por eso, el mensaje claro es: reducir todos los azúcares añadidos, priorizar aquellos que contienen también fibra, agua o nutrientes (como frutas enteras) y no caer en el engaño del “azúcar saludable” que libre de efectos.