Wenceslao Tejerina, referente técnico de la Red de Biológicos de Aapresid, explica que lo primero es realizar una diferenciación clave: "Una cosa es el biocontrol, que tiene una lógica parecida a la de un químico. Otra son los bioestimulantes, que hay que pensarlos en función del problema que queremos resolver en el lote".
Así, la elección de un biológico debe responder a una necesidad específica. "Si tengo un ambiente con pobre desarrollo radicular, uso un producto que lo mejore. Si quiero reducir la dosis de fertilizante nitrogenado, puedo incorporar un fijador libre de nitrógeno. Si preveo estrés, elijo un mitigador. Lo que no sirve es aplicar por aplicar", resume Tejerina.
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La correcta aplicación de los biológicos
En cultivos de trigo, algunos grupos funcionales son especialmente valiosos: los fijadores de nitrógeno, que permiten reducir el uso de fertilizantes químicos; los solubilizadores de fósforo, que complementan la nutrición del cultivo; y los mitigadores de estrés, fundamentales en años de condiciones climáticas variables.
El siguiente paso es aplicar correctamente. Aquí, la logística juega un rol significativo, especialmente si se utilizan productos con microorganismos vivos. "Requieren cadena de frío, no pueden quedar al sol, tienen tiempos específicos desde el tratamiento hasta la siembra, y deben aplicarse en momentos del día donde no haya altas temperaturas ni radiación", advierte Tejerina. Además, es necesario revisar la compatibilidad con otros productos: "Muchas veces compartimos tanque con productos químicos. No todos los biológicos son compatibles".
En resumen, es crucial seguir las recomendaciones específicas de uso proporcionadas por los fabricantes para garantizar una aplicación eficaz y evitar pérdidas de eficiencia.
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Wenceslao Tejerina, referente técnico de la Red de Biológicos de Aapresid, explica que lo primero es realizar una diferenciación clave: "Una cosa es el biocontrol, que tiene una lógica parecida a la de un químico. Otra son los bioestimulantes, que hay que pensarlos en función del problema que queremos resolver en el lote".
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Biológicos en trigo: resultados de la campaña 2024
En 2024, la Red de Biológicos de Aapresid probó tratamientos biológicos en trigo, tanto en semilla como en aplicaciones foliares. Los resultados fueron diversos, con respuestas positivas en sitios como Arroyo Venado, donde se registraron aumentos promedio del 10% en el rendimiento de trigo tratado con PGPR (rizobacterias promotoras del crecimiento) en semilla. En Bahía Blanca, los tratamientos foliares con biocontroladores y PGPR mostraron incrementos de hasta un 8,2% en el rendimiento.
Los técnicos de la Red explican que "los tratamientos se realizan en condiciones de campo y manteniendo el resto del paquete tecnológico aplicado por cada productor. Esto puede generar resultados diversos y no siempre predecibles, pero que reflejan cada realidad productiva. A esto se suma que los biológicos tienen efectos menos uniformes que los de la fertilización química y muestran respuestas que dependen del lugar, el clima o el tratamiento".
Sin embargo, desde la Red, coinciden en que cada campaña aporta datos valiosos para comprender cómo funcionan los bioinsumos en la práctica, proporcionando a los productores información clave para optimizar su uso en sus propios sistemas productivos. A medida que se genera más evidencia, la adopción de estos productos en la agricultura de precisión parece avanzar con fundamentos más sólidos.