El trigo subió un 38%, el maíz un 46% y la soja apenas un 29%. Si estos granos hubieran acompañado la inflación, sus valores deberían ser muy superiores: $390.000 para el trigo, $332.000 para el maíz y $612.000 para la soja. En términos reales, esto implica una pérdida del poder adquisitivo del 48%, 45% y 51%, respectivamente.
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Frente a esta situación, la analista especializada Mónica Ortolani, advirtió que el sector está en "agonía", y que esta "asfixia debería despertar acciones urgentes y contundentes, tanto desde la macro –a través de políticas públicas fiscales que ‘aflojen la cuerda’–, como desde la micro, recuperando el pulso para hacer sostenibles y transformar los negocios".
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Variación de poder adquisitivo de los granos para comprar fertilizantes y herbicidas en un año
Según su análisis, el retroceso del poder de compra es aún más evidente cuando se compara el valor de los granos con insumos clave para la producción. Ortolani indica que, aunque los precios de insumos como la urea y el fosfato monoamónico (MAP) han bajado en dólares un 47% y 20% respectivamente, y el glifosato un 42%, la depreciación de los granos fue aún más profunda: el trigo cayó un 50%, el maíz un 48% y la soja un 54%.
Esto significa que para adquirir fertilizantes o herbicidas se requiere mucha más cantidad de granos que hace un año. En relación con la urea, el maíz se mantiene prácticamente igual, pero se necesita un 6% más de trigo y un 14% más de soja. Para el MAP, la situación es aún más crítica: se requiere un 61% más de trigo, un 52% más de maíz y un 73% más de soja. Respecto al glifosato, se necesita un 16% más de trigo, un 10% de maíz y un 25% más de soja.
Según Ortolani, "un productor necesita vender entre un 6% y 73% más de grano para comprar sus insumos. Sólo el maíz respecto a urea le da casi empate. En tanto, necesitará aún más soja y maíz si decidiera financiarse".
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Arriba: variación nominal del precio de los granos y en moneda constante. Abajo: caída del poder de compra de trigo y soja para bienes de capital, contra 2001
La depreciación de los granos también impacta de lleno en la posibilidad de renovar bienes de capital básicos, como un tractor o una camioneta. Para estas inversiones, los productores necesitan entre un 20% y 30% más de granos que en el año 2001, durante la peor crisis económica argentina. Además, para cancelar deudas en dólares oficiales, hoy se requiere el doble de granos en comparación con el año pasado.
Mónica Ortolani concluye con un llamado urgente a la acción: "Los números muestran el brutal deterioro del poder de compra presente y futuro de los granos en Argentina". En un escenario donde "se escucha desde lo profundo, un grito tan firme como desesperado de supervivencia", la especialista insta a flexibilizar los derechos de exportación, implementados en un contexto de precios que hoy ya son parte del pasado.