miércoles 29 de enero de 2020
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El gabinete de Fernández: impronta "albertista" con kirchneristas en resortes clave de poder

Los gobernadores del PJ casi no lograron representación en los ministerios mientras que Cristina Kirchner, que controlará desde las segundas líneas y desde organismos colaterales a los ministerios resortes claves de poder.

A simple vista, uno podría afirmar que el gabinete que acompañará a Alberto Fernández a partir del 10 de diciembre refleja el esfuerzo del futuro Presidente por mantener el equilibrio interno de su fuerza política, el Frente de Todos. Sin embargo, si se mira debajo del agua y se analiza la composición del gabinete en detalle se podrá comprobar que este equilibrio es relativo: los gobernadores del PJ casi no lograron representación en los ministerios mientras que Cristina Kirchner, la futura vicepresidenta, controlará desde las segundas líneas y desde organismos colaterales a los ministerios resortes claves de poder.

No hubo mayores sorpresas en los anuncios de Fernández. Buena parte de los nombres de su elenco ya habían trascendido a la prensa; la principal incógnita era quién ocuparía el Ministerio de Economía: Fernández confirmó que sería Martín Guzmán, un joven economista de la Universidad de Columbia y discípulo del norteamericano Joseph Stiglitz. Despejado el enigma, la incógnita que se abre ahora es cómo hará este académico, que nunca pasó por el sector público, para lidiar con la complejidad de la economía argentina.

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Joven de bajo perfil, su prioridad será la renegociación de la deuda externa; en 2020 Fernández deberá enfrentar vencimientos por casi U$s 30.000 millones. En un paper que elaboró para su presentación en el Palacio de las Naciones, en Ginebra, el mes pasado, dio algunas pistas: encarar una reestructuración de la deuda que implique el no pago de capital ni de intereses por dos años; no pedir nuevos desembolsos del FMI para el pago de deuda a inversores privados; negociar de buena fe con los acreedores para evitar un default, y diseñar una propuesta final de reperfilamiento que recupere la sustentabilidad de la deuda para que el gobierno pueda enfrentar los futuros pagos.

Se equivocarían quienes crean que Guzmán será el único hombre fuerte de la economía. En rigor, habrá un tridente de economistas que tendrán un enorme peso en el gabinete económico de Fernández, empezando por Mercedes Marcó Del Pont, expresidenta del Banco Central durante el gobierno de Cristina Kirchner y futura jefa de la AFIP. Esta economista es de estrecha confianza del futuro presidente, como lo es también Cecilia Todesca, próxima viceministra de Gabinete, otra pieza clave del elenco económico. Como Todesca y Marcó Del Pont, Matías Kulfas, futuro ministro de Desarrollo Productivo, integra también el llamado Grupo Callao, fundado por Fernández.

Amigos son los amigos

Buena parte del gabinete estará compuesto por dirigentes muy cercanos, incluso amigos, del Presidente. Encabeza el lote Santiago Cafiero, del Grupo Callao, futuro jefe de Gabinete. “Es mi alter ego”, lo definió Fernández. Dos mujeres son muy allegadas al futuro presidente y ocuparán lugares clave: Vilma Ibarra, su expareja, designada como secretaria Legal y Técnica; y Marcela Losardo, su socia en el estudio jurídico, como ministra de Justicia. Además, Fernández eligió a dos compañeros de militancia, Claudio Moroni y Julio Vitobello como ministro de Trabajo y secretario general de la Presidencia, respectivamente. El economista radical Miguel Angel Pesce, que también suele asistir a los almuerzos y cenas que el mandatario electo comparte con sus amigos, volverá a ocupar el Banco Central.

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Gustavo Béliz no es amigo personal de Fernández pero el futuro presidente lo colmó de elogios a la hora de presentarlo como secretario de Asuntos Estratégicos, un cargo desde el que asesorará al nuevo gobierno en reformas estructurales en el área de Justicia y Seguridad, su especialidad. También pondrá su mira sobre la estratégica Agencia Federal de Inteligencia (AFI) sobre la que Fernández no dio ayer ninguna definición sobre su futuro diseño. Fue una de las incógnitas que quedó pendiente.

Cristina Kirchner podrá considerarse más que bien recompensada por los lugares que gente de su confianza tendrá en el futuro gabinete. Empezando por Eduardo “Wado” De Pedro en el Ministerio del Interior; conspicuo dirigente de La Cámpora, es íntimo amigo de Máximo Kirchner y se ganó, en el último tiempo, la confianza de Fernández. Pero el nombramiento más polémico es el de Carlos Zannini como futuro Procurador General del Tesoro; exsecretario Legal y Técnico durante los 12 años de gestión kirchnerista, Zannini será el jefe de los abogados del Estado y, en ese rol, deberá intervenir en las causas que conciernen al Estado nacional. Por caso, las causas que salpican a Mauricio Macri, como el del Correo Argentino y el de blanqueo de capitales, que permitió blanquear capitales de familiares de funcionarios del gobierno.

Los tentáculos del kirchnerismo abarcan organismos que, si bien no están en la primera línea del escenario, tienen enorme poder por su capilaridad territorial y el manejo de caja: son los casos del Pami, que estará a cargo de la camporista Luana Volnovich, y de la Anses, que será comandado por Alejandro Vanoli, otro kirchnerista de la primera hora. Por otra parte, la DGI estará bajo el comando de Virginia García, ultrakirchnerista y excuñada de Máximo Kirchner, mientras que la Aduana sería dirigida por Carlos Castagneto, que responde a Alicia Kirchner.

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El líder del Frente Renovador, Sergio Massa, se llevó dos carteras: el ministerio de Transporte, a cargo de Mario Meoni, exintendente de Junín. La empresa AySA, en tanto, será dirigida por su esposa, Malena Galmarini. Los grandes perdedores fueron los gobernadores peronistas no kirchneristas: Juan Manzur, que apostaba a hacerse fuerte en el Ministerio de Salud con Javier Yedlin, fue desplazado por Ginés González García.

En líneas generales, este gabinete de 21 ministerios refleja una impronta “albertista” pero, también, tiene cierta similitud con la primera estructura ministerial de Mauricio Macri, igual de abultada en cantidad de carteras. Además Fernández, al igual que Macri, mantiene atomizada el manejo de la economía: si bien Guzmán comandará el principal ministerio, lo cierto es que deberá coordinar sus acciones con otras cuatro carteras: Desarrollo Productivo, Transporte, Obras Públicas (que estará a cargo del intendente bonaerense Gabriel Katopodis) y Vivienda (comandado por la santafecina María Eugenia Bielsa). Habrá que ver si esta dinámica le depara mejor suerte que la que tuvo Macri quien, dos años después de asumir, debió reducir a la mitad la cantidad de ministerios.