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Actualidad Salud |

Parar, mirarnos y seguir; una forma de cuidar la salud mental

Los atletas que compiten en los Juegos Olímpicos de Tokio pusieron en agenda el cuidado de la salud mental y a muchos los sorprendió. Un paso para que todos comiencen a tomar hábitos saludables para las emociones.

En estos últimos días, en el contexto de los Juegos Olímpicos de Tokio, llama la atención el caso de la gimnasta norteamericana Simone Biles que decidió abandonar la competencia para cuidar su salud mental y el de la nadadora argentina Delfina Pignatiello que tras su participación decidió dejar de hacer videos en sus redes sociales, restringió comentarios en sus redes y borró publicaciones.

También fue noticia J. Balvin que contó cómo atravesaba sus estado de ansiedad o Lady Gaga que relato que desde hace años la acompañan pensamientos y estados de dolor crónico que eventualmente la llevan a modificar su rutina laboral y el día a día para poder darle atención a su malestar emocional.

Que personas con tanta popularidad y seguidores en redes sociales vayan perdiendo el miedo o la vergüenza, que asociamos con hablar de la tristeza o la sensación interna de insatisfacción que se siente a veces -incluso cuando desde afuera pueda parecer que no tengamos motivos para sentirnos de esta manera-, es una invitación para que todos nosotros lo hagamos y le perdamos el miedo a mirar nuestras emociones y pensamientos a pesar del malestar transitorio que generan.

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Hay que perder el miedo a mirar nuestras emociones y pensamientos a pesar del malestar transitorio que generan.

Hay que perder el miedo a mirar nuestras emociones y pensamientos a pesar del malestar transitorio que generan.

Los estados emocionales como la ira, la ansiedad, los celos, la frustración, la culpa y la sensación de fracaso son propios de nuestra condición humana. Esto quiere decir que vamos a experimentarlos en nuestra vida cotidiana aunque hagamos todo lo posible para creer que no están ahí.

De hecho, hacer un tiempo en nuestra rutina para quedarnos en silencio y observar los pensamientos, las sensaciones en el cuerpo y los sentimientos que estamos experimentando es el camino más directo para aprender a través de ellos y usarlos a nuestro favor. Al final, nuestros estados emocionales tienen ese objetivo: llamar nuestra atención sobre cuestiones de nosotros mismos que nos impiden estar bien y avanzar.

Y, como aprendemos por imitación, ver que otras personas empiezan este camino de mirar hacia adentro y comenzar a aprender de las emociones, a escucharlas e incorporarlas en la vida cotidiana, lleva a que lentamente se modifique la manera en que percibimos los conflictos y las situaciones que ocurren en nuestra vida, e incluso la forma que hablamos acerca de ellas. Esto nos hace cada vez más responsables de nuestro estado emocional interno y nos hace sentir cada vez menos tentados de tirar la pelota afuera y esperar que el mundo cambie para empezar a estar bien.

*Luz Farto es Psicóloga especializada en Bioneuroemoción (Matrícula 1069)

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