Después del asesinato de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell a manos de un grupo de diez amigos rugbiers, hubo un acusado número once que fue inculpado por los jóvenes de Zárate sin haber tenido nada que ver: se trata de Pablo Ventura, quien pasó cuatro días detenido hasta que se comprobó que no había estado en el lugar de los hechos.
Este viernes, Pablo habló con Cortá por Lozano sobre cómo vivió ese traumático momento. "Yo estaba durmiendo cuando me levanta mi papá y me dice que me habían venido a buscar los de la DDI (Dirección Departamental de Investigaciones) para llevarme a Campana. Ahí me dicen que me tenían que llevar detenido a Villa Gesell y obviamente yo no no comprendía nada lo que estaba ocurriendo. En ese momento, no entendés nada, recién cuando llego a Gesell me explicaron lo que había pasado porque hasta ese momento no sabía nada", contó.
"A ellos los conocía simplemente de vista por la ciudad que es una ciudad chica, pero tengo un grupo de amigos totalmente distinto. Yo me enteré de que ellos me nombraban en forma de joda cuando pasaba algo malo, pero nunca tuve un conflicto con ninguno de ellos", agregó según informa Pronto.
Además, Ventura relató cómo fueron los días en los que estuvo privado de su libertad: "En ese tiempo no tuve contacto con ninguno de los diez chicos. Esos cuatro días hasta que me liberaron, fueron un infierno. Si bien me trataron muy bien, fueron cuatro días que estuve totalmente incomunicado, sin saber nada y sin saber qué estaba pasando fuera de donde estaba yo".
En tanto, José Ventura, el papá de Pablo, aseguró que van a demandarán a los rugbiers: "Yo quiero saber quién nombró a mi hijo. En principio no íbamos a hacer nada, pero todo esto no puede ser gratis".
Te puede interesar







