¿Los abuelos pueden cobrar cuota alimentaria por cuidar a un nieto? Qué dice la ley sobre las tareas de asistencia

Una abuela recibió una cuota alimentaria por cuidar diariamente a su nieto. La abogada Agustina Taboada explicó en AIRE qué dice la ley.

Abuelos y el cuidado de sus nietos: un debate que resurgió tras un fallo en Chubut.

Abuelos y el cuidado de sus nietos: un debate que resurgió tras un fallo en Chubut.

Una abuela comenzó a recibir una cuota alimentaria por cuidar diariamente a su nieto de dos años, a partir de un fallo de la Justicia de Familia de Chubut. El caso abrió un debate sobre el valor económico de las tareas de cuidado y hasta dónde pueden ser consideradas una obligación familiar o un trabajo que debe ser reconocido.

El fallo fue dictado el 15 de mayo por el Juzgado de Familia N° 2 de Chubut, en el marco de un reclamo de aumento de cuota alimentaria. La madre del niño planteó que, como ambos progenitores tenían ingresos similares y trabajaban jornadas completas, era su madre quien sostenía buena parte del cuidado cotidiano del niño y recibía un pago por esa tarea.

El padre cuestionó que el cuidado realizado por un familiar pudiera ser considerado automáticamente un gasto exigible. Sin embargo, la Justicia entendió que, cuando ese cuidado deja de ser ocasional y se transforma en una rutina diaria que sustituye un servicio de cuidado profesional, puede tener una retribución económica.

Tareas de cuidado: qué dice la ley

La abogada de familia Agustina Taboada explicó en Santa Siesta, en AIRE, que el fallo no implica necesariamente una novedad en materia legislativa, sino que lleva a un caso concreto una valoración que ya está contemplada en el Código Civil y Comercial. “Las tareas de cuidado tienen un valor económico y obviamente se tienen en cuenta a la hora de determinar la cuota alimentaria”, explicó.

Según detalló, en este caso no se trataba simplemente de que la abuela llevara ocasionalmente a su nieto a una plaza o colaborara con la familia. La discusión estaba vinculada con una dedicación cotidiana y sostenida: “Lo levanto, le doy el desayuno, lo peino, lo llevo a la escuela y todo lo que implica eso”, ejemplificó Taboada durante la entrevista.

Para la abogada, cuando ese conjunto de tareas se convierte en una rutina constante, cambia la manera en que debe analizarse jurídicamente. “En situaciones así, uno corre el velo de que lo hace porque es la abuela o por amor”, sostuvo.

En Chubut, una abuela comenzó a recibir el pago de una cuota alimentaria por el cuidado de sus nietos.

En Chubut, una abuela comenzó a recibir el pago de una cuota alimentaria por el cuidado de sus nietos.

El cuidado de un familiar tiene valor económico, aunque no haya un sueldo

La abogada remarcó que el trabajo doméstico y las tareas de cuidado tienen valor económico, aunque no se trate de una actividad remunerada tradicionalmente. “El trabajo se puede cuantificar y, de hecho, el Código Civil así lo establece”, señaló. En ese sentido, explicó que la discusión ya no pasa por determinar si el cuidado tiene valor, sino por establecer cómo se cuantifica y qué parámetros se utilizan para determinar su incidencia económica.

La abogada también mencionó la Canasta de Crianza elaborada por el INDEC, que contempla no solo los bienes y servicios necesarios para la crianza, sino también el tiempo destinado al cuidado. “Para determinar ese monto también ha tenido en cuenta no solo los bienes y servicios, sino las tareas de cuidar”, explicó.

En el caso que motivó el debate, Taboada destacó que no se trataba de una abuela que ocasionalmente ayudaba con su nieto, sino de una persona que sostenía una rutina diaria de cuidado: lo levantaba, le daba el desayuno, lo peinaba, lo llevaba a la escuela y se ocupaba de las distintas tareas cotidianas.

Por eso, consideró que cuando esa dedicación se vuelve constante, es necesario dejar de verla únicamente como un acto de amor o solidaridad familiar y reconocer el trabajo que implica.

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El debate por quién cuida y quién puede desarrollar su trabajo

Para Taboada, el caso también permite discutir una cuestión cultural: la naturalización de que las tareas de cuidado recaigan principalmente sobre las mujeres. “Hay una presunción de que el cuidado está a cargo de las mujeres como una cuestión natural”, sostuvo la abogada, quien señaló que esa distribución también puede tener consecuencias económicas dentro de las familias.

Mientras una persona asume las tareas de cuidado, explicó, otra puede disponer de más tiempo para trabajar, desarrollar su carrera y mejorar sus ingresos. “Muchas veces esos varones que dejan ese cuidado a merced del otro crecen en sus laburos, crecen económicamente a costa de que otro cuide”, planteó.

La discusión, de todos modos, no se limita al cuidado de niños ni necesariamente a las mujeres. Durante la entrevista también se planteó qué ocurre cuando un hijo asume el cuidado cotidiano de un padre o una persona mayor que ya no puede valerse por sí misma.

Taboada explicó que las obligaciones entre familiares están vinculadas con el principio de solidaridad familiar y que, frente a una persona mayor que necesita asistencia, los familiares tienen responsabilidades respecto de su cuidado. Por eso, el reconocimiento del valor de estas tareas puede abrir una discusión más amplia sobre cómo se distribuye el cuidado dentro de las familias y quién asume los costos de ese trabajo.

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