Así lo revela un nuevo estudio de Worldpanel by Numerator, que analizó los hábitos de compra en hogares donde el responsable tiene menos de 35 años. Este segmento es el que menos contracción registró en su volumen de consumo durante el último año: una baja del 3,6% frente al 4,3% del promedio general. “Los sub 35 son los que más categorías lograron sostener o aumentar, y los que menos retrocedieron”, señalaron desde la empresa.
Compras grandes, menos frecuentes
El informe muestra que los hogares jóvenes tienen el ticket promedio más alto del mercado en consumo masivo, aunque compran con menor frecuencia. El 45% elige hacer compras grandes, sobre todo en canales mayoristas, abasteciéndose de más de 10 categorías en una sola visita.
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Esto contrasta con los mayores de 65 años, que compran con más frecuencia pero con menor volumen: el 41% lleva entre 4 y 9 productos por compra.
Hijos pequeños, un factor determinante
En estos hogares predominan los niños en primera infancia: el 47% tiene hijos menores de 5 años, más del doble que el promedio nacional. A eso se suma un 11% con hijos de entre 6 y 12 años. Esto influye directamente en las decisiones de consumo.
Productos como postres infantiles, cacao en polvo, hamburguesas y jugos en polvo ganan presencia en las compras, mientras que categorías como vinos, edulcorantes y tinturas pierden peso dentro del segmento joven.
Diversidad en la composición
Aunque se asocian a los niveles más bajos de la pirámide socioeconómica, 1 de cada 4 hogares sub 35 pertenece a los niveles alto y medio, y muchos conforman familias tipo de 3 o 4 integrantes. Aun así, el 31% no tiene hijos, en contraste con solo el 18% de los hogares encabezados por personas de 35 a 49 años.
Nuevas prioridades, nuevos hábitos
Este segmento también resigna productos tradicionales. Las bebidas alcohólicas y ciertos lácteos pierden protagonismo frente a nuevas prioridades ligadas al cuidado de los hijos, a formas de alimentación más pragmáticas o simplemente al ajuste económico.
Para las marcas, este grupo representa tanto un desafío como una oportunidad. Son consumidores más estratégicos, familiares y adaptativos, con hábitos muy distintos a los que definían el consumo hace una década.
“El desafío es entender qué los mueve, qué los aleja y cómo conectar con ellos desde las góndolas”, concluyen.