Infancia en Santa Fe: qué revela el nuevo índice de Unicef sobre las condiciones en las que crecen chicos y adolescentes

Unicef ubica a Santa Fe en el grupo de provincias con resultados intermedios y muestra un escenario con avances y desafíos diferentes según el área. Educación, salud, condiciones materiales y una dimensión específica de violencia forman parte de la primera medición provincial de UNICEF.

Unicef ubica a Santa Fe en el grupo de provincias con resultados intermedios y muestra un escenario con avances y desafíos diferentes según el área.

Unicef ubica a Santa Fe en el grupo de provincias con resultados intermedios y muestra un escenario con avances y desafíos diferentes según el área.

El lugar donde nace y crece un niño puede marcar diferencias importantes en sus oportunidades. Esa es una de las principales conclusiones que atraviesa Crecer en Argentina: Panorama provincial de la infancia, el primer informe de Unicef que reúne en un mismo indicador información de las 24 jurisdicciones argentinas.

El estudio construye el Índice Provincial de Niñez (IPN) a partir de cuatro dimensiones: condiciones materiales de vida, educación, salud y violencia. Para hacerlo, utiliza indicadores vinculados con los ingresos de los hogares, la pobreza monetaria extrema, las necesidades básicas insatisfechas, la asistencia y terminalidad escolar, los aprendizajes, el acceso a herramientas digitales, la mortalidad infantil evitable, la vacunación, el bajo peso al nacer y el embarazo de niñas menores de 15 años.

En ese mapa nacional, Santa Fe aparece dentro del grupo de provincias ubicado en torno del promedio nacional o relativamente próximo a él, junto con La Pampa, Córdoba, Jujuy, La Rioja, Tucumán, San Juan, San Luis y Buenos Aires. Unicef advierte que esta ubicación intermedia reúne realidades muy diferentes y que, por eso, el resultado general necesita ser leído a partir de la composición de cada provincia.

Santa Fe, dentro del grupo intermedio

El promedio nacional del IPN en 2025 fue de 0,630, dentro de una escala de cero a uno. Tierra del Fuego y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires superaron los 0,8, mientras que Formosa registró el valor más bajo, con 0,349.

Santa Fe forma parte del amplio grupo que se ubica en torno del promedio. El informe plantea que no alcanza con saber qué posición ocupa una provincia: también es necesario conocer qué dimensiones explican ese resultado y cuáles requieren mayor atención.

El índice, además, debe interpretarse como una medida relativa. Un valor de 0,6, por ejemplo, no significa que el 60% de los chicos se encuentre en una situación favorable ni que una provincia haya alcanzado el 60% de una meta. Se trata de una escala construida para poder comparar jurisdicciones y observar su evolución.

Salud, el punto más bajo dentro de la composición de Santa Fe

Uno de los datos particulares que destaca Unicef sobre Santa Fe aparece al analizar cómo se distribuye su resultado entre las cuatro dimensiones.

Santa Fe es una de las cuatro jurisdicciones —junto con CABA, Corrientes y La Rioja— en las que salud representa la proporción más baja dentro de la composición del índice. En la mayoría de las provincias, en cambio, educación es la dimensión con menor participación.

La dimensión sanitaria combina tres indicadores: mortalidad infantil evitable, cobertura de vacunación correspondiente al refuerzo de los cinco años y nacimientos con bajo peso. Unicef señala que estos datos permiten observar tanto la capacidad preventiva del sistema sanitario como resultados vinculados con la atención materno-infantil y las condiciones de gestación y nacimiento.

A nivel nacional, la dimensión salud alcanzó en 2025 un valor de 0,515, por debajo del registrado al comienzo del período. El informe remarca que los resultados sanitarios dependen de una combinación de atención primaria, hospitales, políticas alimentarias y estrategias de búsqueda activa de la población.

Educación: no alcanza con que los chicos estén en la escuela

La educación es otra de las dimensiones centrales del índice. El organismo no la reduce a la asistencia escolar: incorpora también la finalización de la secundaria, los aprendizajes en Lengua y Matemática y el uso de computadora.

El informe plantea que uno de los principales desafíos es lograr que la presencia en la escuela se traduzca en aprendizajes y en la posibilidad efectiva de completar los niveles educativos.

A nivel nacional, la dimensión educativa alcanzó 0,477 en 2025, un valor apenas inferior al registrado en 2016. Detrás de esa estabilidad conviven situaciones diferentes entre la asistencia, la terminalidad, los aprendizajes y el acceso digital.

Para Unicef, esto convierte a la educación en una prioridad que excede la creación de vacantes o la recuperación de la asistencia. También implica acompañar las trayectorias, prevenir el abandono, mejorar los aprendizajes y reducir las brechas digitales.

Condiciones materiales: una mejora que no elimina las desigualdades

La dimensión económica analiza el ingreso familiar por persona, la pobreza monetaria extrema y las necesidades básicas insatisfechas.

En 2025, esta dimensión mostró a nivel nacional una mejora considerable respecto del año anterior y alcanzó el valor más alto de toda la serie. Sin embargo, Unicef advierte que la recuperación se produjo sobre una estructura territorial todavía muy desigual.

El informe señala que una mejora en los ingresos puede elevar las condiciones materiales de vida, pero no necesariamente elimina privaciones estructurales relacionadas con la vivienda, la infraestructura o el acceso a servicios. Por eso, las políticas de ingresos deben complementarse con intervenciones sostenidas sobre esas condiciones.

La dimensión de violencia: un indicador que no mide todas las violencias

En este punto, el informe hace una aclaración fundamental. La dimensión de violencia del IPN no representa el conjunto de las situaciones de violencia que atraviesan niñas, niños y adolescentes.

Debido a la falta de indicadores provinciales suficientes y comparables, Unicef incorporó únicamente el embarazo de niñas menores de 15 años, entendido como un indicador que permite relevar un aspecto grave de la violencia sexual que afecta a niñas y adolescentes.

Por ese motivo, el resultado de esta dimensión debe leerse con especial cuidado y no utilizarse como una medición integral de violencia contra la infancia.

Una década de cambios, pero no de igualdad territorial

El informe toma 2016 como año de referencia y permite observar qué ocurrió durante una década marcada por cambios económicos, sociales y sanitarios, además de la pandemia.

A nivel nacional, el índice pasó de 0,569 en 2016 a 0,630 en 2025, y 22 de las 24 jurisdicciones terminaron el período con un valor superior al del comienzo. Sin embargo, UNICEF advierte que esa mejora general no significó una reducción equivalente de las brechas entre provincias.

La diferencia entre avanzar y mejorar posiciones resulta central para interpretar los datos. Una provincia puede haber mejorado sus indicadores y, al mismo tiempo, mantener una posición similar dentro del mapa porque otras jurisdicciones también avanzaron.

En ese sentido, el informe propone dejar de mirar el índice solamente como una tabla de posiciones. El objetivo es utilizarlo como una herramienta para detectar dónde están las brechas y qué políticas pueden contribuir a reducirlas.

Qué muestra el índice sobre la infancia en Santa Fe

La fotografía de Unicef ubica a Santa Fe en una zona intermedia del mapa nacional, pero el dato más significativo aparece al abrir el índice: las cuatro dimensiones no tienen el mismo comportamiento dentro de la provincia y salud es la de menor participación relativa.

La herramienta permite así pasar de una pregunta general —qué lugar ocupa Santa Fe— a otra más relevante para las políticas públicas: qué condiciones están detrás de ese resultado y cuáles necesitan mayor atención.

Unicef sostiene que las políticas destinadas a la infancia requieren coordinación entre distintos niveles del Estado y que las brechas territoriales difícilmente puedan reducirse con intervenciones aisladas o uniformes. La información provincial, plantea el organismo, debe servir para construir estrategias ajustadas a las características específicas de cada jurisdicción.

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