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El espeluznante suceso ocurrió el sábado alrededor de las 14 horas, cuando los bomberos voluntarios de Brinkmann acudieron a un incendio en una vivienda de la calle Caseros al 800. Al apagar las llamas, los bomberos encontraron el cuerpo de la niña en una habitación, lo cual generó dudas entre los investigadores, ya que solo un cuarto había sido afectado por el fuego.
Las puertas no estaban cerradas con llave y no había signos de que la pequeña hubiera intentado escapar del humo o las llamas, lo que intensificó las sospechas sobre las circunstancias de su muerte.
La investigación, liderada por el fiscal Oscar Gieco, reveló que el cuerpo de la menor no tenía rastros de monóxido de carbono en sus pulmones, indicio de que no murió por inhalación de humo. En cambio, los peritos forenses hallaron un traumatismo en su cabeza, lo que sugiere que la niña podría haber sido golpeada antes de que se iniciara el incendio. "Lo que está claro es que no murió intoxicada por el monóxido ni por el fuego", informó una fuente cercana al caso a La Voz.
Según la declaración inicial de Simeone, él habría salido de la casa para llevar a sus tres hijos de otra relación, pero testimonios de vecinos y grabaciones de cámaras de seguridad en la zona lo contradicen. Varios testigos afirman haberlo visto en el lugar del incendio, lo que pone en duda su versión.
Mientras se espera el testimonio de la madre de la niña, quien no estaba en la casa al momento de los hechos, la Fiscalía sigue recabando pruebas para esclarecer el caso. Este lunes se tomarán los testimonios de los hijos de Simeone en Cámara Gesell y se sumarán los informes finales de la autopsia y de los bomberos de la provincia.