La denuncia de la víctima y la dura realidad en la "Mansión WIFI"
La editora, que había sido contratada por Cabrera en 2020, lo acusó de someterla a un trato deshumanizador. Según los documentos oficiales, le prometieron un salario además de hospedaje y alimentación.
No obstante, ella terminó viviendo y trabajando en condiciones laborales deplorables junto con otras personas en un predio designado como el lote 125 del barrio San Marcos en Escobar. Cabrera la obligaba a trabajar jornadas continuas de 24 horas, amenazándola con multas y alimentándola con comida en mal estado, mientras ella tenía tan solo 21 años.
Además de la sentencia de prisión, la jueza Nada Flores Vega dispuso que Cabrera compense a su víctima con seis millones de pesos en concepto de indemnización. La sentencia aún no es definitiva, lo que permite que Cabrera permanezca en libertad por el momento.
La magistrada también ordenó que se investigue a Cabrera por potenciales delitos financieros y previsionales, dado que nunca registró oficialmente a la editora como su empleada.
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Un fragmento de la condena a Yao Cabrera.
Qué pasó con la víctima que denunció a Yao Cabrera
La víctima relató que fue contactada inicialmente para un empleo como diseñadora gráfica con la promesa de un sueldo y alojamiento dentro de la "Mansión WIFI", un lugar donde Cabrera producía su contenido.
La realidad fue muy diferente, ya que además de sus tareas de edición, también tuvo que participar en vídeos y "novelas" para las redes sociales. Tras un problema familiar que la dejó sin hogar, aceptó mudarse a la mansión, donde la primera noche la hicieron dormir en el suelo.
Dentro de la mansión, las condiciones eran intolerables. Los horarios eran extenuantes, y las comidas eran a menudo insuficientes o estaban descompuestas, causándole severos malestares.
Cabrera le ofrecía arroz con tomate enlatado. Para la merienda, le daban un té con tres galletas de agua. A menudo no había cena o la comida estaba descompuesta, causándole severos malestares.
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No disponía de dinero para comprar alimentos, ya que no recibía un pago efectivo. Si consumía más de lo asignado, era reprendida por dejar sin comida al resto del grupo. Los alimentos estaban etiquetados y asignados a los ocupantes de la 'Mansión'. Si tomaba algo que no le correspondía, se le imponía una multa y era humillada públicamente.
"Muerta de hambre", le decían. Además, era obligada a limpiar inodoros obstruidos bajo la amenaza de ser expulsada a la calle. Agravando aún más la situación, Cabrera le exigía que actuara como "su esclava". "No podía hacer nada sin su permiso", señala la transcripción. Cabrera inicialmente le prometió un pago de diez mil pesos, promesa que nunca cumplió.
El impacto en su salud fue devastador. Sufrió de severos problemas respiratorios y un ataque de epilepsia debido a la extrema falta de descanso y una nutrición inadecuada. La pericia médica confirmó su situación de vulnerabilidad y estrés postraumático, evidenciando el daño psicológico y físico sufrido bajo las condiciones impuestas por Cabrera.