¿El Niño será fuerte o muy fuerte? Lo que se sabe hasta ahora sobre el fenómeno que preocupa a Santa Fe
Uno de los interrogantes que más se repite es si el cambio climático puede explicar que este nuevo episodio tenga características más intensas.
Santa Fe mantiene un seguimiento permanente junto al Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el Instituto Nacional del Agua (INA) y la Agencia Federal del Agua.
El fenómeno de El Niño vuelve a ocupar un lugar central en la agenda de Santa Fe. Mientras el Gobierno provincial acelera obras hídricas, coordina planes de contingencia y mantiene un monitoreo permanente junto a organismos nacionales, la comunidad científica advierte que los modelos climáticos muestran una alta probabilidad de que el evento se intensifique hacia fines de la primavera y el verano.
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Sin embargo, también remarcan que todavía existe incertidumbre sobre la magnitud que finalmente alcanzará y, sobre todo, sobre sus impactos concretos en el territorio.
En diálogo con AIRE, Gabriela Müller, licenciada y doctora en Ciencias de la Atmósfera, investigadora principal del CONICET y directora del Centro de Estudios de Variabilidad y Cambio Climático (CEVARCAM) de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral, explicó que El Niño forma parte de la variabilidad natural del sistema climático.
"Es un fenómeno que se presenta con una cierta recurrencia de entre siete y nueve años y tiene dos fases: positiva y negativa", señaló. Tras varios años bajo la influencia de La Niña, el sistema climático está ingresando ahora en una fase positiva, caracterizada por un calentamiento del océano Pacífico ecuatorial que modifica la circulación atmosférica y genera efectos diferentes en distintas regiones del planeta.
Qué muestran hoy los modelos climáticos en cuánto a el Fenómeno El Niño
Müller explicó que las proyecciones actuales surgen del análisis de múltiples modelos climáticos, ya que ningún pronóstico se apoya en una única herramienta. Según indicó, existe un consenso importante entre los distintos centros de investigación en que el fenómeno continuará fortaleciéndose durante los próximos meses y alcanzará su máxima intensidad entre fines de la primavera y el verano, que históricamente constituye el período de mayor desarrollo del evento.
Donde persisten las mayores dudas es en la intensidad final. Algunos modelos proyectan un fenómeno fuerte, mientras que otros hablan incluso de un evento muy fuerte. La especialista advirtió que esa diferencia es relevante, aunque aclaró que no existen dos episodios de El Niño exactamente iguales. "Eventos fuertes se han comportado de manera diferente entre sí y los muy fuertes han sido muy pocos desde que existen registros históricos", explicó. Por ese motivo, sostuvo que el impacto real solo puede evaluarse una vez que el fenómeno ocurre y no únicamente a partir de los pronósticos.
El cambio climático, una pregunta que todavía no tiene respuesta
Uno de los interrogantes que más se repite es si el cambio climático puede explicar que este nuevo episodio tenga características más intensas. Sobre ese punto, Müller fue cauta y señaló que todavía no es posible establecer una relación directa.
La investigadora explicó que para atribuir científicamente una mayor intensidad al cambio climático será necesario realizar estudios específicos una vez finalizado el evento. Si bien reconoció que los océanos vienen registrando un calentamiento muy importante durante los últimos años y que ese contexto modifica el funcionamiento del sistema climático, aclaró que hoy no existen evidencias suficientes para afirmar que esa sea la causa de un eventual fenómeno excepcionalmente intenso.
Además, recordó que otros procesos atmosféricos y oceánicos también interactúan simultáneamente con El Niño. Esos factores pueden potenciar o moderar sus efectos, razón por la cual cada episodio presenta características propias aun cuando pertenezca al mismo fenómeno climático.
La anticipación, el principal cambio respecto de otros años
Más allá de las incertidumbres científicas, Müller destacó un aspecto que considera especialmente positivo: la decisión de comenzar a planificar con varios meses de anticipación.
La especialista señaló que justamente el objetivo de los pronósticos climáticos es brindar tiempo para que gobiernos, instituciones y comunidades puedan prepararse antes de que ocurran los eventos. En ese sentido, valoró que la provincia de Santa Fe ya esté convocando a especialistas y trabajando en medidas preventivas, en lugar de esperar a que aparezcan las primeras emergencias para recién entonces actuar.
Ese proceso de planificación acompaña las acciones que ya puso en marcha el Gobierno provincial. Según explicó previamente el secretario de Protección Civil, Marcos Escajadillo, Santa Fe mantiene un seguimiento permanente junto al Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el Instituto Nacional del Agua (INA) y la Agencia Federal del Agua. A ello se suma el trabajo del Centro de Monitoreo Meteorológico Climático, que permite anticipar el ingreso de tormentas y detectar qué zonas podrían verse más comprometidas.
El aporte de la ciencia para las decisiones
Durante la entrevista, Müller también destacó la importancia de que las políticas públicas se apoyen en información científica generada para el territorio. Explicó que desde la Universidad Nacional del Litoral mantienen un vínculo permanente con el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe y que recientemente finalizaron un estudio sobre los impactos del cambio climático en la provincia para contribuir al diseño de medidas de adaptación.
Asimismo, remarcó que, aunque los pronósticos oficiales corresponden al Servicio Meteorológico Nacional y a los grandes centros internacionales de monitoreo climático, los equipos de investigación de la UNL aportan un conocimiento específico sobre la región del Litoral y la provincia de Santa Fe. Esa mirada local, sostuvo, permite interpretar con mayor precisión cómo pueden manifestarse los fenómenos climáticos en el territorio y brindar información útil para la planificación y la toma de decisiones.





