Este lunes dos mujeres denunciaron públicamente que el comerciante acusado por el abuso sexual de una joven venezolana de 18 años en su local del barrio porteño de Balvanera las acosó y las invitó "a salir" en pleno ámbito laboral.
"Estuve a punto de ser una víctima más", aseguró esta tarde en declaraciones a A24 una mujer, quien comentó que ella fue al comercio del imputado Irineo Humberto Garzón Martínez de 35 años en septiembre luego de que él la citó un día a la noche mientras el local permanecía cerrado.
La joven, identificada como Paola, decidió hacer público su caso luego de enterarse de lo ocurrido con la víctima venezolana. Además relató que el vendedor le dijo que estaba "buscando alguien para salir" y en ese sentido le indicó: "Si tú vas a trabajar conmigo tenemos que tener algo". abuso-balvanera
Paola confesó que en ese momento ella "tenía muchísimo miedo" pero que trató de no evidenciarlo delante de él, quien le preguntó si quería "algo para tomar". "Yo le dije que no quería nada que me quería ir", relató la joven; por lo que el acusado le ofreció mostrarle el taller de arriba y le insistió en si quería tomar algo. "Entonces le mentí y le dije 'si querés, la otra semana vengo a trabajar de prueba y después vemos'", señaló Paola sobre cómo finalmente logró irse del local.
Por otro lado, la otra joven, llamada Mailén contó que trabajó una semana con el imputado y que le pareció "raro" porque le hacía preguntas muy personales que a ella la incomodaban. "Había otra chica pero él intentaba encontrarme sola en algún lugar. Me invitaba a salir no sólo en persona sino también por teléfono", indicó la joven y agregó que el acusado "se hacía el pobrecito, que necesitaba alguien que lo contenga".
"Le dije que no quería absolutamente nada más que trabajo y él me despidió", continuó y explicó que a la semana fue con su padre hasta el local a buscar su remuneración. "Yo estaba muy asustada y él se desentiendo totalmente, que yo entendí mal y que yo era la culpable", añadió la joven, quien también se animó a denunciar esta situación primero a través de la redes sociales y luego, al conocer el caso de la venezolana, ante los medios.
Según se supo, ambas chicas serán citadas a declarar en los próximos días ante la fiscal de la causa, Silvana Russi, para que formalicen sus respectivas denuncias.
El hecho
La situación se registró el pasado 23 de enero, cerca de las 14, cuando la denunciante fue citada para realizar una entrevista laboral que había coordinado días antes por la red social Facebook. El acusado le pidió cenar el viernes para así "poder hablar sobre el trabajo", propuesta que fue rechazada por la joven, quien finalmente arregló presentarse el sábado por la mañana en el mencionado local de la calle Paso 693.
Según el relato de la denunciante, durante la jornada de trabajo, el acusado le ofreció varias veces una bebida hasta que finalmente la chica aceptó tomar un vaso de agua.
De acuerdo con los dichos de la joven, tras beber el agua comenzó a sentirse mareada, por lo que le envió un mensaje a su hermana explicándole la situación. "Creo que el dueño de donde trabajo me drogó porque me siento mareada", expresó la joven en el mensaje que le envió a través de WhatsApp y agregó la dirección en donde se encontraba.
Cuando la policía ingresó al local, encontró a la joven en el fondo del comercio y el acusado estaba vistiéndola y poniéndole los pantalones.
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