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El espectacular salto se llevó a cabo desde el aeródromo WTS, cerca de Memphis, Tennessee. Montagna y Vives, con la asistencia de un tercer paracaidista, Taylor, ascendieron a 12.500 metros en un avión especializado. Desde allí, en plena oscuridad, se lanzaron al vacío en caída libre.
A pesar de su vasta experiencia, Montagna destacó que este salto fue el más desafiante de su carrera: "Tengo 4500 saltos, pero esto supera todos los hechos hasta hoy. Fue muy intenso, el frío, la velocidad, la máscara de oxígeno, el tiempo de caída libre", expresó minutos después de aterrizar.
La altura extrema y las condiciones nocturnas complicaron la orientación inicial de los paracaidistas. "Durante el primer minuto no sabíamos si estábamos sobre la zona de aterrizaje o no. La visual era muy confusa desde tanta altura", relató Montagna. Afortunadamente, Taylor logró identificar las luces de referencia y guiarlos con éxito.
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Alejandro Montagna y Marcelo Vives se tiraron desde 13 mil metros superarando una marca vigente desde 2019.
El aterrizaje no estuvo exento de complicaciones. Montagna y Taylor lograron tocar tierra a pocos metros de las balizas de rescate, pero Vives enfrentó mayores dificultades debido a los vientos cruzados. "Por muy pocos metros no aterriza sobre los árboles", recordó Montagna, señalando que su compañero quedó a solo cinco metros de una zona boscosa, lo que pudo haber causado serios problemas.
Este impresionante logro aún espera la oficialización completa, aunque Montagna aseguró que "el juez ya homologó la altura". Con este salto, los paracaidistas argentinos dejan su huella en la historia del deporte, llevando la bandera de su país hasta las alturas de la estratosfera.