Crimen de Ian Cabrera en San Cristóbal: el rol de los adultos ante adolescencias atravesadas por la tecnología
El asesinato en una escuela de San Cristóbal puso en discusión cómo se cruzan hoy la violencia, el uso de la tecnología y la salud mental en los jóvenes. El médico Fernando Zingman advirtió que, más allá del hecho, el foco debe ponerse en el acompañamiento adulto y la falta de escucha.
El asesinato en una escuela de San Cristóbal puso en discusión cómo se cruzan hoy la violencia, el uso de la tecnología y la salud mental en los jóvenes.
El crimen de Ian Cabrera en una escuela de San Cristóbal generó conmoción en toda la provincia y abrió una serie de interrogantes. Aunque se trata de un episodio poco frecuente en Argentina, especialistas advierten que funciona como una señal de alerta sobre el vínculo entre adolescentes, tecnología y salud mental, y sobre el lugar que ocupan los adultos.
“El problema es una interpelación al mundo adulto, es decir, cómo cuidamos adolescentes”, sostuvo el médico especialista en salud integral y adolescencia Fernando Zingman, al analizar lo ocurrido en diálogo con AIRE, en el programa Algo Que Decir.
Un hecho excepcional que expone problemas de fondo
Zingman remarcó que este tipo de situaciones no deben leerse como un fenómeno extendido en el país. “En Argentina ocurren en muy pocas ocasiones. Es un evento que en el momento sacude, pero no es frecuente ni amerita pensar en medidas extremas”, explicó.
Sin embargo, aclaró que eso no implica desatender lo que el caso deja al descubierto: “No lo pensaría como un fenómeno epidemiológico, pero sí como una manifestación de temas de salud mental”, indicó.
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En ese sentido, el foco se corre del hecho aislado hacia un problema más amplio: cómo se construyen hoy las adolescencias en un contexto donde la tecnología ocupa un lugar central y donde los vínculos con los adultos aparecen debilitados.
Tecnología, identidad y salud mental
Uno de los puntos que marcó el especialista es el cambio en la forma en que los jóvenes viven su salud mental. “Hoy los chicos y las chicas viven su salud mental. Muchas veces forma parte de su identidad”, señaló.
Según explicó, las redes sociales amplifican estas experiencias. “Quizás estás triste, pero en las redes te dicen que lo que tenés es depresión y terminás defendiendo esa identidad”, describió.
Este fenómeno se da en un contexto donde la construcción de la identidad adolescente —históricamente ligada a los vínculos presenciales— aparece cada vez más mediada por pantallas. “Cuando falta la interrelación personal o predomina la comunicación en redes, la identidad también se construye desde ahí”, advirtió.
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Tras el crimen en la Escuela Mariano Moreno, se conoció que el perpetrador participaba de una subcultura digital que glorifica ataques violentos.
Maiquel Torcatt / AIRE Digital
La soledad como factor de riesgo
Para Zingman, uno de los elementos más preocupantes es la soledad, incluso cuando no es visible. “Los chicos y las chicas que tienen mayor cantidad de problemas están solos”, afirmó.
En ese sentido, también agregó: “La soledad no es solamente física. También hay chicos que están bajo el mismo techo con adultos, pero sin vínculo”. Además, apuntó directamente al mundo adulto: “Los grupos de adolescentes dicen que los adultos no los escuchan. No están abiertos a escuchar”, sostuvo.
Lejos de centrarse en la falta de preparación de los padres, el especialista planteó que el desafío pasa por la capacidad de adaptación. “Nunca los padres estuvieron capacitados. El problema es cómo nos adaptamos a relacionarnos con esta persona que está creciendo”, explicó.
La clave, según remarcó, está en generar espacios de confianza. “Hay que ofrecer lugares de escucha confiables. Y para ser confiables, lo primero que no hay que hacer es juzgar”, indicó.
En ese sentido, propuso una imagen concreta: “Me gusta usar la idea de dejar la puerta abierta. No obligar, pero que sepan que pueden venir y que uno va a estar para cuidar”.
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El especialista Fernando Zingman tomó distancia de los debates de prohibición de la tecnología en adolescentes, pero instó a pensar medidas en un punto medio.
Límites, pero no prohibiciones
Otro de los puntos que abordó es el uso de la tecnología y los intentos de regularla. Frente a debates sobre prohibiciones, Zingman fue claro: “Las prohibiciones en general generan la inteligencia suficiente para pasarlas por arriba”.
En cambio, planteó la necesidad de acompañar y regular. “Tiene que haber límites, pero desde una construcción. No desde el autoritarismo, porque eso lo único que genera es que no quieran hablar”, explicó, y sintetizó: “Hay que regular el acceso y las formas, pero sobre todo acompañar”.
Una responsabilidad que excede a la familia
Finalmente, el especialista amplió la mirada más allá del ámbito familiar y remarcó el rol de la comunidad y el Estado. “No lo dejaría solo en los hombros de un padre o una madre. También es una responsabilidad de las instituciones, de la escuela, de los espacios comunitarios”, señaló.
Y cerró con una idea que atraviesa toda la discusión: “El mundo adulto tiene que plantearse cómo cuidamos a nuestros adolescentes. No los podemos dejar así nomás”.