El Control de Estabilidad, o también conocido con ESP, es una herramienta de seguridad activa que se fue democratizando en los últimos años en muchos modelos de marcas generalistas. Capaz de asistir al conductor en situaciones imprevistas como evadir un obstáculo en la ruta o incluso manejar rápido en una curva, el programa es capaz de intervenir en el vehículo y evitar en hasta un 80% los accidentes derivadores de un derrape o vuelco.
La actual polémica proviene debido a la crisis del Coronavirus. Nuestro vecino Brasil decidió posponer la implementación obligatoria del sistema hasta 2024. Argentina, al ser parte del Mercosur, y habiéndose puesto de acuerdo para unificar implementaciones de seguridad en los autos de la región con el gigante brasilero, tiene todos los números para seguir el mismo camino. ¿Quién pierde en esta jugada? Como siempre, los usuarios.
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¿Qué es el Control de Estabilidad o ESP?
Esta tecnología usa información de la dinámica de los vehículos para detectar si el auto se está dirigiendo a la dirección que el conductor desea. Si hay alguna discrepancia entre estos dos factores, el ESP interviene. Sensores inteligentes ayudan a comparar el ángulo de dirección y la trayectoria del vehículo 25 veces por segundo. Si estos no coinciden, el ESP reduce el torque del motor y frena las ruedas individuales. En este sentido, el sistema ayuda al conductor a prevenir que el auto se rompa o derrape, evitando efectivamente muchos accidentes.
Contexto
En nuestro país vecino todas las automotrices están agrupadas en ANFAVEA, algo muy similar a lo que ocurre en Argentina, pero con el nombre de ADEFA. Los fábricas hicieron un pedido especial al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, para prorrogar la implementación de este dispositivo de seguridad. Las negociaciones fueron rápidas y beneficiosas para las marcas y lograron su cometido: Brasil postergó el ESP obligatorio hasta el 1 de enero del 2024. A su vez, la letra chica indica que se debe hacer una implementación en los años anteriores para que la cobertura sea progresiva.
Muy probablemente te estés preguntando, ¿en qué medida puede afectar esto a la Argentina? La respuesta es mucho. Anteriormente, el gobierno de Mauricio Macri cedió ante un lobby local de las automotrices con el mismo pedido. Acordado en 2014 para su implementación obligatoria en 2018, la gestión de Cambiemos cedió y lo postergó dos años más ante la supuesta unificación de normas de seguridad con Brasil. De aquí, todo el problema.
Hoy en día el Consejo Nacional de Tránsito de Brasil utilizó la Pandemia de Covid-19 como justificativo para haber cedido ante el pedido, injusto claramente, de las automotrices. En Argentina, teniendo en cuenta todos los sucesos del país vecinos, debemos esperar que esto no suceda. La gestión de Alberto Fernández debe priorizar la seguridad de todos los argentinos en detrimento de un pedido poco fundamentado, y básicamente de reducción de costo, de las fábricas. Esperemos estar a la altura.
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El detalle
Para tener en cuenta y ver cómo están los países más desarrollados en este aspecto, la Unión Europea decretó el Control de Estabilidad obligatorio en noviembre del año 2011. En los Estados Unidos lo es desde el año 2012. LatinNCAP, el organismo encargado de evaluar la seguridad de los autos que se venden en América Latina, denuncia este tipo de acciones y dio a conocer el verdadero costo de la implementación del sistema: únicamente 60 dólares. ¿la vida de los consumidores Mercosur no vale lo mismo que la de consumidores de otros mercados?
Ejemplo auto con ESP | sin ESP
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