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Actualidad Mauricio Macri | Alberto Fernández |

Ante Macri y Alberto Fernández sentados juntos, la Iglesia llamó a la "unidad"

Los hombres que protagonizan la transición, asistieron este domingo por la mañana a la "Misa por la unidad y la paz" que se desarrolló en la Basílica de Luján. En el acto, la Iglesia llamó a la unidad para "salir del laberinto en el que nos encontramos".

La "Misa por la unidad y la paz" se desarrolló este domingo en la Basílica de Luján y contó con la presencia de Mauricio Macri y Alberto Fernández, quienes se sentaron uno al lado del otro. En la homilía, la Iglesia pidió por la unidad como única salida "del laberinto en que nos encontramos" y exhortó a que "los pobres sean los hermanos más cuidados".

"Invitamos a rezar hoy y aquí, porque somos conscientes que estamos en un momento delicado del mundo, de nuestra América Latina y de nuestra Nación", dijo monseñor Jorge Eduardo Scheinig, Arzobispo de Mercedes-Luján. En su homilía también destacó el "gesto" de mandatarios y dirigentes de estar allí para sumarse al pedido de la Iglesia por la "unidad" y la "paz", lo que fue respondido con aplausos por el resto de quienes participaron de la celebración.

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"No somos ingenuos, no creemos que una celebración sea la solución de los problemas, pero estamos seguros que este gesto que estamos realizando juntos, habla por sí mismo y deseamos que en estos días históricos y con la ayuda de lo Alto, se convierta en una puerta para entrar en esta nueva etapa, con sinceros anhelos de unidad y de paz", dijo Scheinig desde el altar montado a espaldas de la basílica, de frente a los presentes.

El arzobispo de Mercedes-Luján también habló de los pobres y los comparó con "el hijo más frágil" al tiempo que convocó a gobernantes y dirigentes a que se unan para que "los pobres sean los hermanos más cuidados, a los que más queremos acompañar para que consigan su propia tierra, su techo y su trabajo", en su mensaje a presidentes, gobernadores, senadores, diputados, líderes políticos, sindicalistas, empresarios y movimientos sociales.

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"Nos oponemos a que (los pobres) sean reducidos a un hecho sociológico o macroeconómico. Deseamos que recuperen los derechos y las oportunidades a la que está llamada toda persona humana", dijo.

Habló también de una Argentina "tan sufrida, enemistada, debilitada y tan necesitada" y llamó a "pedir especialmente por la unidad de las argentinas y de los argentinos". Dijo que "estamos agotados de tantos desencuentros y peleas. No se trata de una unidad homogénea o hegemónica, sino de una unidad necesaria para construir el país deseado y salir del laberinto en el que nos encontramos". En ese sentido, recordó la invitación del papa Francisco a "vivir en una unidad que integra armónicamente las diferencias" y destacó la necesidad de "promover una cultura del encuentro", de "escucharnos" y "volver a dialogar" y dijo que "mucho" ayudaría "un pacto social" y "políticas de Estado que perduren", más allá de los gobiernos.

Monseñor Scheinig pidió que crezca en los corazones de los argentinos "un sentimiento de unión" que "dé un sentido fuerte y místico de pertenencia" y que contribuya a vivir una “mística del nosotros”. Asumió que "la unión de un pueblo es una tarea" y "una lucha que comienza en el corazón de cada uno", venciendo "egoísmos profundos, vanidades, narcisismos, maldades y hasta la propia mentira que nos fabricamos para vender una imagen". Además, aclaró que "la unión es también una batalla comunitaria, colectiva, que estamos invitados a dar todos los que deseamos ser un pueblo con horizonte".

Recordó el "Nunca Más" mediante una charla con Ernesto Sábato y dijo que se trató esa época de "un mal" que iba más allá de lo moral" y se convertía en "un mal con entidad" y asumió que la "pelea" que deben dar los argentinos para ser un "pueblo unido" es el "compromiso" de, además de "resolver cuestiones urgentes y coyunturales", ser capaz de "dar batalla", "resistir" y "vencer la tentación de querer destruir al otro" porque "el otro es mi hermano" y porque "el odio lleva a la autodestrucción".

Por último, sostuvo que "para construir esta Nación bendita necesitamos de todos. Nadie sobra en esta construcción", y llamó a no caer en "la estructura del pecado" y "quedar atrapados en una telaraña, en el que pueden convivir sin culpa, sin cargo de conciencia, el que opta por ser deshonesto, corrupto, e inmoral y corruptor".

De la ceremonia participaron también varios dirigentes que acompañarán a Fernández en el gobierno. Ellos fueron Santiago Cafiero, Felipe Solá, Marcela Losardo, Daniel Arroyo, Gustavo Béliz, Juan Cabandié, Gabriel Katopodis y Nicolás Trotta, entre otros. Además, participó el ex candidato presidencial Roberto Lavagna.

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