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Sin rituales y a puerta cerrada, la Iglesia santafesina se adapta al coronavirus

El coronavirus obligó a cerrar las puertas de los templos, sin embargo la actividad continúa a través de grupos virtuales y de la labor de Cáritas.

La pandemia de coronavirus atraviesa a todos los estratos sociales y culturales, no hace diferencia en edades, estatus ni lugar. La forma de comportamiento de este virus puso en alerta a todos. Cuando se comprendió que el aislamiento era la manera más práctica y eficiente de combatirlo, no hubo lugar para la duda y el acatamiento fue mayoritario.

Algunas de las instituciones que vio modificada su rutina desde el momento cero fueron las iglesias: independientemente del culto que se profese, las entidades religiosas que nuclean a fieles o seguidores vieron restringidas su accionar diario.

"Son momentos difíciles, insisto en que cumplamos en todo lo posible en quedarse en casa. Porque es el modo de cuidarnos unos a otros, de no perder el ánimo y encender la esperanza".

La Iglesia Católica en Santa Fe no fue la excepción y se acopló sin dudarlo a las indicaciones que se brindaron de parte del Gobierno Nacional. “Hoy nuestras iglesias están cerradas, algunos podrán verlo de manera negativa y que se hace por miedo. Pero es justamente para sumarnos a esta campaña tan importante y quedarnos en casa”, explico el arzobispo Sergio Fenoy en diálogo con Aire Digital.

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La máxima autoridad de la Iglesia santafesina explicó que a pesar de mantener las puertas de los templos cerradas, el contacto con los fieles se sostiene de manera virtual. Además, destacó el trabajo de los voluntarios de Cáritas, que continúan con las actividades en los comedores y copas de leche.

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La prevención no sólo se hace sentir en las entidades católicas, sino que todos los cultos de la ciudad han seguido las indicaciones de prevención dejando abierta la posibilidad de que los ministros puedan brindar asistencia religiosa en casos de urgencia. “Es bueno aclarar que en esta oportunidad estamos todos en la misma. No tomamos decisiones arbitrarias o por miedo”, recalcó monseñor.

La asistencia por dentro

A pesar de que los templos están cerrados, la asistencia que brinda Cáritas a través de comedores y copas de leche (sobre todo en las instaladas en el oeste y noroeste de la ciudad) se sigue prestando bajo la forma de viandas. “Las Cáritas en las parroquias están cerradas pero siguen brindando los servicios, principalmente los de comedor y copa de leche que son muy importantes. Sin embargo la cantidad de gente que asiste ha disminuido”, detalló Fenoy.

El arzobispo no dudó al asegurar que el momento que se está atravesando es un desafío tanto para las autoridades como para los ciudadanos, principalmente para los sectores más vulnerables. “Estamos haciendo lo que podemos con los medios que contamos”, sostuvo.

"Tenemos que prepararnos para una Semana Santa que seguramente va a ser distinta, probablemente no podamos tener nuestras celebraciones habituales".

Aunque el marco de acción hoy se ve disminuido por el contexto actual, Fenoy destacó que desde Cáritas también están colaborando en la recolección de materiales para la elaboración de barbijos que serán destinados a los profesionales del hospital José María Cullen. Además, reúnen productos de limpieza y bolsones de alimentos para las familias que así lo necesiten. “Cáritas está trabajando adentro, preparando y saliendo a brindar su apoyo en aspectos como la comida. Estoy muy agradecido a los que colaboran, tanto voluntarios como sacerdotes, en este momento que no es fácil estar en la calle —valoró el religioso—. Por eso, mi agradecimiento a todos, a los médicos al personal médico, a las fuerzas”.

Consciente de los cambios que atraviesan los cultos, desde la iglesia local están trabajando para que este momento sea una oportunidad de conversión en donde los sacerdotes y los integrantes de la comunidad mantienen el contacto de forma virtual. "Los sacerdotes se mantienen en contacto con los fieles actuales, los medios de comunicación ayudan mucho a través de reuniones virtuales —explicó Fenoy—. Un poco la vida habitual, ordinaria, cristiana a pesar de estar el templo cerrado continúa".

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Fenoy no dudó en calificar la pandemia como "una situación impactante", la cual puede ser tomada como "una oportunidad para aprender y transformarse". "Esto ha sido algo tan profundo, tan impactante, ¿ nos vamos a olvidar en quince minutos de todo esto?; Va a bastar salir para decir que aquí no paso nada o lo vamos a aprovechar como una oportunidad para cambiar? Yo espero que lo pueda hacer conmigo, que la iglesia lo pueda hacer y la sociedad también. Es una oportunidad que no podemos desaprovechar, la pregunta que nos tenemos que hacer es si puede cambiar".

“Es impactante ver las puertas de las iglesias cerradas. Es una situación totalmente extraordinaria”

Consultado en torno a la posibilidad de que la crisis sea una oportunidad de acercamiento de los fieles, Fenoy se mostró prudente y aseguró que dependerá de cada uno. "Nuestro rol como pastores consiste en recibir, porque el encuentro en estos días ha sido fundamental. Tratar de recibir a todos como una madre recibe a sus hijos, que así debería ser siempre la iglesia, si vendrán más o menos dependerá de la libertad de cada uno", afirmó el arzobispo.

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