“De repente, me sentí eufórica, como si perdiera el control. No sabía hacia dónde iba ni a qué velocidad. Me costaba respirar”, relató al diario The Sun.
Según cuenta, su auto se salió del camino y en ese instante sintió que su alma abandonaba el cuerpo. Lo que vino después fue, según sus palabras, un descenso al “inframundo”: un lugar oscuro, frío, con olor a humo y almas colgando de una pira de fuego. “Todo era confuso: las paredes eran secas pero húmedas, frías pero calientes. Fue una locura”, explicó.
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En medio del caos, vio una figura que identificó como el Arcángel Rafael. “Estaba vestido como si saliera de una película, con gafas oscuras y una gabardina”, describió. Asegura que él la sacó de ese lugar y la llevó a lo que definió como la sala de espera del cielo. Allí sintió calma, luz, y la certeza de que no era su momento.
Milagrosamente, al despertar, su auto seguía intacto, detenido en medio de la ruta, sin señales de accidente. Para ella, fue como si “el universo hubiera rebobinado todo”.
Desde entonces, abandonó el café, la carne, el alcohol y los medicamentos. Se dedicó a la sanación espiritual y hoy acompaña a personas que vivieron experiencias cercanas a la muerte.
“No tengo miedo de volver. Estoy agradecida de estar viva y de tener un propósito”, reflexionó.
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En redes sociales, Yoga Premananda tiene más de 13 mil seguidores y organiza encuentros espirituales en varias ciudades de Estados Unidos, donde comparte sus vivencias y guía a otros en su búsqueda interior.