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Un "ejército social" atiende la emergencia alimentaria en Rosario

Fuerzas armadas, voluntarios, ONGs, iglesias, organizaciones sociales, escuelas y el Estado, articulan la compleja red de contención y asistencia. Cómo se compra la mercadería, quiénes y a cuánto la proveen. El financiamiento y la distribución.

El operativo de distribución de ayuda alimentaria casa por casa en los barrios más vulnerables de Rosario termina su primera vuelta este viernes y el lunes comienza la segunda. El personal de las fuerzas armadas y los voluntarios que son parte de esta tarea desde el inicio del aislamiento social, preventivo y obligatorio entregaron unas 50 mil cajas con 9 productos desde que el 31 de marzo iniciaron el reparto en los barrios Moderno y Vía Honda, en el sudoeste de la ciudad. La primera ronda demandó dos meses exactos.

El módulo alimentario puede tener leche en polvo, harina, aceite, yerba, azúcar, arroz, fideos, polenta, puré de tomate, lentejas o arvejas y está dirigido a los sectores sociales con menos espalda para soportar la paralización que implicó la cuarentena, personas o familias que viven de changas u otros ingresos diarios y que en el mejor de los casos disponen como todo ingreso fijo de alguno de los beneficios sociales del Estado.

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Los efectivos del Ejército que recorren los barrios toman la temperatura de los vecinos.

Los efectivos del Ejército que recorren los barrios toman la temperatura de los vecinos.

Con logística y organización ya mucho más aceitadas se están repartiendo de 1.600 a 1.800 módulos diarios. Este jueves por ejemplo, fueron 1.700 cajas a un asentamiento de zona sudoeste denominado Villa La Cariñosa. Personal del Ejército y la Fuerza Aérea desarmado y voluntarios ingresan hasta lo profundo de los asentamientos más precarios o suben las escaleras de edificios de viviendas populares para la entrega en mano. Miembros de Gendarmería y Policía de Seguridad Aeroportuaria brindan la seguridad perimetral al operativo. “No sucedió ni el más mínimo incidente en todo este tiempo –afirma el diputado nacional Germán Martínez, responsable de la logística–. Por el contrario, hay lugares donde los aplauden, es muy emocionante”. Los operativos incluyen también auxiliares sanitarios equipados con termómetros infrarrojos para tomar temperatura. Las entregan se hacen en las primeras horas de la mañana de lunes a sábados.

La red

El módulo alimentario vino a reforzar la amplia y profunda red de asistencia alimentaria con la que cuenta la ciudad, de la que Municipalidad y provincia son los dos actores centrales y articuladores del polifacético abanico de actores sociales que son parte: desde Cáritas y “los pastores”, como se identifica a los grupos evangélicos, hasta las organizaciones no gubernamentales y sociales.

Miembros de Gendarmería y Policía de Seguridad Aeroportuaria brindan la seguridad perimetral al operativo.

Esa red consta de diferentes dispositivos de asistencia alimentaria que son permanentes y que fueron reforzados en la emergencia. Por ejemplo, la entrega de los módulos alimentarios en las escuelas, que reemplazaron las viandas que se entregaron los primeros días de cuarentena, que a la vez habían reemplazado la ración de comida y la copa de leche de los alumnos al cerrarse las escuelas por la pandemia.

Sinfonía política

El responsable en la zona sur de la provincia es el secretario de Políticas de Inclusión y Desarrollo Territorial Fernando Mazziotta. Junto con Nicolás Gianelloni, secretario de Desarrollo Humano de la ciudad, coinciden en que el operativo alimentario estuvo por encima de toda diferencia política.

“Se ha trabajado en conjunto desde el primer día y muy bien, palmo a palmo con la Municipalidad. No tuvimos ningún inconveniente en todo este tiempo”, sostiene Mazziota. Agrega: “Un gran acierto fue constituir de entrada en Rosario el comité de crisis social, donde están organizaciones sociales como Barrios de Pie o la CCC, los pastores, Cáritas, la Municipalidad y representantes de casi todas las áreas del gobierno provincial”.

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Las cajas con alimentos se reparten en los barrios más pobres de la ciudad.

Las cajas con alimentos se reparten en los barrios más pobres de la ciudad.

Ese palmo a palmo es algo que la política local y provincial aprendió con las recurrentes crisis económicas, en los ásperos diciembres de cada año, o por acontecimientos extraordinarios como la granizada de 2006. En todas esas situaciones Rosario demostró capacidad de activar la poderosa red de contención y articulación social en la que participan Estado, ONGs, organizaciones sociales, religiones, entre otros.

Recursos

La provincia, a través del Ministerio de Desarrollo Social, compra la mercadería con los que se arman los módulos alimentarios que se reparten casa por casa y los que se distribuyen en las escuelas en reemplazo de la ración y copa de leche; a su vez entrega aportes dinerarios a unos 350 comedores de la ciudad con los que tiene convenios.

Junto con la Municipalidad inyectan fondos al Banco de Alimentos Rosario. Esta organización no gubernamental habitualmente dedicada a recuperar alimentos para que no se desechen y distribuirlos, ahora usa sus instalaciones y estructura para canalizar los fondos públicos y donaciones particulares, adquirir mercadería y abastecer a ONGs y asociaciones civiles que cocinan alimentos o dan la copa de leche en los barrios.

Por su parte, la Municipalidad entrega módulos alimentarios quincenales a través de los 32 Centros de Convivencia Barrial, a jóvenes incluidos en el Plan Nueva Oportunidad, embarazadas y adultos mayores, entre otros grupos vulnerables. También hace un aporte dinerario a comedores comunitarios, en su mayoría los mismos que están conveniados con la provincia. A su vez canaliza fondos de programas nacionales, entre ellos el Programa Social Nutricional (Prosonu), y la reciente partida especial de 10 millones asignada a Rosario para adquisición de alimentos y artículos de limpieza.

Proveedores, quiénes y a cuánto

Cuando se puso en marcha el megaoperativo de contención alimentaria en todo el país, uno de los desafíos era garantizar el abastecimiento de mercadería con rapidez en medio de la cuarentena. Gianelloni, de la Municipalidad, y Mazziotta, por la provincia, informaron que no tuvieron problemas.

¿Quiénes son los proveedores? Los mayoristas que trabajan en las principales ciudades de la provincia, los mismos que abastecen al comercio minorista. “Por eso nosotros buscamos de tener la mayor cantidad de proveedores posibles para no ocasionar desabastecimientos de los comercios chicos”, explicó Mazziotta.

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Son alrededor de 50 mil las cajas con alimentos entregadas hasta el momento en Rosario.

Son alrededor de 50 mil las cajas con alimentos entregadas hasta el momento en Rosario.

“En Rosario, Santa Fe, Rafaela, por decir ejemplos, tratamos de adquirir en el mismo lugar. No estamos comprando directamente a fábricas o a los molinos porque tiene su complejidad, porque hay que adquirir enormes cantidades, tener lugar de almacenamiento, logística para la distribución, pagos de fletes que encarecen y una rotación muy importante para que no se te eche a perder. El Banco de Alimentos hizo alguna experiencia que por la modalidad de trabajo de ellos les resulta conveniente”, sostuvo Mazziotta.

¿Quiénes son los proveedores? Los mayoristas que trabajan en las principales ciudades de la provincia, los mismos que abastecen al comercio minorista.

Admite que cuando trascendió la denuncia por altos precios en las compras que estaba haciendo el gobierno nacional, en la provincia pusieron el ojo en que no ocurriese lo mismo. “Los mayoristas se vienen comportando muy bien. Nuestras referencias son los Precios Cuidados de Nación, pero también el programa de Precios Santafesinos y los precios que releva el Ipec”. Asegura que “la provincia está comprando a precios 30 y hasta 40% por debajo” de esos máximos y que el costo de cada módulo alimentario “es de entre 700 y 800 pesos”.

El gobierno de la ciudad trabaja parecido en la emergencia. “Nosotros invitamos a todos los proveedores de la Municipalidad a cotizar –indicó Gianelloni–. Las compras se están haciendo a distribuidores mayoristas locales y no tuvimos ningún inconveniente, pese a que la inversión de la Municipalidad en lo alimentario se triplicó, entre otras cosas porque sectores que no requerían asistencia en esta coyuntura comenzaron a demandar por la imposibilidad de generar ingresos propios por la cuarentena”.

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